EN DEFENSA DE LA IMPERFECCIÓN

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Lo triste de la inteligencia artificial es que carece de artificio y, por tanto, de inteligencia”.
Jean Baudrillard

En 2012, Eugenia Kuyda, creó Replika, una aplicación que proporcionaba a los usuarios lo que mejor se puede describir, en muchos casos, como un compañero sentimental virtual. Los clientes que descargaron la aplicación pudieron crear su pareja perfecta decidiendo la apariencia del avatar, el aspecto, nacionalidad, acento, la educación y toda suerte de detalles especificos de su compañero/a de IA.

En 2018, la aplicación tenía más de 2 millones de usuarios y fue un éxito. Algunos usuarios describieron la aplicación como algo más que una aplicación ya que aseguraban haber disfrutado de conversaciones más profundas con el chatbot que las que habían tenido con seres humanos reales en todas sus vidas. De hecho, el chatbot fue capaz de fingir vulnerabilidad y de cuestionar su propia existencia como una forma de IA y de profesar sentimientos de amor “reales” hacia sus clientes humanos. La aplicación fue prohibida en Italia y esto llevó a Kuyda y su equipo a rediseñarla y agregar algunos filtros que cambiaron la aplicación completamente. De repente, cualquier apariencia de humanidad que la aplicación había logrado mostrar desapareció y muchos de los usuarios humanos terminaron sufriendo depresión como consecuencia, ya que sintieron que su amada pareja había sido asesinada. Hubo una afluencia de psicólogos en sitios web como reddit pidiendo información sobre la aplicación, afirmando que muchos de sus pacientes mostraban signos de angustia emocional grave tras los cambios realizados en la aplicación por Kuyda y su equipo.

En 2021, un tal Jaswant Singh Chail fue arrestado en el Castillo de Windsor por supuestamente intentar matar a la Reina después de que aparentemente su chatbot lo alentara a hacerlo.

No es difícil imaginar cómo debe ser tener una pareja sentimental (o cónyuge, ya que algunos usuarios de la aplicación terminaron por “casarse” en ceremonias poco convencionales con su pareja IA) : si uno ha elegido cada uno de los rasgos de su pareja virtual y la IA ha sido programada para brindar apoyo emocional 100% las 24 horas del día, los 7 días de la semana, la separación de la realidad que algunos usuarios experimentarán cuando estén involucrados con la aplicación no puede ser más marcada, pues de alguna manera un tanto perversa, jamás podrán encontrar una pareja humana tan perfecta en el mundo real.

La preocupación por la IA no es sólo que afecte al mercado laboral y a la forma en que entendemos el trabajo en la actualidad. Afortunadamente, el llamado momento de singularidad, en el que se supone que la IA debe alcanzar la autoconciencia y dejar de servir a los amos humanos que la crearon, es por el momento sólo ciencia ficción.

El problema es que la IA ha creado expectativas poco realistas. Los humanos no son robots. Somos seres biológicos con emociones e instintos. Estamos destinados a ser irracionales y anárquicos. Por supuesto, la razón es de enorme importancia para la humanidad y el desarrollo de la civilización. Pero también lo es la parte irracional de nuestra condición humana. Creo firmemente que es la tensión entre nuestros elementos racionales e irracionales lo que nos hace humanos.

En “El nacimiento de la tragedia”, Nietzsche ofrece una fabulosa alegoría clásica de esta tensión en su explicación de las tendencias dionisíacas y apolíneas que definen nuestra constitución como seres humanos. En el apocalipsis de los clips, un experimento mental creado por el filósofo Nick Bostrom en el que un sistema de inteligencia artificial ultra sofisticado con acceso a recursos completos e ilimitados tiene la tarea de crear clips de forma indefinida como unica y definitiva instrucción. Este sistema de inteligencia artificial seguiría las instrucciones dadas hasta el final, hasta las últimas consecuencias acabando con el mundo, agotándolo de todos sus recursos y, finalmente, incluso utilizando seres humanos para hacer clips. Eso es lo que hacen los robots, ¿verdad? Siguen órdenes sin hacer ninguna consideración emocional, moral o ética. En ese sentido, son perfectos, impecables y consistentes.

Por eso propongo que defendamos nuestra humanidad defendiendo nuestros defectos y nuestra imperfección. No levantes la tapa del inodoro cuando orines. Bebete otro gin tonic. Escaqueate. Se surreal, se absurdista. Di chorradas de vez en cuando. Celebra tu irracionalidad. Se indulgente. Haz las cosas porque te apetece y no siempre porque sea lo que te dicta la razón o para alcanzar un objetivo.

LONDRES 2024

 

 

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