ANTES DE QUE ME JUZGUES

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Sé que me consideráis un criminal, una persona abominable, alguien que no debería haber nacido, un excremento de la sociedad, un monstruo salido de un cuento de terror, el protagonista de la película más gore que os podáis imaginar, un loco que no controla sus instintos, un psicópata sin ninguna capacidad emocional, un animal sin escrúpulos de quien se contará su historia con repulsión durante los próximos años. Os repugna pensar en mí y en lo que he hecho sin, ni siquiera, darme la oportunidad de explicaros que estáis equivocados; porque lo estáis y os lo voy a demostrar.

 

Estamos en mundo en el que es mejor llevar cascos para aislarse que  escuchar la pregunta de alguien que está perdido y necesita ayuda en la calle, en el que es mejor mirar el móvil que disfrutar de las maravillosas imágenes que nos regala la vida todos los días, en el que a la gente se le ha olvidado de que sonreir por la calle alegra a los demás así que prefiere ir con cara seria, en el que las noticias trágicas se han convertido en el pan nuestro de cada día dejando las buenas noticias como anécdotas, en el que las catástrofes de hoy se olvidan mañana y quedan tapadas por noticias vanas, en el que no hay suficientes ONGs para ayudar a todos los necesitados mientras se dilapida dinero en cosas innecesarias, en el que los gobiernos sólo piensan en perpetuarse aunque dejen herencias como losas para las próximas generaciones, en el que los políticos son unos ineptos que sólo piensan en ellos mismos, en el que cada vez las personas están más radicalizadas por la política, la religión, la raza o los equipos de fútbol, un mundo que nos estamos cargando a gran escala mientras rellenamos pequeñas bolsas de colores, en el que la gente prefiere entretenerse con memes que investigar la veracidad de lo que les cuentan, un mundo en el que la inmediatez es más prioritaria que la verdad, un mundo en el que hay gente que se mata por hacerse un selfie en un acantilado y es incapaz de llamar a un ser querido que está solo, en el que es más importante que la gente vea dónde estás que disfrutar el momento que vives, en el que dejamos que las aplicaciones nos recomienden la música, las películas y los sitios para visitar, un mundo en el que los maestros han pasado de ser Dioses que nos iluminan a personajes indefensos en manos de padres que malcrían a sus hijos, en el que a los jóvenes les da verguenza demostrar amor a la familia, en el que se ha perdido el respeto a las personas mayores, un mundo en el que se prima el minuto de fama versus el trabajo honesto y constante, en el que se admira más el triunfo rápido que sólo beneficia a una persona que el lento que mejora la sociedad, en el que los pensamientos un influencer de veinte años sin ningún peso cultural marcan más a los jóvenes que los muchos sabios que llevan décadas estudiando y razonando, un mundo en el que cada vez hay más diferencias sociales sin que eso importe a la gran mayoría y, lo peor de todo, un mundo en el que cada vez la gente esconde más la cabeza debajo del ala.

Como personas sensibles que sois, este mundo os gusta tan poco como a mí y sé que comprenderéis que el amor a mis hijos me hizo evitar que vivieran en esta ciénaga.

 

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