ILUSIÓN Vs EXPECTATIVAS

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Como una montaña de nieves perpetuas me sentía a veces. No lo digo por la belleza que la persona percibe cuando la ve a lo lejos, sino por el terreno yermo y los bruscos cambios meteorológicos.

Imagen: erik.joh

Si subes a una montaña así y permaneces días viviendo allí, enseguida entenderás porqué los sherpas no se asientan en esas cimas durante mucho tiempo.

Parecía que en mi mente no había más que un gris perpetuo con diferentes tonalidades, un nublado permanente o una lluvia muy menuda que no acaba de extinguirse. Era como un gesto inconsciente, como el que se pone sus gafas para ver mejor nada más despertarse. Hay a quien el mal humor le brota como el agua del grifo una vez que se abre. Es curioso como ese sentimiento puede estar ahí como el sobrepeso de una persona obesa, cada paso dado con ese lastre te dificulta el movimiento, pero no obliga a pararse. De esta manera, como no impide el movimiento, uno mismo se va moviendo con dificultad pero moviéndose al fin y al cabo.

El jueves pasado, me puse a buscar en serio la solución para este problema, una solución a esa falta de ilusión por lo que hago. Sé que es un gran problema que me estaba impidiendo disfrutar de la vida. No fue nada fácil, ya que había dedicado horas para descubrir qué es lo que me pasaba o qué es lo que sucedía dentro de mi cabeza. ¿Por qué mi mente se cubría de grises cuando el día estaba soleado, cuando no había que ir a trabajar o las responsabilidades sobre los miembros de la familia se veían relegadas sobre otras personas, al memos de manera momentánea?

Leí hace tiempo que la mente tiene sus propios caminos, al igual que la naturaleza. Estos caminos son nuestros pensamientos, pensamientos que se repiten una y otra vez, día tras día y año tras año. Se reproduce de forma automática, al igual que cuando vas al trabajo, no te planteas ni la carretera, ni el tiempo que te lleva o incluso el porqué vas. Simplemente lo haces así porque es lo que toca hacer. Igual pasa con la mente, piensas de una manera automática y determinada y no te planteas una alternativa. Sigues como un zombi en una película de terror.

El doble filo de las expectativas: cómo hacer para no esperar o ilusionarse
Imagen: bioguia.com

La mente es realmente poderosa. Uno mismo puede sentirse la persona más afortunada o la más desgraciada tan solo con cambiar su punto de vista o, como dirían los psicólogos, simplemente con un cambio de actitud. Aun en las peores circunstancias, una vez pasada la sorpresa y el duelo inicial, uno se puede sentir relativamente afortunado. Al menos estás vivo y puedes luchar.

Debes luchar hacia la vida, hacia tu vida o hacia lo que te da vida. Lo principal es cambiar tu actitud hacia tus circunstancias. Éstas son las mismas y siguen ahí, lo que no es igual es tú actitud hacia ellas. Esa actitud ha de abrir nuevos caminos en tu mente, nuevas mentalidades que te llevarán a nuevos hábitos, nuevas costumbres y a vivir de otra manera. Lo malo es saber por dónde empezar a caminar esta vez, qué vereda escoger o qué orientación llevar.

El primer paso está dado, que es uno de los más importantes. Darte cuenta de que algo no va bien y que ese algo debe de cambiar. El qué, cuándo, y el por qué sólo lo sabe uno. Pero uno sabrá o se planteará, además de a dónde llegar, el «cómo». Este «cómo» es la misma vida. Vivir con ilusión o con expectativas. Creer que con esfuerzo el resultado sea satisfactorio o esperar, incluso hasta exigirse a uno o a la vida, que el resultado sea lo esperado.

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Imagen: petapixel.com

Esa tonalidad de grises, de los que hablé al principio, son muy importantes. La ilusión con lucha hace que el camino sea dulce porque no esperamos nada en concreto, quizá nada más que un sueño. Un sueño más o menos de cielos claros. Por otro lado las expectativas no son más que exigencias hacia uno o hacia los demás. Esperamos que se cumpla algo en concreto, nuestra felicidad se basa muchas veces en ese algo que no depende en gran medida de nosotros y de ahí vienen los grandes cielos grises en forma de fracasos.

Esta ilusión son los rayos de sol. Da igual por donde salgan, iluminan incluso en la oscuridad más absoluta. La expectativa es la nube gris cargada de lágrimas que no nos deja ver ni disfrutar de nuestra vida. Esperemos un día soleado, cálido, agradable y lleno de buenos momentos, pero si no se produce al menos disfrutemos de un día en el que no llueve, con una chaqueta no pasas frío, las caras aunque no son muy felices no son hostiles y al menos quedará una anécdota para el futuro. Por otra parte, el que no puede soportar esa falta de sol se volverá gris como el tiempo.

CADA UNO ES FORJADOR DE SU PROPIO DESTINO

Para más información:

Ilusionarse – Expectativas

Ilusiones, no expectativas

 

 

 

 

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