CORAZONES DE COLORES… MUNDOS EN TINIEBLAS

Miedo. Una simple palabra para explicar buena parte de nuestro cruel comportamiento. Miedo al dolor, a la violencia, a la muerte, sí… pero también a lo desconocido, a lo diferente.

Nuria López Torres afronta el temor (el propio y el de las personas que constituyen su investigación), la oscuridad, los recelos, las presunciones y prejuicios, para revelarnos historias con una enorme carga de sentimientos, de emociones. Sus imágenes suponen una explosión de cromatismo colmado de afecto y entusiasmo por la vida… Hay mucho que explicar, aún más por aprender.

Imagen perteneciente al proyecto Muxes. México. 2014. © Nuria López Torres

El miedo –repito la palabra una vez más- como reflejo espontáneo ante el peligro, prepara a nuestro organismo para sortearlo, probablemente dentro del repertorio de herramientas y estrategias que la naturaleza nos ha concedido… ¿para sobrevivir?.

La tesis de Jean Delumeau[1] es que puede bloquear nuestras facultades, hacernos tomar decisiones injustas y erradas, actuar contra amenazas ficticias o desarrollar nocivas obsesiones. Y, sobre todo, erigirse en el indicador crítico en la cultura de un momento histórico.

¿Es lo que está ocurriendo hoy? No lo se. Estoy dentro de la burbuja, en una pequeña habitación, como todos vosotros. Pero recuerdo otras pandemias. La del Sida que surgió a principios de los 80 y que sigue vigente: en 2014 habían muerto en el mundo 39 millones de personas. En 2018 todavía lo hacían unas 770.000 más.[2] Pero aquello fue cosa de drogadictos y homosexuales, de prostitutas, de gente de mal vivir.

También hubo una crisis económica hace poco… pero fue una pandemia para pobres.

Naturalmente, el mundo de la cultura no ha participado de estas consideraciones despectivas. No, no dejamos a nadie atrás (léase con el sentido que cada uno quiera). Estas opiniones denigrantes proceden de estratos, de capas sociales cuya erudición, conocimiento y sensibilidad ¡dejan mucho que desear!

Pero ¿dónde estaban nuestras magníficas cualidades como élite formada mientras el coronavirus mataba a seres humanos en China? En ese momento la inteligencia estaba al servicio del humor y la creatividad desarrollaba imágenes -a cual más graciosa y ocurrente- sobre un ‘icónico bicho redondo’ con ventosas. Desbordantes de imaginación, mascarillas y guantes copaban memes y mem@s en publicaciones de Facebook, Instagram,… Por supuesto no era xenofobia, no, ¡el sentido del humor es tan necesario en momentos de crisis!

¿Crisis?. Las empresas multinacionales desistían de participar en el MWC (Mobile World Congress) que debía arrancar en Barcelona el 24 de febrero… mientras tanto la intelligentsia se volcaba en la celebración de ARCO en Madrid. Hoy, IFEMA se llena de camas para recibir a enfermos (no todos cruzarán la puerta de salida), en el mismo lugar en que se difundía y expandía cultura…, a golpe de talonario a cambio de obras y de venta de entradas para ver el espectáculo ¡The show must go on!.

En este momento podemos leer reflexiones adornianas[3] sobre la posibilidad/conveniencia de celebrar más ferias en el mismo lugar,… elucubraciones alrededor de cómo la vida real se impone y supera al arte…

Imagen perteneciente al proyecto Muxes. México. 2014. © Nuria López Torres

Obviamente nos escudaremos en el habitual ¡No sabía, no me habían informado!… Pero, entonces, cuál es la función de la cultura ¿Acaso no es conseguir que pensemos y tengamos un espíritu crítico propio, crear y fomentar valores que nos alejen del egoísmo crematístico al que acusamos de todos los males?. ¡Y actuar! O, quizás solo estamos fabricando objetos y eventos de consumo –especulativos, una mercancía sin más- incapaces de cambiar nada. Si es así, la cultura ha fallado… Si ha sido así, estamos ante un divertimento (y negocio) de clase… por mucho que elaboremos y suscribamos alambicados manifiestos -comprometidamente sociales, eso sí-. La cultura en la que yo creo y por la que peleamos ha de ser otra cosa y se ha de comportar de otra manera.

Mi única intención es hacer autocrítica. Debería ser la primera práctica en el terreno cultural… Y solo veo acusaciones hacia otros ámbitos. La verdad es que no dimos ejemplo parando las máquinas. Reconozcamos que hemos fallado a nuestra sociedad… y acertemos y demos ejemplo la próxima vez porque, sí… ¡Habrá una próxima vez! Espero que entonces el miedo o la soberbia, la avaricia o la ignorancia no nos atenace.

Por estas palabras me caerán críticas desde todos lados. De eso no me cabe ninguna duda…–entretanto, borremos publicaciones de aquellos días y limpiemos nuestro curriculum-.

Bueno, ¡que cada palo aguante su vela, mientras pensamos cuántos de los seres a los que queremos estarán cuando esto acabe!. ¿Seremos capaces de abandonar la autocomplacencia, de asumir nuestra responsabilidad o, como siempre, es el otro el que comete errores?. Mi comentario «mira» al futuro en que esto haya pasado (aunque no vamos a estar todos). Pero no quiero una sociedad que se reproche responsabilidades que no sean las personales. ¡Hoy, cada uno de nosotros hemos de asumir que cualquier individuo puede ser protagonista de una tragedia! No necesitamos un Estado en concreto que nos obligue, que nos conduzca como a un rebaño,… y al que culpar cómodamente de nuestras decisiones. ¡Si no lo hemos aprendido ya… probablemente sea tarde!.

Ahora es necesario continuar con la conversación mantenida con Nuria López Torres el martes 10 de marzo[4], con sus motivos para hacer, con su imprescindible y comprometida obra que denuncia manifiestamente la existencia de otros virus (con consecuencias que van más allá del asesinato), pero que también nos muestra maneras de entender la vida muy diferentes a como lo hacemos aquí…

«Yo me considero una mujer muy, muy libre… una mujer muy libre en su pensamiento y en sus actos. »

JB- Desde tus enfoques antropológico-sociales has elaborado un corpus de obra muy dilatado. Bien cerrado cada uno de los proyectos, se pueden entender por separado o efectuar una lectura en conjunto transversal… con hilos conductores que los unen, a pesar de que cada uno de ellos tiene una idiosincrasia propia.

NLTContinuamos con el tema de mis motivaciones. Hay un componente de compromiso y de activismo por mi parte en relación a todo lo que tiene que ver con la mujer pero las ‘violencias’ -siempre hablo en plural- no solo son contra la mujer. No quiero centrarme únicamente en aspectos que tienen que ver con la mujer… pero siempre se puede hacer una conexión, una interpretación de género en muchos temas que abordo y toco. Para cerrar esta primera pregunta en relación a las temáticas sí, están interconectadas. Es muy fácil vincular identidades, género, violencia, sexualidades,… son muchos temas y puede ser también uno solo que los vertebre de alguna manera. Pero hay que recordar que no existe una única mujer ni una misma manera de construir su identidad. Hay muchísimas ‘mujeres’. Hay un abanico tan amplio como de hombres.

Están las que siguen apostando por el patriarcado y siguen amparándolo, considerando una serie de conceptos ‘tradicionales’ –vamos a decir-. Es su manera de estar en el mundo y seguirán reproduciendo, apoyando y fomentándolo, y aunque cueste,… seguiré insistiendo en que éste es sustentado, en una parte importante, por muchas mujeres que se apoyan en esta cultura. Han sido educadas así, y no se han cuestionado nada, o… les interesa por lo motivos que sea que no se mueva nada. Son los valores que dan sentido a su existencia.

Muchas veces cuestionarte tu vida, tus valores, cómo has crecido, es difícil porque te tienes que volver a construir ¿Qué ocurre? Es más cómodo vivir en esas creencias tradicionales, en las que te han educado, y formar así a tus hijos. Seguir perpetuando el patriarcado. Hay un trabajo importante por delante.

Es complejísimo, más ahora, en que hemos dado un paso hacia atrás. Estamos volviendo a un enorme conservadurismo -no solo en España- que, de hecho, viene de Europa. Pensaba que nos íbamos a salvar pero no…, no lo hemos hecho. Realmente hay que cuestionarse muchas cosas.

Imagen perteneciente al proyecto Muxes. México. 2014. © Nuria López Torres

 JB- Efectúas en cada una de tus series una descripción (en un trabajo largo, dilatado) muy bien ‘visualizadas’ por medio de imágenes… pero, ¿aportan además, alguna salida para estas problemáticas? ¿Alguno de tus proyectos trasciende la denuncia, la constatación de una situación tremendamente dolorosa –habitualmente en relación a mujeres, aunque no siempre-?

NLT– Hay una historia francamente ilusionante y en positivo: el trabajo de “Muxes”. El tercer género dentro de la sociedad mexicana. Muchas comunidades, tiempo atrás, más de las que nos pensamos, tuvieron y aceptaron de forma natural este tercer género. Por ejemplo en la India, antes de la llegada de los ingleses, los que llamamos eunucos o hijra, estaban aceptados y estaban bien vistos. No eran marginados, incluso se les dotaba de ciertos ‘poderes’ y un respeto social. En varias comunidades indígenas de Norteamérica, en sus lenguas, existen palabras que definen a personas que no eran ni hombre ni mujer.

En el caso de México, choca que -siendo una sociedad extremadamente machista y violenta- en una zona (el istmo de Tehuantepec) haya permanecido a pesar de la penetración católica y se haya conservado una sociedad con un alto grado de aceptación de este tipo de personas… poner etiquetas es muy complicado… pero podríamos decir que hay una cierta ‘tolerancia’ hacia el ‘afeminamiento’, la ‘homosexualidad’ y el ‘travestismo’. Y hay que entrecomillar mucho lo anterior. Hay aún mucho peso de la cultura precolombina de los zapotecas.

‘Los’ o ‘las’ muxes (a veces se definen en masculino y otras en femenino)… por los diálogos que he podido mantener con estos grupos, no se consideran personas transexuales, travestis, esa etiqueta no les sirve: ¡Soy una o un muxe y tengo lo mejor de los dos géneros! ¡Lo mejor de un hombre y de una mujer. No soy ni quiero ser una mujer!. No son transexuales, no se quieren operar y cambiar de sexo.


Imagen perteneciente al proyecto Muxes. México. 2014. © Nuria López Torres

JB- No se ven como una ‘excepción social’.

NLTNo. Ellos se ‘viven’ como un tercer género. Socialmente muy centrados en esta pequeña zona de México, pero ya no están exentos de violencias. Reciben comentarios de desprecio. Esta zona estuvo durante mucho tiempo muy aislada. Pero en las últimas décadas tiene un acceso más fácil. Y con el paso físico a su zona hay también una ‘contaminación’.

La violencia se ha extendido por todo México. Allí la hay porque están ‘Los zetas’. Se mezclan ‘agresiones’ de diferentes tipos,… Aún así, comparativamente, es algo que está más normalizado, por ejemplo en la ciudad de Juchitán que es la población más grande. También hay otros pueblos más pequeños donde la figura de la Muxe tiene presencia. Claro que ha habido ataques contra ellas pero, de alguna manera, tienen un apoyo que no han tenido en el resto del país.

JB- ¿La violencia se inicia con el proceso de aculturación de este pueblo o la recibían antes?

NLTNo hay esa naturalidad maravillosa que nos gustaría que hubiera, pero si que hay un nivel de aceptación muy superior comparativamente hablando con el resto de México. Llevan muchos siglos teniendo la influencia del catolicismo que tapó, de alguna manera, o invisibilizó las culturas precolombinas.

Imagen perteneciente al proyecto Hijas de Ningún Dios. México, 2015 . © Nuria López Torres

‘Muxes’ es una visión alentadora de una ‘realidad posible’ y ‘amable’. Es una mirada hacia un ‘pasado’ -no necesariamente un atrás en el tiempo– que nos permite proyectarnos hacia un futuro mejor. En este caso la tradición es tremendamente útil. Hay ejemplos válidos, factibles, incluso recuperables. No es una utopía mitificadora… es un hallazgo esperanzador.

Hijas de Ningún Dios’ es el presente más abyecto. Es uno de los terrores más antiguos que revive una y otra vez. ¡En realidad nunca se fue! Se cierne sobre la existencia humana devorando una vida tras otra. Consumiendo existencias y esperanzas. Es la esclavitud.

Este crudísimo ensayo fotográfico nos lleva al corazón de una tragedia que sufren miles y miles de familias mexicanas: el robo, el secuestro de una madre, una hija, una hermana. Vidas rotas… suspendidas en el tiempo.

Familiares totalmente indefensos ante las desapariciones forzadas. Seres queridos cuya ausencia es debida, en muchos casos, a la negligencia (y a veces complicidad) de la policía. La connivencia de ésta con las redes de trata de personas obliga a realizar buena parte de la investigación para hallar a esta mujeres y niñas.

Son heridas inmensas que solo pueden sanar en el momento en que las familias puedan encontrar físicamente a estas personas… no siempre será con vida…

Imagen perteneciente al proyecto Hijas de Ningún Dios. México, 2014. © Nuria López Torres

JB- El homo sapiens es una especie tremendamente violenta. Hemos desarrollado estrategias violentas individuales y colectivas. Eliminamos, de cualquier manera, al enemigo, lo diferente, el peligro,… Dirimimos nuestras diferencias y nuestras apetencias por medio de la violencia. El número de asesinatos en México, Estados Unidos, en Brasil,… hay guerras con menos bajas que las que se producen en estos países. El ser humano mata a otro como solución de cualquier diferencia. Las leyes prohíben, puede ser coercitivas y disuasorias, pero no solucionan el problema… se sigue matando, siguen muriendo mujeres aunque la ley lo prohibe. También es un magnífico negocio tal y como recoges en la documentación para el proyecto “Hijas de Ningún Dios”.[5] Tu has reflejado muy bien esta realidad… es un testimonio que hace una mujer occidental,… pero muy de la mano de las personas de estas culturas. Con una confianza y una puertas abiertas que no es habitual. Puedes tomar una fotografía desde la distancia, eso a veces te permite capturar una imagen espectacular pero sin entender, realmente, que está pasando. Sin embargo, la forma en que tu acabas plasmando esas imágenes es con un contacto muy directo y con una comprensión enorme y cercana de cada una de las personas.

NLTYo no se trabajar de otra manera. A mi me cuesta mucho hacerlo desde la distancia. Aunque he trabajado en India, Turquía, Marruecos, o Irán… no me es tan fácil como cuando trabajo en un país en el que me puedo comunicar en mi lengua.

El tráfico de personas y de seres humanos ha existido siempre. Y existe… no solo explotación sexual sino laboral… Toda la población negra de Cuba viene de un tráfico de expoliación laboral.

JB- En “Hijas de ningún Dios” hay una serie de mujeres que nacen en un contexto social en el que la pobreza es el entorno inmediato y son traficadas (explicabas en la inauguración de la exposición  como en algunos casos lo son incluso por sus propios padres). La condena a la que están sometidas desde su nacimiento es tremenda. Van a comerciar con ellas sin que tengan posibilidad de escapar. ¿Cómo huyes si tu propio padre comercia contigo como un objeto?

NLPLa historia de Rebeca,… una muchacha a la que trafica su propio padre. Mientras me lo contaba pensaba en la irrealidad de lo que estaba oyendo. No era el guión de una película. Te lo contaba de una forma… Te hacía pensar ¿para que ha vivido esta mujer? Es para que se te vaya la cabeza… para volverte loco. Es una niña y me confesaba:

«Mi papá me empezó a explotar sexualmente cuando tenía yo 11 años»

Imagen perteneciente al proyecto Hijas de Ningún Dios. México, 2015. © Nuria López Torres

JB- Haces hincapié en tu proyecto en la relaciones y sentimientos de los que ‘echan en falta’, de esas personas que buscan a los desaparecidos de una forma súbita. Un día salen de casa y ya no vuelven.

NLTEs que es algo absolutamente bestial, desproporcionado. Me pongo a pensar en el hecho de que un ser querido, alguien importante en mi vida… Te despides de tu hijo, hija, marido, por la mañana, pasa una desgracia y muere… es horrible… ¡pero sabes que ha muerto y desde el shock puedes empezar a hacer el duelo!. Con el paso del tiempo, la herida se va cerrando.

Pero cuando desaparece un ser querido y no sabes si esta vivo o muerto… si estará sufriendo o no… un año y otro año, la herida no se cierra nunca ¡Es un dolor insoportable! Cuando me acerqué a este tema y escuché los testimonios de estos familiares me volví loca. ¿Cómo gestionas esto emocionalmente, como gestionas que después de 6-7-8 años buscando a tu hija no sepas nada? Me da mucha pena que a Diana Angélica y a Fabiola las hayan encontrado en una fosa común pero doy gracias porque estas familias pueden cerrar el círculo, enterrar a su hija, saber lo que ha pasado y continuar. Continuar,… no estar suspendidos en un limbo.

Y el sentimiento de culpabilidad… esto me lo expresado varias veces. La vida sigue… Madres que tienen otros hijos y ¡no te puedes venir abajo!. No puedes estar amargada porque esos niños pierden entonces a una madre. Que culpa tienen. Es muy difícil. Es algo espantoso que tenía que abordar, hablar de ello, reflexionar sobre ello. Me parece una de las cosas más horribles que le puede pasar a un ser humano. No que se te muera un familiar ¡Que desaparezca!

Imagen perteneciente al proyecto Hijas de Ningún Dios. México, 2015. © Nuria López Torres

«Mi hija todavía tiene huellas de cadenas donde la tenían acostada en una plancha encadenada para que los clientes pudieran obviamente violarla»

María Soledad, madre de una niña de 14 años que fue secuestrada y traficada

Muxes era un México posibilitador para el ser humano. Hijas de Ningún Dios expresa el horror provocado por los que niegan esa consideración a sus semejantes para tratarlos como cosas, objetos con los que comerciar… mercancías desechables. A pesar de todo Nuria López consigue encontrar la vida que se niega a sucumbir en los corazones –rotos sí- de unas familias que luchan por mantener encendida una luz. Las palabras traicionan y el lenguaje es inexacto, engañoso,… utilizar el vocablo esperanza probablemente sea un tópico que no aclare demasiado. Supervivencia suena insuficiente, demasiado biológico. Yo hoy me siento incapaz de irradiar claridad en un tema tan duro… pero se que está ahí… en las fotografías. Probablemente baste mirar en la que contiene en el pequeño marco sentado en el sofá. Probablemente…

Y llegamos a ‘Orishas’. Un capítulo en el que lleva trabajando cuatro años de un proyecto mayor titulado ‘La Isla’ (Cuba). Pero no es esta una visión más.

Ya sabemos de la proliferación de imágenes sobre ese país. Clichés sobre clichés hasta construir un póster carente de significado. Inútiles e inservibles para la verdadera comprensión de su sociedad. Aparte de los propios cubanos (y -tal y como recuerda precisa en la entrevista Nuria López- Juan Manuel Díaz Burgos) no encontramos trabajos a largo plazo, en profundidad. El propósito es elaborar, desde una perspectiva sociológica y antropológica, una mirada que desvele los aspectos menos conocidos, los cambios. En un previsible recorrido de dos décadas (ya lleva once años) plasmará las evoluciones de un mundo que, aún hoy, está sumergido en las brumas del desconocimiento.

Imagen perteneciente al proyecto Orishas. Cuba, 2019. © Nuria López Torres

JB- Has conseguido unas imágenes muy arcaicas, parece una construcción casi ‘retrospectiva’ y sin embargo son tremendamente actuales. ¡Impactantes! De una plasticidad brutal.

NLTEs otro importante tema en el que llevo trabajando cuatro años, ‘Orishas’ ¡Tengo que centrarme en él! No hay photoshop, no hay montaje,… por ejemplo, hay humo de tabaco alrededor de la cabeza. Hay un porqué y una enorme simbología.

Tiene que ver con los orishas y con las religiones africanas. Estos temas van conformando el cuerpo del gran proyecto de largo recorrido de documentar los cambios de la sociedad cubana. ¿Por qué llego a Orishas, un trabajo sobre la religión afrocubana? No es tanto –o solo- una cuestión antropológica. Hay trabajos sueltos, fotos sueltas sí, pero nadie ha hecho un trabajo en profundidad. Me doy cuenta de que en los últimos años cada vez se observa más en la calle muchos Yavoses, que son estas personas vestidas totalmente de blanco. Se han hecho ‘el santo’ y durante un año han de vestir de blanco, como culminación dentro de la religión ocha. No todo el mundo puede o debe hacerlo ya que supone un importante gasto económico. Hay que pagar comida (sacrificio de los animales), comprar la ropa. Un año entero vistiendo totalmente de blanco. Te han de hacer el traje (una vestimenta especial para uno de los días de la celebración), muy elaborado. Es caro. Hay mucha gente que no puede pagarlo.

¿Qué está pasando? Tiene un coste económico alto. Hay cambios dentro de la propia religión. Los mayores dicen que hay gente que contamina la religión. Este cambio me interesa documentarlo. ¿Se ha vuelto un negocio?. Hay gente que practica incorrectamente la religión. Normalmente lo hacían por una cuestión de salud… ¡Es un proceso muy complejo!. Me está llevando mucho más tiempo del que pensaba.

Imagen perteneciente al proyecto Orishas. Cuba, 2018. © Nuria López Torres

Te da prestigio social, claro. También es cierto que se ha banalizado un tanto hacerse ‘santo’. Hay gente que no cumple con las reglas. A las seis de la tarde has de estar en casa, no te puede caer la noche. No se puede ir de fiesta. Hay normas muy severas. Has de comer en el suelo en una estera. Te rapan la cabeza. Hay bastante intrusismo que ha hecho negocio. Forma parte del ser humano.

También una línea que está depurando todo lo que tiene que ver con la iglesia católica. En la religión afrocubana hay diferentes líneas de pensamiento. En realidad el elemento católico no está tan presente a pesar de la necesidad que tenían los esclavos de “esconder” sus creencias detrás de un aparente sincretismo.

JB- En realidad es un ‘juego’ entre culturas, entre la Iglesia Católica y las creencia africanas africanas…

NLTRealmente para entender la sociedad cubana me di cuenta de que tenía que hacer un trabajo sobre esta temática. Es muy importante. No puedes imaginar hasta que punto la influencia africana, la religión, atraviesa la sociedad cubana de cabo a rabo. No se entiende la cubanía sin el peso de la africanidad. Hasta que no estás dentro no lo entiendes. Está en la música…

Las prácticas religiosas se extienden a gente muy culta… médicos, científicos. No choca para nada con sus convicciones. Conjugan muy bien todo esto. Puede parecer algo loco. La práctica de la religión se tuvo que adaptar en Cuba respecto a África, por ejemplo, en la utilización de determinadas plantas que allí no existían… las semillas que se utilizan para adivinación… y hay variantes de la cultura yoruba, lenguas diferentes, etc. Pero me he centrado en el desarrollo en Cuba a partir de la procedencia original, la matriz, yoruba. Los dioses, los orishas, son los mismos prácticamente aunque con ciertas practicas diferentes en cuanto a tributos, etc.

Es muy importante para mi hacer este trabajo en profundidad.

Imagen perteneciente al proyecto Orishas. Cuba, 2019. © Nuria López Torres

Una cosa que me parece interesante y significativa es que en la religiones afrocubanas existe un dios supremo (Olofi), que no tiene un papel ‘significativo’, y luego están el resto de dioses orishas que tienen cualidades humanas. No se practica para salvar tu alma e ir al cielo, es una religión sumamente práctica que intenta solucionar los problemas terrenales. ¿Que tengo un problema de salud, con el trabajo, con la justicia…? Se hacen trabajos para responder aquí y ahora. Se hacen limpias, se intenta tranquilizar a la tierra. Son los motivos por los que la gente se acerca a la religión para solucionar su inmediatez. La mecánica es muy diferente a nuestros esquemas de pensamiento y de creencias.

JB- La persona a la que ves, y decides fotografiar para contar un relato, que tiene que pasar a una imagen sólida y duradera… ¿reconoces la misma historia en la fotografía y en el individuo?

NLTNunca pretendo captar la ‘realidad’. Lo que yo veo, mi ‘realidad’ y la tuya, no serán la misma. Fotografío a esa persona y la interpreto como yo la siento, como yo la percibo. Hago una interpretación de lo que aprecio o veo o me trasmite. No pretendo fotografiarla tal cual es con un  máximo de realidad. ¡Eso es tan subjetivo!  ¡La fotografía documental es fotografiar la realidad, se afirma! ¿Qué es fotografiar la realidad? En el momento en que decido fotografiarte desde un ángulo determinado ya estoy condicionando. La luz, al iluminar, el posicionamiento,… la fotografía es subjetiva. Es una interpretación del fotógrafo, sin duda.

JB- ¿Por qué contar historias tan duras como las que cuentas con esos colores? Normalmente asociamos la riqueza cromática como adecuada para determinados relatos. Tu fotografía es una explosión de colores. ¿Tiene el mundo tantos colores?.

NLTSi tuviera que hacer un trabajo en Noruega, ya te afirmo que no sería un trabajo con esos colores. No están. Quizás yo los acentúo un poco más pero México tiene ese color, Cuba tiene ese color. ¡Está ahí!. Tiene ese color físico y tiene ese color espiritual. Hay esa intensidad.

El color para mi es intensidad, es vida. Y aunque puedan ser temas duros, para mí el color es intensidad en las emociones, es pasión. Es como yo siento México, Cuba, determinados países. Si me pides hablar de otros lugares u otras culturas, probablemente mi lenguaje fotográfico sea otro. Pero hoy no puedo hablar de ellos con otro lenguaje. Es como tu percibes y sientes un lugar.

JB- Tu visión del mundo, no es una visión amable… y no tiene porque serlo, no buscas una visión lúdica o estetizada del mundo… pero cromatismo es ‘desbocado’.

NLTSon países y culturas muy intensas, muy cargadas de emociones, de pasión de alguna manera. Quizás necesito esa conexión de intensidad pasional con los países y culturas en los que trabajo. No se si sabría conectarme con otro tipo.

Si que es cierto que, al ser historias y vidas tan complicadas, la mayoría de las personas queremos que nos den todo fácil. Intentar comprender y analizar las cosas… no todo el mundo lo hace. Si abordas un tema difícil, enseguida ponemos etiquetas y esquematizamos. El color dota a esas imágenes que son fuertes, historias duras, de una naturalidad o de una vida que tienen. Parece muy alejado de nuestra normalidad pero ¡está tan cercano y es tan real y presente en nuestro mundo!.

JB- Son vidas que no queremos ver. Viven en el lado en tinieblas del mundo, en las sombras, y tu color potencia la visibilidad de esta ‘realidad’ que nos acompaña.

NLTYo no puedo ver la vida en blanco y negro. Para mi son colores. Ha llegado un momento, para mí –aclaro-, en que los temas fuertes, cuando me los presentas en blanco y negro… me alejas de esa historia.

Para mi los colores no solo tienen un contenido de vida y alegría. Tienen un contenido de intensidad, también en aspectos negativos. El intenso de un rojo te puede agredir, te puede ofender. Es una herramienta que me permite acercarme y acercarte. Hay personas que les aleja el color. Pero ¡yo veo en color!. ¡Yo quiero acercarte a la historia!.

Gracias Nuria López Torres[6] por llenar de color mundos en sombras (por ser terribles,… o por permanecer ocultos) con sinceridad, honestidad, riesgo y valentía. ¡Y por responder preguntas impertinentes con una permanente sonrisa!.

Imagen perteneciente al proyecto Orishas. Cuba, 2019. © Nuria López Torres

Quería hablar de arte. Quizás lo he hecho. No lo se. Hoy quería dar la palabra a Nuria López Torres…

* Mientras escribía sonaba una y otra vez, desesperada y obsesivamente, Savage Earth Eart, The Waterboys, 1983 (Podéis hacer lo mismo… o no).

[1] Jean Delumeau. El miedo en Occidente. Ed. Taurus, 1978.

[2] https://www.cdc.gov/hiv/spanish/basics/statistics.html

[3] A Theodor Adorno se le atribuyen, entre otras variantes, las frases: «Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie» o «No se puede escribir poesía después de Auschwitz».

[4] Ver «ESTA GENTE ME HA DADO LECCIONES DE VIDA… Y DE HUMANIDAD», Plazabierta, 17 de marzo, 2020

https://plazabierta.com/esta-gente-me-ha-dado-lecciones-de-vida-y-de-humanidad/?fbclid=IwAR2SZf4xHP2cRGdsWaAqms6EKB54ZBJ4eBwTVPbnLjUEAwMV1oRPVd1O4OM

[5] “Hijas de Ningún Dios” es un proyecto documental sobre el tráfico de mujeres en México para convertirlas en esclavas sexuales, que da voz y visibilidad a las víctimas de este gravísimo drama. La trata de seres humanos con fines de explotación sexual es una de las mayores violaciones de derechos humanos. Una forma de esclavitud moderna, y una de las caras más amargas de la violencia de género. El proyecto consta de dos partes, una parte con imágenes y testimonios de mujeres que han sido víctimas de explotación sexual y una segunda parte con imágenes y testimonios de familias que tienen hijas desaparecidas.

Actualmente, la trata de mujeres y niñas destinadas a la explotación sexual es el segundo negocio más lucrativo en México, solo superado por el tráfico de drogas según un informe elaborado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos y el Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social. Se trata del país del continente americano donde hay un mayor número de mujeres desaparecidas que han acabado en prostitución forzosa. Nuria López Torres. Hijas de Ningún Dios. El negocio del tráfico de mujeres para la explotación sexual en México. Texto para exposición. Ajuntament Santa Coloma de Gramenet. Marzo, 2020.

[6]  http://www.nurialopeztorres.com

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