ESTAMPAS PITAGÓRICAS (1) BIOGRAFÍA Y LEYENDA DE PITÁGORAS

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► «Aprende lo necesario para que tu vida sea más feliz. Lo mejor en todo es la justa medida. Reflexiona sobre todo tomando como guía la recta razón».

— PITÁGORAS. Los Versos de Oro.

► «Procura ser tal como quieras parecer a los demás».

— PITÁGORAS (2º Discurso de Crotona, Jámblico, Vida de Pitágoras, 9).

► «Ejercítate en escuchar a fin de capacitarte para hablar».

— «PITÁGORAS (2º Discurso de Crotona, Jámblico, Vida de Pitágoras, 10).

► «Pitágoras constituyó en vida un guía didáctico para aquellos que le amaban por su conversación.

— PLATÓN. República (X, 600a).

► «Inspirándose en Pitágoras, los antiguos fueron los primeros que definieron Filosofía diciendo que era el amor a la sabiduría, que tal es lo que significa etimológicamente dicha palabra».

— NICÓMACO DE GERASA (60-120 d.C.). Introducción a la Aritmética. Libro I.

► «En Roma nadie era considerado instruido si no era pitagórico».

— CICERÓN. Tusculanas, I.1, XVI.

► «Quizá lo más extraño de la ciencia moderna sea su regreso al Pitagorismo».

— Bertrand RUSSELL. La Nation. 27‑X‑1924).

► «Independientemente de que Pitágoras fuera un pensador o un mero transmisor, lo cierto es que la relación establecida por su escuela, entre las Matemáticas, la Ciencia y la Filosofía, no se ha perdido nunca».

— John D. BERNAL. Historia social de la Ciencia. Vol. I. pág.150.

Pitágoras es el matemático más conocido por todo el mundo, pero en el ámbito más general de la Historia de la Cultura, Pitágoras es realmente un personaje muy célebre. Su figura es una de las más apasionantes e interesantes de la Historia del Pensamiento. Racionalista y místico, filósofo y teólogo, matemático y experimentador, sabio y profeta, maestro y asceta, psicólogo y orador, promotor religioso y taumaturgo, interrogador del Cosmos e instaurador de un estilo de vida, gran conversador y amante del silencio reflexivo, hombre de carne y hueso y personaje mítico, Pitágoras es el primigenio inductor de una parte considerable de los elementos culturales que al pervivir a lo largo del tiempo conforman la tradición del pensamiento occidental, desde los primeros balbuceos de los pueblos helénicos hasta nuestros días.

A caballo entre la historia y la ficción, la extraordinaria figura de Pitágoras ha sido muy controvertida, y está incluso inmersa en una especie de halo misterioso que envuelve a leyendas y tradiciones sobre el personaje. Al considerar la reverencia religiosa que se le tuvo y el rápido crecimiento y difusión de un aura de leyenda sobre su nombre, se ha llegado incluso a dudar de su existencia, al aducir que el personaje pudiera tener su origen en una fabulación griega que permitiera dar consistencia y unidad a todo un cuerpo de doctrina muy persistente e influyente, atribuible a una determinada personalidad que se pretende que sea histórica. El mismo Aristóteles que vivió tan sólo 200 años después de Pitágoras, es muy cauto y no parece comprometerse, como hace la tradición, con atribuciones personales a Pitágoras de doctrina filosófica, matemática, musical o cosmológica alguna y prefiere hablar de “los pitagóricos” más que de Pitágoras, a quien, al mencionarlo tan sólo en dos ocasiones, parece poner en entredicho su existencia real:

► «Los  pitagóricos se dedicaron al cultivo de las matemáticas y fueron los primeros en hacerlas progresar; estando  absortos en su estudio creyeron que los principios de las matemáticas eran los principios de todas las cosas.

— ARISTÓTELES. Metafísica (985b, 986 a).

Parecen desmentir seriamente estas suposiciones algunos documentados testimonios tan próximos a Pitágoras como una frase (por cierto un tanto despectiva) de HERÁCLITO:

► «Pitágoras, hijo de Mnesarco, ha perseguido la verdad más que ningún otro hombre; pero su sabiduría es una mezcla de polimatía y extravagancia».

 

Lo mismo podemos argumentar con algunos testimonios de Jenófanes de Colofón, Ion de Quíos y Herodoto. Sin embargo, actualmente la investigación histórica parece haber dejado fuera de toda duda la historicidad de Pitágoras.

De todas formas la figura histórica de Pitágoras ha sido muy edulcorada por parte de quien, más que biógrafos son hagiógrafos, sobre todo Diógenes Laercio y Porfirio, del siglo III d.C. y Jámblico, del siglo IV. Lástima que la obra de Aristóteles “Sobre los Pitagóricos” se haya perdido, aunque es plausible que en ella se hallara más doctrina pitagórica que biografía del maestro.

Durante mucho tiempo hubo un gran escepticismo sobre la verosimilitud de las biografías de Pitágoras, al atribuirlas más novela que historia, ante el estilo laudatorio sobre las peripecias científicas y la enseñanza religiosa del santo patrón del Pitagorismo. Actualmente, la investigación y la crítica histórica de algunos eruditos han intentado separar la ganga fantástica de la mena histórica y sobre todo tras la reciente publicación de la obra del famoso algebrista B.L. VAN DER WAERDEN “Die Pythagoreer” (Zurich, 1979), se tiende a dar más credibilidad a los biógrafos aludidos al considerar que ellos pudieron, tal vez, disponer de documentos próximos a los tiempos del Pitagorismo.

Pitágoras era natural de Samos, una de las islas del Dodecaneso, próxima a Mileto. Se admite como fecha probable de su nacimiento el año 569 a.C. Su padre fue Mnesarco, quizá un rico comerciante de Tiro, tal vez joyero y grabador de piedras preciosas, y su madre Pitia que era griega (aunque en algunas historias permutan las nacionalidades de sus padres), así que por las venas de Pitágoras, como en el caso de Tales, corría sangre griega y fenicia.

Muy poco se conoce del adolescente y joven Pitágoras. Puede que viajara con su padre a Fenicia, Caldea y al sur de Italia. Pitágoras debió recibir una educación exquisita que se iniciaría con el cultivo de la sensibilidad, aprendiendo a tocar la lira y a recitar la poesía lírica y épica, sobre todo la de Homero. Su formación intelectual tuvo lugar en su isla natal bajo la dirección de los filósofos Ferecides (que le inculcaría la orientación religiosa) y sobre todo Hermodomas, de quien aprendería la Matemática y Astronomía de Tales. Aunque es muy probable (y así lo asegura Jámblico) que Pitágoras visitara a Tales en Mileto y aprendiera directamente de este sabio, lo que tanto cronológicamente como geográficamente (por proximidad) habría sido posible. Así pues, pudo ser que Pitágoras hubiera recibido la enseñanza directa de Tales y Anaximandro, y que ávido de ampliar conocimientos, al haber agotado las fuentes del saber griego de la época, con el alma inquieta viajera de los griegos y aconsejado por la experiencia personal de Tales, Pitágoras habría visitado Egipto y Mesopotamia, donde los sacerdotes y escribas le debieron hacer partícipe no sólo de la ciencia exotérica, como a Tales, sino también de la ciencia esotérica que impregnaría toda su elaboración científica y la transmisión de la misma a sus discípulos. Es posible, tal vez, que en sus peregrinaciones Pitágoras llegara hasta la India, de donde como en Egipto y Mesopotamia, asimilaría no sólo conocimientos matemáticos y astronómicos, sino también mucho bagaje religioso, en particular las doctrinas sobre la reencarnación y la trasmigración de las almas, que sería un lugar común en la Escuela Pitagórica. Incluso se le atribuyen viajes por el Mediterráneo desde Fenicia hasta las Columnas de Hércules y de aquí a las Galias y Gran Bretaña para aprender de los druidas. El saber milenario de egipcios, fenicios, judíos, árabes, caldeos, persas, indios y druidas habría conformado, según tradiciones legendarias, la extraordinaria sabiduría de Pitágoras.

Existe mucha literatura fantástica sobre los presuntos viajes de Pitágoras sobre todo de los biógrafos tardíos, pero parece, según Herodoto (siglo V a.C.), Isócrates y Aristoxeno (siglo IV a.C.), que los únicos viajes de Pitágoras que se pueden asegurar son hacia el año 535 a.C. a Egipto, donde conviviría con los sacerdotes en los centros iniciáticos de Heliópolis y Menfis, y tal vez hacia el 525 a Babilonia, trasladado prisionero cuando el rey persa Cambises invadió Egipto. Aunque por razones cronológicas no es posible, algunas tradiciones aseguran que en Babilonia Pitágoras conoció al mismísimo Zoroastro. La justificación de tanta actividad viajera de Pitágoras estribaría en el manifiesto parentesco de algunas de las ideas pitagóricas primitivas de índole matemático y religioso con el pensamiento de Oriente.

 

Enriquecido con la sabiduría oriental y sintiéndose imbuido de la función casi mesiánica de la transmisión de la verdad y el conocimiento, al regresar con algo más de cuarenta años a Samos, Pitágoras empezó a exponer doctrinas filosóficas y religiosas que según unos no fueron entendidas por sus conciudadanos debido a su alto grado de abstracción y según otros le indispusieron con el tirano Polícrates, de modo que se decidió a abandonar su ciudad natal para establecerse en la ciudad de Crotona, colonia dórica de la Magna Grecia, situada en la costa sudeste de Italia. La elección de Crotona no debió ser al azar sino en base al modo de vida austero que pretendía instaurar, ya que Crotona, que estaba situada entre Lócride y Sibaris (famosa entre los griegos por sus riquezas y por la consiguiente vida disoluta y licenciosa de sus habitantes), había sido arruinada por la derrota que poco antes de la llegada de Pitágoras le había infringido Lócride.

Se dice que Pitágoras tuvo una recepción triunfal y majestuosa al llegar a Crotona. Según PORFIRIO (Vida de Pitágoras, 18-19):

► «… Cuando arribó a Italia apareció como un hombre que había viajado mucho, poco común y muy bien provisto por la fortuna de una naturaleza singular, de aspecto noble y muy agradable, así como de excelsitud y dignidad en la voz, costumbres y en todo lo demás. Produjo en Crotona tal efecto que, después de conmover las almas de los ancianos gobernantes con bellos y largos discursos, estos lo invitaron a pronunciar exhortaciones adecuadas a la edad de los jóvenes y a los niños congregados en los colegios, y luego a las mujeres. … Al suceder estas cosas creció grandemente su fama, y ganó muchos discípulos, no sólo hombres sino también mujeres, el nombre de una de las cuales se hizo célebre, Teano. …»

Así pues, al recalar en Crotona, y a requerimiento de sus habitantes, Pitágoras dio cuatro discursos públicos, que son minuciosamente descritos por JÁMBLICO (Vida de Pitágoras, 8-9) situándolos en este orden:

■ 1) A los jóvenes (recomendándoles respeto a los ancianos, disciplina y moderación y ponderando sobre todo la formación integral).

■ 2) A los gobernantes (exhortándoles a que promuevan la igualdad y la justicia, inspiren confianza y dieran ejemplo en su vida privada).

■ 3) A los niños (etapa de la vida crucial en la educación y formación, aprender a escuchar para aprender a hablar, ilustrarse con la experiencia de los mayores).

■ 4) A las mujeres (conducta virtuosa, nobleza moral «como Penélope con Ulises», promover la religiosidad en la familia, buena administración en la economía doméstica).

El contenido de los discursos de Pitágoras esta plagado de recomendaciones morales que ponderan la virtud por encima de todos los demás valores como elemento clave de la armonía interna del hombre consigo mismo y con su entorno, de acuerdo con el orden natural de las cosas, cuya más alta expresión es el equilibrio que preside el Cosmos en perpetua armonía con sus leyes, paradigma de las leyes que deben presidir la vida de los hombres. La importancia que esto tiene es esencial para comprender la finalidad de las doctrinas pitagóricas ya que los estudios filosóficos, matemáticos y cosmológicos que emprenderá Pitágoras en su comunidad serán factores de elevación moral para la dirección de la existencia y elementos esenciales de un determinado estilo de vida que recomendará a sus discípulos. Pitágoras menciona en sus discursos virtudes concretas como la generosidad, la amabilidad, la benevolencia, la templanza, la prudencia, la modestia, la austeridad, etc., como elementos fundamentales de la concordia, armonía y amistad y hace hincapié en la necesidad de la coherencia entre el pensar y el obrar.

 

Pitágoras se mostraba ante la multitud de Crotona como un hombre pleno de majestad, distinción y excelencia, fundiendo una reconocida hermosura física (que le hizo ser reiteradamente comparado con Apolo) con una sabia elocuencia y una ciencia profunda y extensa, aprendida no sólo en los libros sino en las conversaciones con los sabios. Se comprende que los discursos de Pitágoras impactaran en toda la comunidad, provocando sobre sus mentes y sus sentimientos una revolución casi mágica que transformaría el espíritu, el corazón y la voluntad de toda la ciudad (como efecto práctico inmediato los hombres despidieron a las concubinas y las mujeres se despojaron de sus lujosos trajes para vestir con sencillez), más aún teniendo en cuanta la facundia y habilidad didáctica del orador que seducía y embriagaba a las almas ilustrando bellamente sus argumentos con elementos específicos de la mitología local de Crotona.

JÁMBLICO finaliza su relato con estas palabras:

► «En resumen, se ha conservado el recuerdo de los mencionados discursos, que generaron una inmensa fama y veneración en torno a Pitágoras, tanto en el Estado de Crotona como en todo el sur de Italia».

El legendario Pitágoras es generalmente descrito como una figura austera, marcada siempre por la sabiduría y la serenidad. A pesar de su pasión y devoción casi fanática hacia el conocimiento y el saber, Pitágoras no se atribuyó el título de sabio ante el requerimiento de sus discípulos acerca de cómo debían llamarle, pues según HERÁCLIDES DEL PONTO:

► «Pitágoras fue el primero en usar en nombre de Filosofía y se llamó a sí mismo filósofo o amante de la sabiduría, pues ningún hombre era sabio sino Dios».

En términos parecidos escribe JÁMBLICO (Vida de Pitágoras, 12):

► «Pitágoras fue el primero en tomar el nombre de filósofo. … El más puro es ese tipo de hombre que se muestra en la contemplación de las cosas más bellas, al que corresponde el nombre de filósofo».

También NICÓMACO y DIÓGENES LAERCIO atribuyen a Pitágoras los términos Filosofía y filósofo. Este último describe aspectos de la vida y relata algunas sentencias de Pitágoras como muestra de su sabiduría (Vidas de Filósofos, VIII, 6-21):

► «Nunca fue visto en glotonerías, en cosas venéreas, ni en embriagueces. Absteníase de burlas y de toda chanza … », «Que no se ofrezcan víctimas sangrientas, … Que no se jure por Dios, … Que deben ser reverenciados los ancianos, … Que de las conversaciones no se nos hagan enemigos los amigos, sino amigos los enemigos, … Que nada se ha de creer como propio, … Que entre los amigos todas las cosas deben ser comunes, … Que se ha de favorecer la ley y perseguir la injusticia, … Que no se han de arrancar ni destruir las plantas buenas, ni hacer daño a los animales que no son nocivos, … Que se ha de ser pudoroso y circunspecto, … Que no se debe estar siempre derramado en risa, o cubierto de tristeza, … Que se ha de viajar, … Que se ha de ejercitar la memoria, … Que estando airado no se ha de decir ni hacer cosa alguna, … Que la virtud es armonía, lo es la salud, lo es también Dios, y aun todas las cosas existen por la armonía. Que la amistad es una igualdad armónica…».

Pitágoras fue calurosamente acogido en casa de Milón, un famoso atleta de Crotona de fortaleza hercúlea, hasta doce veces victorioso en los Juegos Olímpicos. Algunos historiadores aseguran que allí habitaba Teano, tal vez hija de Milón, que llegó a ser discípula predilecta de Pitágoras, y según algunos biógrafos, esposa y madre de dos hembras y un varón llamado Telauges del que se especula que fue maestro de Empédocles. También se dice que Teano escribió una biografía de Pitágoras, desgraciadamente perdida.

 

Pitágoras fundó en Crotona una sociedad de carácter científico y religioso con ciertas características de secta animada por el culto ritual que recuerda a los adoradores de Orfeo y Dionisos, donde las armonías y misterios de la Matemática y de la Filosofía eran partes esenciales del ritual órfico, y cuya influencia no tardó en hacerse sentir en toda la Magna Grecia e incluso en Roma.

Como en tantos otros aspectos de la vida de Pitágoras, no se conocen con seguridad los detalles de sus últimos días, siendo legión las leyendas y versiones diferentes en torno a su muerte. El secretismo y misterio de la secta así como algunas intervenciones políticas despertaron la hostilidad de las clases rectoras de Crotona, agrupadas en torno al tirano Cilón, quien tramaba venganza contra Pitágoras por haber sido rechazado en la comunidad pitagórica. En el año 510, tras una sublevación fracasada en la vecina Sibaris, los sediciosos buscaron asilo en Crotona. Habiendo amenazado los sibaritas con la guerra en caso de acceder, se reunió el consejo de Crotona para deliberar. Tras las intervenciones de Pitágoras con su acostumbrada elocuencia, en este caso sobre los sentimientos de solidaridad humana, se negó la extradición. Los sibaritas declararon a Crotona la guerra anunciada, pero los disciplinados ejércitos de ésta comandados por Milón, (cuya intervención es descrita épicamente por Diodoro de forma casi mítica) aniquilaron al contrario y destruyeron cruelmente la otrora lujuriosa Sibaris en una contienda que está documentada históricamente y que produjo una gran impresión en todo el orbe helénico. Aprovechando las disputas sobre el reparto del botín, Cilón azuzó demagógicamente a las turbas que incendiando la casa de Milón, donde estaban reunidos los pitagóricos, sólo unos pocos pudieron escapar con vida. DIÓGENES LAERCIO (Vidas de Filósofos VIII.25) escribe:

► «Estando sentado [Pitágoras] con sus amigos en casa de Milón, sucedió que uno de los que no había querido admitir consigo, pegó fuego a la casa por envidia».

 

Hasta aquí lo que se cree histórico. A partir de este punto los relatos se multiplican. Pudiera ser que Pitágoras lograra refugiarse con algunos de sus seguidores en la vecina Lócride, trasladándose después a Tarento y finalmente a Metaponto donde moriría hacia el año 500 a.C. Los metapontinos convirtieron la casa en que murió en un santuario que fue mostrado a Cicerón. Otras versiones en cambio aseguran que Pitágoras sucumbió en el incendio o en la huida. Las más peregrinas atestiguan que en su escapada Pitágoras se encontró con un campo de habas. Paralizándose ante una reverente superstición que le impedía pisarlo, fue muerto por sus enemigos.

Los supervivientes de los sangrientos sucesos de Crotona y sus sucesores en la doctrina (Hipasos de Metaponto, Teodoro de Cirene, Filolao, Arquitas de Tarento e Hipócrates de Quíos) se encargarían de magnificar y difundir la sabiduría pitagórica constituyendo el germen de la futura Academia platónica.

 

 

 

2 COMENTARIOS

  1. El Teorema de Pitágoras aún sigue encerrando misterios por descubrir, en el campo de la Geometria Analítica y en la Teoría de los Números.

  2. En una suma de dos cuadrados iguales como a^2 + b^2 = c^2 + d^2 si a/b y c/d representan las pendientes de dos rectas, entonces (a+c)/(b+d) representa la pendiente de la bisectriz de esas rectas. (LJO). Universidad Nacional Autónoma de México. Saludos

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