Vuelva usted mañana.

Ya ha llovido desde que Larra escribiese aquello de “vuelva usted mañana”, una acida crítica, con un finísimo sentido del humor a la España de 1833,  donde se relata las peripecias de un extranjero que tiene que realizar unas gestiones en nuestro país. Las pegas burocráticas y la ineficacia de los funcionarios hacen que lo que podía haberse resuelto en un día, tarde meses.

Después de tanto tiempo parece que las cosas no  sólo no hayan cambiando mucho, sino que, me atrevería a decir, están aún peor si tenemos en cuenta los avances tecnológicos, casi siempre por la culpa de la lentitud de los trámites, sin olvidarnos de la propia ineficacia y falta de preparación de muchos funcionarios y empleados públicos que después de sacar su oposición se echan a dormir en su puesto de trabajo esperando que a final del mes le ingresen su salario, a todas luces inmerecido por una actitud tan lasa que ellos mismos tratan de justificar con comentarios como este:  “me engañarán en el sueldo pero no en el trabajo”.

Nunca creí que pudiese escribir un artículo como éste, entre otras razones porque he pertenecido a este gremio, lo cual también me da cancha para saber de qué hablo, pidiendo antes que nada disculpas a aquellos otros funcionarios ejemplares, que también los hay, posiblemente porque tengan que hacerse cargo del trabajo que sus propios compañeros son incapaces o se niegan a sacar adelante con la diligencia debida, intentando tapar su inutilidad con una coraza de autoridad que se convierte frente a los pacientes ciudadanos que acudimos a la ventanilla de turno, en un claro abuso y trato despótico que, evidentemente, no tenemos porque aguantar. Eso, sin entrar a analizar otras cuestiones como el caciquismo de los políticos al que muchos funcionarios sucumben por aquello de que también pueden sacar tajada ante los favores debidos.

 

“Nunca creí que pudiese escribir un artículo como éste, entre otras razones porque he pertenecido a este gremio, lo cual también me da cancha para saber de qué hablo, pidiendo antes que nada disculpas a aquellos funcionarios ejemplares, que también los hay”

Ahora bien, el que esto suceda dentro de un sistema democrático donde el imperio de la Ley debe ser la base fundamental para dar respuesta a nuestras relaciones con la Administración Pública, y no la arbitrariedad con la que determinados servidores públicos actúan en muchos casos con corruptelas por todos conocidas que, normalmente, se traducen en una falta de transparencia y de información a los administrados de cómo tienen que actuar para solucionar sus problemas frente a la Administración de manera que sus derechos queden totalmente protegidos y siempre utilizando la vía menos costosa tanto para quien demanda la prestación de un servicio público como para las arcas públicas, en cuanto que éstas se nutren de los impuestos que los ciudadanos pagamos, sobre todo los de abajo, ya que los de arriba, los ricos, nunca contribuyen en proporción a sus ingresos.

mirando hora de salida

Esperando la hora de salida

La falta de respuesta eficiente al ciudadano no sólo es una cuestión que se deba a la inadecuada formación del empleado público o a su falta de motivación, de la que, por supuesto, no tenemos culpa, sino más bien a su falta de predisposición con el único objetivo de reducir su rendimiento al mínimo bajo el argumento, como he dicho antes, de que no se sienten bien pagados o de su congelación salarial; eso sin hablar de la falta de empatía con quien acude a la Administración Pública con un determinado problema buscando, a veces de forma imperiosa, una solución que en muchos casos no se nos ofrece,  haciéndonos dar vueltas  y vueltas a un complicado mecanismo burocrático que ni siquiera los duchos en Derecho lo entienden, sustituyendo en muchos casos el “vuelta usted mañana” con “hágalo usted a través de internet”, como si todo el mundo tuviese la obligación de tener un ordenador en casa y saberlo manejar.

No aguanto a este prototipo de empleado público: quisquilloso, autoritario, engreído, manipulador, vago y sobre todo irrespetuoso con quien le paga, porque no debemos olvidar que somos los contribuyentes quienes financiamos los servicios públicos, y ellos, los que están detrás la ventanilla, quienes deben ganarse el suelo con el sudor de su frente y no el de la nuestra mandándonos de un lugar para otro, quizá con la intención de que nos aburramos y dejemos de dar la lata, como  ellos mismo dicen, como si para nosotros fuese plato de gusto tener que demandar sus servicios.

Ya es hora que los ciudadanos salgamos de ese estado de pasotismo o de resignación ante esas actitudes de funcionarios y otros empleados públicos que atentan contra nuestra propia dignidad y que nos convierten en serviles de  un sistema que debería estar a nuestro servicio; ya que, si no aprendemos cual es nuestro sitio, y por ende nuestros derechos y obligación, y a mantenernos en el mismo con la dignidad suficiente, luego no vengamos a quejarnos en el lugar inadecuado, como en la barra del bar, del trato recibido o de los resultados obtenidos. La solución es reclamar, dejar patente por escrito ante el mismo organismo al que acudimos de nuestra queja, pasándola por el registro de entrada. Es un primer paso para conseguir que las cosas cambien y para que quien es indigno del puesto que ocupa quede en evidencia o reciba una sanción disciplinaria por el incumplimiento de sus obligaciones, entre las que se encuentra tratar al público con la debida corrección e informarle adecuadamente para la consecución de sus objetivos. Basta  ya de la España caciquil y de privilegios para unos pocos, casi siempre inmerecidos. Contribuyamos a que se abran las puertas y ventanas de nuestras instituciones para que entre el aire limpio y salgan a la luz las polillas que tanto enrarecen su ambiente y dificultan la adecuada prestación de los servicios públicos.

 

Feliciano Morales
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Feliciano Morales Escrito por el Jul 21 2016. Archivado bajo Feliciano Morales, Opinión. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

11 Comentarios por “Vuelva usted mañana.”

  1. Nicolás

    No sé qué le habrá sucedido, pero personalmente estoy harto de este tipo de artículos fáciles, criticando a los empleados públicos que nos esforzamos cada día en resolver muchos problemas de la gente.
    UNO DE LOS PROBLEMAS FUNDAMENTALES, QUE NO MENCIONAS, PESE A DECIR QUE CONOCES EL GREMIO, SON LOS RECORTES DE PERSONAL, QUE TANTO AFECTAN A LOS CIUDADANOS COMO A NOSOTROS MISMOS.

  2. Arcadio Villar

    El artículo me parece muy correcto puesto que su autor pone como ejemplo al buen y al mal funcionario o empleado público. No me vale la opinión de Nicolas, los recortes los hemos sufrido todos, y más que los funcionarios aquellos trabajadores que estamos contratados temporalmente, trabajando 12 horas y no cobrar más de 800 euros, o lo que es peor, en el paro, y algunos con una edad que no los contrata nadie. Es por ello que el recurso de Nicolas de compararse al resto de ciudadanos es cuanto menos un eufemismo, por no considerarlo un agravio comparativo poco afortunado e incluso insultante, sólo hay que ver cuando se han convocado huelgas generales los escasos funcionarios y empleados públicos que las han secundado, ni siquiera un 3%, porque no les quiten de su sueldo un día de trabajo ¿donde esta la solidaridad de este sector con el resto de trabajadores?, si hasta con ellos mismos son malos, enfrentándose por conseguir privilegios en sus puestos o ganar los favores del político de turno.
    Tiene razón el artículo del despotismo y la falta de profesionalidad con la que muchos funcionarios atienden a los ciudadanos, muchos no merecen ni el sueldo ni ocupar un puesto de trabajo de por vida, eso sin entrar a analizar la forma en que muchos acceden a esos puestos (el dedismo y el enchufismo). LA MALA FAMA QUE TIENEN LOS FUNCIONARIOS ES POR ALGO ¿NO TE PARECE NICOLAS?, O ¿ES QUE LA MAYORÍA DE LOS CIUDADANOS ESTÁN EQUIVOCADOS CON LA FORMA EN QUE DESEMPEÑAN MUCHOS FUNCIONARIOS SU TRABAJO Y LO MAL QUE SON ATENDIDOS?…

    Excelente artículo y muy real. Tal vez Nicolas debería hacer una reflexión interna y si tiene que recriminar algo que lo haga a esos compañeros suyos que están tocándose las narices en su puesto de trabajo… Os dejo este video:

  3. Manuel Fernández

    Nicolas, el que se pica ajos come. Si te das por aludido es que no eres tan buen funcionario. Los políticos, mejor dicho el PP, se está cargando los servicios públicos, pero vosotros contribuís a ello. Es una vergüenza como se trata en la mayoría de los casos a los ciudadanos. Debería reformarse la función pública y que los que se dedican a ello ganarse día a día su puesto de trabajo, o rinden o a la calle…

  4. Nicolás

    Se os nota a la legua que sois “colaboradores”; vergonzoso vuestro corporativismo.
    Insisto, qué fácil es llamar “vagos” a los demás, y un licenciado, … , administrador de Plazabierta.com y escritor de artículos como usted, no relea el suyo y corrija sus fallos. Habéis aprovechado mi respuesta para corregir el artículo, en lo que expresamente mencionaba, pero todavía quedan errores.
    Habéis publicado una mínima parte de lo que había escrito, pese a ser respetuoso; y con esos dos párrafos que me publicáis, me decís que es insultante que señale que los recortes de personal de empleados públicos, afecta lógicamente a los ciudadanos (y a nosotros que nos tenemos que multiplicar).
    Veo como tratáis a los trabajadores públicos, no dudando en utilizar un video manipulado de Alemania. Sobre esto hay mucho que hablar, puesto que uno de los desencadenantes de la crisis fueron las feroces y arriesgadas inversiones alemanas, la cuales llevan mucho tiempo pretendiendo recuperar por todos los medios.
    YO SOY DE IZQUIERDAS, pero no de boquilla, lo soy de verdad; y se supone que vosotros también lo sois, pero os comportáis peor que la rancia derechona, como Isak Andic, Diaz Ferrán, …
    Y tiene gracia que nos critique un asesor de la administración pública (probablemente a dedo) y que cobrará, solo por esto, varias veces lo que cobramos nosotros.
    No obstante, me quedo con las múltiples muestras de cariño de los pacientes de sanidad, que tengo todos los días, es una recompensa impagable.

  5. Nicolás

    Escribe Javier Valero Iglesias:
    “La función pública profesional e inamovible supuso en el siglo XX un paso de gigante al superar el viejo sistema del “spoil system” o sistema de despojos que se basaba en el hecho de que el partido político que ganaba las elecciones despedía a los funcionarios que hasta ese momento trabajaban en la Administración y los sustituía por otros afines a sus planteamientos políticos para llevar a cabo su programa político y, obviamente, para pagar antiguos servicios prestados y comprar anticipados servicios futuros. ¿Alguien se imagina a un empleado público, que se sabe temporal, negándose a orientar en el sentido que le sugiera su superior, un informe del que dependen un contrato o una subvención a una empresa, cuando su continuidad en el puesto pueda depender de ello? “.

  6. Nicolás

    También escribe Javier Valero Iglesias:
    “El sistema de selección de cuerpos de funcionarios (especialmente superiores) es muy riguroso, exige un notable esfuerzo personal y una decidida vocación de servicio público (las retribuciones son, en general, francamente moderadas) y quién accede a la condición de funcionario dispone de una garantía que es la inamovilidad en el desempeño de su empleo que se pierde solo cuando se cometen las infracciones previstas en el régimen disciplinario o los delitos del Código Penal. Esta inamovilidad en el empleo no es un privilegio personal sino una garantía funcional que el sistema de función pública profesional tiene para que los funcionarios ejerzan sus tareas con imparcialidad y objetividad, es decir, en una posición de neutralidad respecto de quien ejerza la dirección política de la Administración Pública, como consecuencia de los procesos electorales”.

  7. Nicolás

    Y ESCRIBÍA FELICIANO MORALES MARTÍN en noviembre de 2013:

    “Y los cargos de confianza, eliminados. Al empleado público se le presume capacidad suficiente para asesorar a los políticos, tiene una estabilidad en el empleo y un estatuto aunque cambie el Gobierno. Pero todo eso se ha eliminado, los funcionarios no deciden nada, deciden los cargos de confianza, que no tienen ni idea”

    . http://www.laopiniondezamora.es/zamora/2013/11/20/vez-funcionarios-ahora-deciden-cargos/721492.html

  8. FR. Breijo-Marquez

    Estimado Sr. Nicolás -a secas y sin más filiación-. Con el debido respeto y consiguiente consideración que, seguro, usted merecerá para quienes tengan a bien merecerle.
    El artículo de opinión “Vuelva usted mañana”, no sólo constata en una pocas palabras tecleadas la veracidad añeja de este País (y muchos otros, que no digo yo que no) sino que lo hace rozando la excelencia a la hora de plasmar una realidad irrebatible. Los ‘justos’ – en este y otros muchos casos- son cantidad nimia respecto a los ‘pecadores’; lo quiera o no reconocer.
    Defender- atacando- lo inexistente no deja de ser tarea de necios. No se trata de ser ‘izquierdista’, ‘derechista’ o ‘mediopensionista’… con ser Educado basta y hasta sobra. ¡Tan solo con eso!
    ¿Usted no es como el funcionario descrito? Pues mis más sinceros parabienes…
    Magnífico escrito, por cierto.

  9. Arcadio Villar

    El Sr. Nicolas, para ser funcionario parece tener la cabeza bastante dura, lo digo porque yo presumía a este gremio de más inteligencia que, como dice Feliciano en su artículo, los hay, igual que funcionarios buenos, trabajadores, honestos y buenas personas. Parece que este señor con nombre de Papá Noel, quiere ejercer como tal, defendiendo lo que no tiene defensa, porque, insisto, la mala fama que les precede es por algo no sólo porque a Larra se le ocurriera escribir aquello de “vuelva usted mañana”. Los servicios públicos hay que defenderlos como dice en ese artículo que Papá Noel nos cita escrito por Feliciano hace tiempo, no se a santo de qué, porque todos los argumentos que él cita: dificultad de las oposiciones de grupos superiores, escaso sueldo, inmovilidad en el empleo, etc… si tantas son las cosas que tienen en contra porque no dejan su puesto para otro que sepa reconocer mejor lo privilegiados que son….

    Ahh, por cierto… yo no soy colaborador de nadie, aunque el Sr. Papá Noel lo note a la legua, será que tiene una bola de cristal, al que invito de nuevo a que “vuelva mañana” y deje otro comentario más, seguramente escrito durante su horario de trabajo porque se aburrirá , aunque con ello se adelante a la navidad, única época en la que este santo trabaja… seguro que él ni eso… Ayyy… Nicolás, Nicolás… que pena me das… lo que sufres en tu trabajo, pobrecito, con un sueldo tan pequeño y tan poca estabilidad en el empleo… No pagues con quién no debes tu frustración por ese trabajo tan malo que tienes y tan poco seguro… pobrecito.

    Aquí les dejo otro video.. en éste se ve lo mucho que trabajan algunos funcionarios
    https://www.youtube.com/watch?v=B-JWluuYeeo

  10. Teresa Marques Sánchez

    Sinceramente, no se el porqué de que Nicolas se coja el rebote que se ha cogido. Yo soy funcionaria interina, gremio este, el de los interinos, peor tratado que los de carrera, aunque según la Ley son iguales en derechos y obligaciones, aunque no me quejo por lo afortunada que soy de tener un empleo, aunque tenga que trabajar en varios institutos para completar media jornada o los veranos me manden para casa sin derecho a vacaciones. Y digo que no entiendo lo del rebote porque he leído y releído el artículo y su autor deja bien claro que no se puede generalizar, que funcionarios buenos los hay, pero, por desgracia, es una gran mayoría los que pertenecen a este gremio y que no cumplen adecuadamente con su trabajo. Como dice Arcadio Villar, la mala fama que tenemos es por algo…
    En el artículo se tratan temas, como los largos y engorrosos procedimientos administrativos , el enchufismo, el trepismo… el politiqueo y el caciquismo… todo ello una realidad.., además del exceso de funcionarios, somos el quinto país de Europa en cuanto al número de funcionarios (2,84 millones de asalariados públicos), y la duplicación de servicios que se prestan por las distintas administraciones (Estatal, Autonómica y Local); eso sin hablar del absentismo laboral, en el cual los funcionarios somos los reyes, el 2,16% de los empleados públicos no fue a trabajar el último año por tener una baja temporal, un porcentaje que en las empresas privadas se situó en el 1,86%. Así, del total de 2.917.200 asalariados del sector público que había en España en el último trimestre del pasado ejercicio, 63.100 no asistieron cada semana a su trabajo por incapacidad temporal.

    A mi me parece un buen artículo, siendo honesta, tengo que reconocer que lo que en él se dice es verdad, y nosotros mismos no lo buscamos dia tras dia, aunque algunos hagamos lo mejor que sabemos y con total dedicación nuestro trabajo.. Por desgracia, una minoría… Me avergüenzo de esos compañeros que nos dan la fama que nos precede, los cuales deberían ser evaluados en su puesto de trabajo y si no trabajan como deben a la puñetera calle. Aunque también hay que reconocer que gran culpa, por no decir, casi toda, la tienen los políticos, sobre todo algunos, como los del PP que quieren a toda costa privatiza todo, con recortes en salarios, personal y medios, que también hace que muchos funcionarios, ante tal desidia, adopten una postura pasota en su trabajo.

  11. Miguelin

    En términos generales vale, pero es un tema complejo. Yo también soy del gremio y sufro la indolencia que se establece en algunos ambientes. La ineptitud es propia del ser humano y está en todas partes y en abundancia. Si en la función pública se da más que en la privada lo dudo, no es ese el problema, o sí lo es si son los de arriba, los que ocupan un puesto que no se merecen por su actitud, no por su aptitud. Normalmente los jefes están más pendientes de sus jefes y se olvidan de los subordinados y por ende del ciudadano.

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