LOS HIPPIES DE LA NATURALEZA

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Por la noche se reúnen para dormir cobijados bajo el dosel arbóreo, en los nidos que ellos mismos construyen en las copas de los árboles. Las hembras tienen una cría cada cinco o seis años después de una gestación de 240 días. No se alejan para parir. Saben ofrecer consuelo a través de un roce, un beso, una mirada, un abrazo, miran directamente a los ojos y demuestran emociones como el altruismo o la compasión. Son pacientes, empáticos y sensibles, además de tener sobrada capacidad de cooperación sin tener en cuenta jerarquías o diferencias de grupo.
Kanzi y Panbanisha son dos bonobos que viven en el Great Ape Trust, bastante aplicados, han aprendido más de 500 palabras de un idioma compuesto por lexigramas, es a través de ellos y ayudados por un teclado especial como se pueden comunicar con humanos. Peter Singer es un bioético australiano que argumenta que estos resultados califican a los bonobos el derecho a la supervivencia y a la vida.
Y ahora, si volvemos nuestra mirada hacia la otra orilla del Río Congo, nos encontraremos con el hábitat de otra especie de primates, primos-hermanos de los bonobos, los Chimpancés (Pan Troglodytes). El mismo río ha ejercido de barrera natural entre ambas especies, manteniéndoles separados ya que ninguno de ellos nada. Los chimpancés son más conocidos y numerosos, abarcan 21 países desde Senegal hasta Tanzania, ocupando territorios distintos, tanto selvas tropicales como bosques de montaña o sabanas, ya que son adaptables a los hábitats. Se desplazan de forma cuadrúpeda apoyándose en los nudillos de los dedos de las manos, bípedos ocasionales. También son muy inteligentes, pero al contrario que sus pacíficos, bohemios y desconocidos vecinos, forman alianzas para desplazarse a otras tribus con el fin de matar a machos jóvenes. Son como los pandilleros que se entregan a orgías bien diferentes, comportándose como pendencieros que cooperan y desarrollan estrategias en cacerías que les lleva a aniquilar, en tan solo una semana, a más de 30 primates. Se comportan igual que los humanos cuando hacen la guerra.
Richard Brangham se dio cuenta de que los bonobos no son así. Se cree que las diferencias pueden deberse a un gen “social” que actúa a través de un neuropéptido llamado vasopresina. Con ciertos niveles de esta sustancia se tiende a manifestar menos agresividad. Los bonobos tienen ese gen. El problema es que los bonobos están en peligro de extinción a causa de la mano del hombre, resulta que se ha puesto de moda entre los ricos de las ciudadades congoleñas el cazar y comerse a esta especie. Sólo el hombre podría ser capaz de dejar una zona de la selva devastada por absurdas e irresponsables extravagancias, que más que simples caprichos de sibaritas se me antojan depravadas prácticas. Claudine André arriesgó su vida durante años para salvar a los bonobos, hasta que logró convencer a las autoridades de la República Democrática del Congo para que confiscasen las crías a los cazadores furtivos (intentaban venderlas como mascotas) y obligándoles a cumplir la ley.

 
Con la intención de rehabilitarlos y liberarlos después se creó un santuario llamado Lola Ya Bonobo que significa: ‘Paraíso de los Bonobos’. Claudine ha logrado que los niños vayan a visitar este santuario con el fin de educarles en el respeto a estos seres tan tiernos y cautivadores y concienciarles de la importancia que representan.
Brian Hare expresa la diferencia entre una especie y otra con esta frase: a los chimpancés les quiero y a los bonobos les adoro.
Estos son los Bonobos, una de las especies más pacíficas y no agresivas de mamíferos que hoy en día habitan en el Planeta.

“Estos son los Bonobos, una de las especies más pacíficas y no agresivas de mamíferos que hoy en día habitan en el Planeta.”

¿Puede decir lo mismo el ser humano como especie? Quizá haciendo un ejercicio de mayor humildad, quitándonos esa mascarada de prepotencia, supremacía y absoluto menosprecio a la vida de otras especies y a la naturaleza, tal vez, digo, podríamos observar y aprender las lecciones de vida que nos ofrecen, entre ellos nuestros parientes evolutivos. Es nuestra pésima gestión de los recursos naturales lo que amenaza la biodiversidad del Planeta. Creo que la especie humana está en continúo conflicto porque unos actúan como chimpancés y otros como bonobos.

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