DEMOCRACIA: CONCEPTO Y REALIDAD

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Hay una tendencia a polarizar la democracia, la democracia como concepto. En este sentido la calidad democrática alcanzaría mayores niveles conforme vamos ascendiendo desde el sur hacia el norte y esta tendencia al alza igualmente se manifestaría conforme vamos girando desde el este hacia el oeste, desde oriente hacia occidente.

Salvo excepciones podríamos decir que el nivel económico determina este índice de calidad democrática. Hablamos, claro, desde la óptica de la democracia liberal occidental. Porque entre el concepto y la realidad se abre una brecha que engulle derechos y libertades, hasta el punto de normalizar políticas negacionistas, populistas o que atentan contra el bienestar y el interés general, dentro de sistemas democráticos.

Se corre el riesgo de que una democracia vaciada de contenido adultere el ejercicio del poder y el ciudadano cada vez valore más las ofertas fraudulentas de seguridad que la propia libertad. Esto suele suceder en periodos de crisis, pues la crisis económica suele ir acompañada de una crisis de valores y ahí es donde las políticas liberales, consolidan un mercado oportunista que tiende a beneficiar a las clases más poderosas, normalmente asociados al poder financiero, plutocracia.

La excesiva afición por la vulgaridad de determinados políticos convierte el escenario de la convivencia en una opera bufa, relativizando las políticas sociales y trivializando la cultura del esfuerzo. Esta tendencia a centrifugar los poderes del Estado hace que el ciudadano se acostumbre a que las instituciones hayan dejado de funcionar y se sienta desprotegido, eso hace que se rebaje el índice de calidad democrática.

En un escenario global, ¿Cómo es posible que se considere una democracia al Estado de Israel? ¿Es un Estado democrático la Rusia de Putin? ¿Donald Trump es un paradigma de los valores democráticos? ¿Cómo pueden ser Estados democráticos aquellos que venden armas a gobiernos totalitarios que las utilizan para masacrar a la población civil? ¿Qué parte del Estado se está quebrando cuando el máximo órgano de los jueces lleva cinco años de interinidad?

La libre elección por los ciudadanos de los representantes en las instituciones continúa siendo la piedra angular de la democracia, pero no basta para democratizar la acción política. No, algo no funciona si en el ejercicio del poder emanado de esta voluntad popular se compromete el estado de derecho.

 

 

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