MUTANTE

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Desconecto el ordenador central y piloto yo mi nave espacial, dejo de pensar y sigo adelante.

Racionalizo todo, todo, sin querer. Y después dejo de pensar, aposta. Utilizo un lenguaje poético, sobre todo cuando escribo, para dejar respirar a mi corazón y no asfixiarlo. Y luego está el trascender (pasar de un ámbito a otro, atravesando el límite que los separa).

Incluyo la idea de superación de una limitación o clausura, algo propio que permite ir más allá de lo corporal y/o mental (el alma).

Hay una dimensión misteriosa de la que quiero hablar también: el inconsciente. Existen pizarras limpias e infraestructuras en el inconsciente (comportamientos que desarrollamos inadvertidamente, es decir, sin darnos cuenta, y que, en general, no dependen de nuestra voluntad).

Intentamos mantener los límites sobre el inconsciente, pues producir lo social significa ejercer vigilancia sobre nosotros mismos, o delegar el derecho a hacer cumplir tal vigilancia.

A esto se le llamaba represión. La principal función de la represión es establecer las condiciones para la sublimación. No todos los deseos pueden ser cumplidos. No todo puede ser dicho o hecho. La capacidad de limitarse a sí mismo es la esencia de la propia libertad y de la libertad de todos.

En parte gracias a la era post-represiva, el inconsciente ahora vaga libremente. La sublimación ya no es necesaria. El lenguaje se ha dislocado. El contenido está en la forma y la forma está más allá, o excediendo el contenido.

Ahora se nos hace creer que la mediación y hablar profundamente ya no es necesario. Pero yo no lo creo, por eso escribo.

Yo soy así: cuadriculada y poética (no en vano, estudié matemáticas con arte como optativas los años previos a la Universidad).

He pasado dos momentazos de acción de mi inconsciente que me han dejado paralizada, trascendidos para saber qué me ha pasado, para ordenar y estructurar las ideas y la razón, que regulan y dirigen todo el proceso del conocimiento propio, con unidad, verdad, belleza y bondad.

¡Y he pasado tres años pensando en un beso equivocado!

Son esas cosas de la inteligencia emocional que estoy aprendiendo. Soy una mutante que se adapta a futuros inciertos y que está encontrando nuevas formas de abordar los problemas y contar historias.

Busco un espacio de creación experimental interdisciplinar y de aprendizaje; un lugar de encuentro entre agentes muy diversos, para activar procesos basados en la inteligencia colectiva, procesos que vayan más allá de disciplinas particulares; porque las transformaciones solo serán posibles si, junto con la investigación científica esencial y la innovación tecnológica, se produce un cambio cultural.

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