Subida de la Luz. Un crimen organizado

Cuando la ola de frío nos obliga a los ciudadanos a recluirnos más tiempo en nuestros hogares, lo cual no viene mal para mejorar nuestra vida familiar y disfrutar de los nuestros al calor de una buena calefacción,  sin embargo, como en otras ocasiones ha ocurrido, esta reclusión, pensando o no en las bonanzas que nos puede aportar, no nos va a salir gratis; mejor dicho, nos va a salir más caro, porque casi nada en este mundo, cuando hay un intercambio de bienes o una prestación de servicios tiene un coste cero. Todo cuesta, hasta los servicios públicos no son gratuitos a pesar de que nos lo quieran vender así y que muchos se lo quieran creer para vestir a sus políticos, a los que gobiernan, como benefactores.

 El encarecimiento de nuestra vida hogareña se debe, como a estas altura sabemos todos al haberse convertido hoy en la noticia estrella de los medios, a la subida del recibo de la luz, denominada por algunos como “el calambrazo español”, una forma eufemística de reflejar el dolor que nos va a causar.

Una subida record desde el año 2008, lo que nos lleva a pagar un precio similar al de Alemania, pero con una renta más baja de los ciudadanos españoles debido a la bajada de sueldos; de manera que estamos pagando la energía eléctrica más cara de Europa; de manera que, comparada con los países de nuestro entorno equivale a un 70% desde el principio de la crisis, estando previsto un nuevo aumento de un 10%, que muchos intentan justificar relacionándola con  la climatología que ha llevado a nuestros pantanos a estar bajo mínimos; sin embargo, en otros países del sur de Europa, como en Portugal o Italia, el recibo sigue siendo el mismo, a pesar de tener una  climatología similar a la nuestra.

Hemos conseguido, o tal vez deberíamos decir que los gobernantes, quienes dicen ser nuestros representantes, han conseguido un sistema fabuloso respecto a la venta de energía, eso sí, fabuloso para las energéticas, pagando los sufridores españoles casi el doble desde que se iniciara la crisis, lo que ha llevado al país a alcanzar sin la aplicación impuestos el récord de subida de la U.E; impuestos que, sin duda también repercuten en la subida del recibo a unos 76 euros al mes por familia, de media.

Más de cinco mil personas sufren en España la pobreza energética, hecho que parece no importarle absolutamente nada a los gigantes energéticos, pero mucho menos a los gobiernos del Partido Popular que son los que han autorizado las mayores subidas desde el año 2011, trayéndoles al pairo las más de 7.000 muertes al año asociadas a las carestía excesiva de la energía, según el estudio bienal sobre pobreza y desigualdad energética publicado en abril del año pasado por la Asociación de Ciencias Ambientales, multiplicando aproximadamente por seis las víctimas de accidentes de tráfico.

 

“Más de cinco mil personas sufren en España la pobreza energética, hecho que parece no importarle absolutamente nada a los gigantes energéticos, pero mucho menos a los gobiernos del Partido Popular”

Según el citado estudio detrás de estas muertes están los incendios, como el de la anciana de Reus fallecida hace poco más de un año, así como enfermedades derivadas de la baja temperatura, sobre todo de índole respiratoria como costipados y neumonías, o circulatorias como hipertensión, infartos, ictus, etc, incluso ocasionando problemas de salud mental como ansiedad o depresión, entre otras.

Parece que ya hay un motivo importante para que nos olvidemos un poco del tema de Cataluña y de la confrontación que éste ha ocasionado entre los ciudadanos, para que nos empecemos a preocupar todos y a unirnos al objeto de hacer una oposición ciudadana a tal medida; habida cuenta que la inestabilidad económica  tras la crisis puede que mañana haga parada en nuestros hogares teniendo que recurrir a una manta  y a una vela para poder ver y darnos calor, circunstancia que, con toda seguridad, no viven ni tendrán que padecer los grandes directivos de las energéticas, así como los políticos que entran y salen a través de las puertas giratorias, y parlamentarios que cobran más de 3.500 euros al año, eso sin contar algunos pluses por formar parte de comisiones o ostenten alguna otra responsabilidad como portavoces o miembros de las distintas mesas. Y es que la pobreza en general, y la energética en particular, es el crimen más organizado del mundo.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

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Feliciano Morales Escrito por el Nov 30 2017. Archivado bajo Actualidad, Economía. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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