YA LO DIJE…VAYA QUE SÍ

 

 

Yo creo que éste va a ser el último artículo acerca del archifamoso virus. No es que lo crea, es que lo afirmo. A pesar del dicho aquél de de la ‘vida da muchas vueltas’, lo afirmo. Rotundamente. Hasta nueva orden. Mía, naturalmente. Que para algo me han concedido un papelejo en el que se explica clara y sencillamente que uno pertenece al «Membresía destacada del Consejo asesor máximo de las variables epidemiológicas que pueda trocar el Covid-19 (o Cov- 2 – al gusto del lector) así como de la vigilancia sobre las medidas que la basca pueda realizar de acuerdo a las normas y protocolos emanados desde las más altas y excelsas autoridades sanitarias» .

Si bien no es ‘sensu stricto’, ‘sic’, ni siquiera literal, se le parece mucho a eso aunque más cortito y mucho menos rimbombante, pero las cosas son como son y como debe ser. Faltaría más.

La tarjeta identificativa de tales posiciones, la llevo bien guardada en el billetero – o billetera – dónde guardo todas mis tarjetas, que son incontables (la última fue del ‘Consum’, un supermercado que me hace unos descuentos enormes, por lo menos un euro o euro y medio cada mes por compras superiores a 150 euros/día, por lo que no puede resistirme a la tentación de solicitarla y aceptarla: ¡menudo chollazo!; aunque abulte muchísimo la billetera y lo mucho que me cueste encontrarla entre tanto cachivache) bien acurrucadita en la mariconera que siempre me acompaña cuando salgo de marcha: siempre me libra de que los bolsillos de los pantalones hagan arrugas  con tantos cacharros que inexorablemente he de llevar encima. Llámese paquete de L&M, llámese clines, llámese multitud de llaves en diminuto llavero que me regaló una doncella de mis años mozos y lozanos al que le tengo mucha fe y cariño. Al llavero, digo.

Además que el vicepresidente segundo del gobierno de España actual, siempre lleva los bolsillos petados y le hace muy mal aspecto; al menos a mi gusto, a pesar de que se haya acostumbrado a usar ‘jackets’

Ustedes (y ustedas) no puede hacerse idea de cuál es mi estado de saturación al respecto (de la pandemia, digo): ¡Para salir de los nervios nerviosos!

Y sin benzodiazepinas que me echen un cable; sobre todo porque nunca he tomado por si me engancho y eso. Lo que es de entender.

Tal así que ya, ni leo los artículos más recientes desde las revistas científicas más prestigiosas, cuya lectura mañanera  era religión para mí, como el bolero – ¡ya me salen otra vez los boleros, mira tú por dónde! – titulado “Historia de un amor” de Eleta Almarán, panameño de pro.

Si le digo que no leo últimamente ni «NEJM» ( norteamericana y de mi pueblo) ni « The Lancet» (británica), pueden creerme a pies juntillas. Ambas dos se han tenido que retractar públicamente sobre trabajos clínicos acerca del Cov-19. Justo las anteriormente mencionadas. ¡Cualquier cosa!

¡Aquí sobran coronavirus y bocachanclas…a la par y al tiempo!

Y…YA LO DIJE…VAYA QUE SÍ.

Pero los sacos rotos deben estar esperándome y llenos de mis advertencias. ¿Esos en que contenedor hay que tirarlos?

En uno de los primeros artículos que escribí sobre la “saga” – en realidad fue el primero: Qui probest – ya escribí sobre qué tipo de pruebas (o test…test…test) , según los gobernantes al uso, iban a realizar a mansalva salvaje a todo el personal bajo su jurisdicción, a fin de proteger con todos los medios y materiales disponibles – y fiables hasta el corvejón – a sus  súbditos, sin diferencia de sexo, raza, u omisión…o algo así ; y escribí someramente sobre los «falsos positivos y falsos negativos» que toda prueba (test…test…test) podrían arrojar, por más sensible y especifica que fuera.

¡Como quien oye llover, oigan! Se han intentado lavar la cara – y las manos, al modo ponciopilatero – haciendo, – al final de la batalla como era de esperar en mentes tan excelsas -, pruebas de IgM digital hasta la hartura…total para nada, porque ni son fiables ni son diagnósticas. Asustar si que asustan…pero es que un montón. Y ¿confinados por positividad en tal prueba?….mogollón. Sin fu ni fuste.

Total para nada, solo para quedar bien ante el paisanaje y que no puedan decir que no han sido bien tratados y experimentados cual cobayas malayos, aunque sea al buen tuntún (es la del pinchazo en el dedo, para quien no lo haya entendido) . ¡Mas PCR y ELISA y muchas menos pintamonadas, por favor, plis!

Y….YA LO DIJE…VAYA QUE SÍ.

En el mismo artículo ( o quizá en otro…vaya usted a saber, porque lo que es yo…), creo que escribí algo – no suelo releer mis artículos, soy un zafio total – acerca de a quien podría aprovechar tanto cañazo y sobre-información sobre una viremia que acababa de ser puesta  en conocimiento de los legos – que, en realidad, somos todos los “no estrictamente escogidos”, queramos o no – , puesto que la rapidez de expansión, la tremenda virulencia en tan poco espacio de tiempo y la propia expansión (Pandemia), daban qué pensar.

Al menos a un servidor. Y a otros muchos, que lo tengo yo hablado. Y no es uno muy de crear miedos precisamente, no. Pero tampoco estoy en edad de que me expliquen cómo se hacen los “niños”; ya saben, aquella comparación de la abeja, el polen, las flores salvajes del Caribe y memeces semejantes (¡mira que si es así y yo sin saberlo!, falta de práctica supongo).

Ya saben…que si un viejo chino de Wuham se zampó un murciélago – o algo parecido, que no me sale su nombre científico- y a raíz de eso…todo el orbe a sufrir tremendas consecuencias. El contagio oro-fecal por engullimiento sería inevitable…YA LO DIJE…VAYA QUE SÍ.

Escribí que , si bien no lo afirmaba (no tenía, ni tengo datos plausibles ni contundentes; y no pretendo nunca ser como las revistas médicas anteriormente mencionadas) tampoco descartaba que pudiera haber sido una manipulación en poyatas chinas de laboratorio. Un preboste del MI6, cuyo nombre no recuerdo ni me apetece buscar, así lo afirma…totalmente. Y, oigan, para un servidor, después del MOSSAD, el MI6 es de lo mejorcito – la guardia civil también, seamos justos – sin incluir a Bond, James Bond.

¡Y soy un fiel enemigo de los bulos (o “fake news”, tan de moda ahora)! ¡Enemigo absolutamente fiel a ellos es lo que soy.

YA LO DIJE…VAYA QUE SÍ.

También escribí , con mucho ahínco y esperando fuerte apoyo de mis lectores (y lectoras) – tampoco sé en qué artículo, vaya desastre soy – que no se hiciera ni puñetero caso de las cifras y estadísticas que diariamente  en todo periódico – de hojas o digital – referían. Porque no eran ciertas, así de sencillo. Si acaso, que prestasen atención a las cifras de muertos (pobrecitos míos, los llevo muy dentro y con mucho pesar, máxime a los viejos – nada peyorativo el término, sino cariñoso – ) y…a las pruebas me remito: entre tejemaneje y tejemaneje se ha creado un galimatias de cifras de contagiados, infectados, positivos y muertos – entre otras cosas – que no hay quién entienda, ni p*** falta que nos hace.

YA LO DIJE…VAYA QUE SÍ.

También escribí sobre la «Distancia de seguridad», las «Máscaras» y los «Mitones» . Y en cómo los dos últimos serían prácticamente innecesarios en lugares abiertos si se guardaba cabal y educadamente la distancia prudencial de seis pies aproximadamente. Bien, pues ahora van a ser obligatorias – debemos estar en superávit igual que cuando solo eran recomendables debíamos estar en déficit de ellos, si no, no se entiende – y…a pasar por el embudo sin rechistar.

YA LO DIJE…VAYA QUE SÍ.

Escribí más cosas al respecto. Luego no se me podrá llamar profeta “a toro pasado”, porque YA LO DIJE…VAYA QUE SÍ.

Y más cosas que me guardo en el tintero: Tratamientos protocolizados inaceptables (quininas , por ejemplo), relación causa efecto entre Covid-19 y vacunación previa de gripe A… y otras cosas que pensaba publicarlas en NEJM, pero visto lo visto…ni de refilón, mire usted. Y que me ha pasado de palabras, que todo hay que decirlo…

Yo ahí lo dejo caer. Pero ¿todo lo que acabo de escribir?…YA LO DIJE…VAYA QUE SÍ

 

2 Comentarios

  1. Espero que los lectores tengan la infinita capacidad de perdón, para perdonar mis múltiples erratas, fruto – sin duda – en las prisas. Doy fe de ellas

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