URDANGARÍN A PRISIÓN, ¿AHORA QUÉ?.

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Entrada En Prisión UrdangarinMe abochorna como ciudadana que alguien utilice su cargo público y me abochorna, aún más, que su autor o autora sea una persona próxima a la casa real, más en el momento en que sucedieron los hechos, en el que sí eran miembros de aquella casa, miembros de la familia real.

Me imagino que cuando este tipo de noticias son recibidas en los hogares extranjeros, y de forma continuada sale algún caso de corrupción referente a personas que ostentan o han ostentado cargos públicos en nuestros país, lo primero que se les tiene que pasar por la cabeza es que  nuestro sistema político-democrático hace aguas por todos los lados, amén de que somos todos poco más o menos que unos carteristas o bandoleros del siglo XIX.

También soy consciente que en todas las familias siempre hay alguna vergüenza que tapar o algún miembro que esconder y, por tanto no se puede imputar a toda una familia una conducta, excepcional, en cuanto a lucrativa de alguno de sus miembros al margen de la legalidad vigente, salvo prueba en contrario.

Tal ha sido la conducta de Urdangarin en el cas Nóos, que hoy ha culminado respecto a la justicia formal con su entrada en una prisión abulense para mujeres, en un módulo de uso exclusivo por él; pero no en cuanto a la justicia material  pues no ha devuelto ni devolverá el dinero de todos defraudado en la agencia tributaria. En poco más de un año empezará a obtener los primeros permisos penitenciarios y, en dos años y medio disfrutará probablemente de un tercer grado. Eso siempre que no se le conceda el indulto que, con la Ley en la mano no será posible si el condenado no se arrepiente de su conducta delictiva, cuestión que  no ha hecho ni es probable que haga pues ello sería reconocer los hechos, por lo tanto contrario a la línea seguida por su abogado en su defensa en juicio.

Y, aunque no haya en todas las familias una vergüenza que tapar o algún miembro que esconder, creo que estamos de acuerdo que la justicia no es igual para todos a la hora de administrarse ni de cumplirse con la pena impuesta. Prueba de ello son en las condiciones en que entra en prisión el cuñadito, con una vida carcelaria que no será igual que la de cualquier preso que tiene que compartir celda y váter con otro recluso o interno, amén de otras dependencias con el resto. Trato excepcional que algunos justifican en base a la seguridad de un miembro que, por parentesco sí se encuentra unido a la familia real; justificación que cae por su propio peso, pues es reconocerle un estatus que ni aquella como institución le reconoce.

“Prueba de ello son en las condiciones en que entra en prisión el cuñadito, con una vida carcelaria que no será igual que la de cualquier preso que tiene que compartir celda y váter con otro recluso o interno, amén de otras dependencias con el resto.”


Tengo que reconocer que al igual que exijo justicia cuando algo considero que no es justo, independientemente de su legalidad, con la misma fuerzas siento tristeza por la condena, salvo excepciones por la pervesidad de su autor; o como en este caso que constituye una infamia frente a todos los españoles por su conducta defraudadora, máxime por su proximidad a una institución constitucionalmente democrática, no en cuanto a su elección,  y sobre la que ha sobrevolado la sospecha de respaldar la conducta de aquel.

La justicia de nuevo es sometida a juicio ciudadano y no me equivoco en afirmar que la sentencia será condenatoria en cuanto a la falta de igualdad de trato de quienes tiñen su sangre roja con sangre azul con respecto a quienes custodiamos la pureza de la nuestra.

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