TRAZOS Y SEGMENTOS: SOBRE GANAR Y PERDER

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¿Qué es perder? Según la RAE, es dejar de poseer determinada cosa a causa de una circunstancia. También dejar de tener determinado sentimiento o actitud. Sin  embargo para mí, PERDER ES, CASI SIEMPRE, HACER HUECO A LO NUEVO.

¿Qué es ganar? Según la RAE, es adquirir alguna cosa, generalmente dinero o algo bueno, con el trabajo, el esfuerzo o la suerte. También conseguir una cosa tras mantener un enfrentamiento, disputa o competición con otro. Sin embargo mi abuelo decía muy a menudo: PARA GANAR HAY QUE PERDER.

edición plazabierta.com

Pues dicho lo anterior, no me queda más remedio que admitir que he sido casi siempre una perdedora y por contra, gracias a la filosofía de mi abuelo, una ganadora. Se podría decir que en lo material perdí muchas veces si tengo en cuenta todo el esfuerzo que puse, en cambio en experiencia considero que gané.

De otro lado, he sido inmensamente regalada por la vida; tuve abuelos y abuelas padre y madre, y tengo hijos con los que siempre gané y gano en amor, salud, enseñanzas y bienes materiales. Con ellos aprendí y aprendo cosas importantes; por ejemplo, que casi siempre que nos arriesgamos a perder seguridad ganamos libertad.

Hay una gran ganancia que conlleva una previa perdida; LA PERDIDA DEL MIEDO IRRACIONAL. Ejemplo: cuando perdemos el miedo a enfermar ganamos salud; cuando emprendiendo negocios o invirtiendo en ideas nos arriesgamos a perder y perdemos dinero, en realidad ganamos algo mucho más valioso y es la sabiduría de, al intentarlo de nuevo, corregir los errores de los que hemos aprendido; cuando nos sentimos desposeídos de la juventud, no hemos tampoco perdido si sopesamos toda la mochila de vivencias y conocimientos que alberga la memoria de aquello que nos configura.

fotocomposición plazabierta.com

Aun lo anterior, hay perdidas que son irreparables con su contraprestación “la ganancia”; estas perdidas son LAS PERDIDAS DE LOS SERES QUERIDOS. Aunque esas perdidas pudieran darnos sabiduría, el hueco que dejan no se llena con absolutamente nada. Nadie reemplaza a nadie, cada ser que ocupó un lugar en nuestro corazón sigue teniéndolo por siempre, incluso aunque no lo queramos. El alivio está en que el corazón es inmensamente grande; siempre hay espacio para otro inquilino.

Ahora pisando distinto terreno y refiriéndome a las GANANCIAS Y PERDIDAS IDEOLÓGICAS…; de esas algo sé. Se podría decir que siempre me encuentro en continuo reciclaje. No soy de ideas fijas, mi mente no tiene un candado, procuré y procuro adentrarme en los contrarios, pierdo con los unos y gano con los otros y viceversa. De las vanguardias aprendo y, por supuesto también, del tesoro de “allende los siglos de conocimiento”. Hacerme eco de lo que piensan o pensaron, y extraer de ello aquello que me vale, me emociona. Me sitúo después, si puedo, en el justo medio; aunque a veces reconozco haber sido extremista por un tiempo. Afortunadamente en las ideas, a día de hoy, admito matices y cambios.

Hilando con mis ideas; si bien, no creo poseer una excelente “estructura neuronal” (por llamar de alguna forma a mi cociente intelectual), ni tampoco poseer una voluntad brillante a la hora de entrenar mi “memoria literal”, como yo la llamo, para interpretar adecuadamente esas ideas y adquirir conocimientos; por el contrario, me inocularon desde la infancia dos cosas importantes:

La primera.- El sentido de superación, donde la perdida y la ganancia van de la mano, (te lo debo a ti, madre).

La segunda.- El sentido de libertad, donde la perdida deja hueco a la ganancia deshaciendo adherencias (te lo debo a ti, padre).

Hay una tercera cosa, que me venía de fábrica.- La curiosidad por conocer “los porqués” y “los cómos” de las cosas que me sorprenden. Esto me ha traído bastantes dificultades en la vida, a la hora de adherirme a algo con todas mis fuerzas, porque tendía y sigo tendiendo a la dispersión. En este sentido, con un ejercicio de autoevaluación, podría decir en mi contra que no soy capaz de acabar muchas de las cosas que emprendo y a mi favor que, a pesar de ello, disfruto mucho de ir conociendo y conociendo caminos, aunque no concluyan en destinos.

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¿Qué por qué hablo de mí y que a quién va a importar? Hablo de mí porque soy el ser al que más conozco y sin saber si a alguien van a importarle mis vivencias las comparto por si acaso; por si acaso, aclaro, alguien se viera reflejado en ellas y eso aliviase un poco el peso de su culpa al haber perdido, pudiendo haber ganado; o al haber soltado pudiendo haber perseverado….Yo no me creo única en el sentido de sentir, valga la redundancia, y me parece que habrá otros como yo…o así lo espero.

Bueno, tampoco el tema requiere de mucha más argumentación por mi parte (otros por supuesto estarán más capacitados que yo para hacerlo), salvo que considero una necesaria advertencia…y es que, hay perdidas que se pueden evitar y hay ganancias que podemos adivinar, presentir, intuir, predecir o simplemente ver de golpe.

Cuando se presenta ante nosotros un desafío, creo que todos sentimos a la adrenalina correr en vena, esa emoción tan satisfactoria de sabernos vivos, pero vivos de verdad; observando que delante está el precipicio tras el que ignoramos si habrá colchón y detrás está el tedio en el que sí sabemos que hay un mullido colchón, pero que no nos invita al “sueño placentero”; ese que no es de Morfeo, sino el de las Musas que nos sorprenden con ideas y nos inyectan la vitamina de la euforia, el entusiasmo y la alegría de ponernos a prueba.

Sólo por la razón anterior merece la pena arriesgarse a perder. Lo digo yo que soy una de las personas más precavidas y podría decirse que, en ocasiones, también una de las más cobardes que conozco. Pero en ese sentido del desafío que he mencionado, merece la pena, repito, la perdida por la ganancia; y no es que yo sea una defensora de la famosa idea de: “salir de tu zona de confort”…, porque si estás a gusto qué necesidad tienes de someterte al disgusto. Ahora, si estas a disgusto por qué no intentar estar a gusto.

En fin…, terminando ya, voy con una de mis máximas:  “Corta de inmediato con aquello o aquellos que te hacen mal; piérdelos y gana”. Ahí hay que ser infalibles con el tajo.

En resumen: NO TENGAS MIEDO A PERDER, SIEMPRE QUE NO SEAN SERES QUERIDOS QUE TE HAGAN BIEN. DE LA VIDA SÓLO NOS LLEVAMOS AQUELLO QUE PERDIENDO HEMOS GANADO.

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