TRAZOS Y SEGMENTOS: LA IA…APROXIMARSE A LA VERDAD SIN SEPARARSE DE LA BONDAD

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Hay dos cosas que me preocupan y ocupan parte de mi tiempo, son: la guerra y la IA. La primera no sé como irá desarrollándose, ni si se trata de un plan estratégicamente controlado o más bien de un sinsentido; y no sé tampoco cual de los dos me da más miedo. En cuanto a la segunda, la IA, imagino que se está utilizando en la guerra, no sólo en las armas y sus capacidades destructivas de largo y corto alcance, sino, lo peor, en sus estrategias y objetivos económicos elitistas…

En el fondo todos lo pensamos y a todos, o casi a todos, nos preocupa lo expuesto.

Pero mi intención al escribir este artículo no es referirme al uso de la IA en la guerra; quiero referirme al uso de la misma en la vida cotidiana y a cómo cambiará esa cotidianidad el hacer y sentir humanos actuales y cómo los condicionará de manera que sean distintos hacer y sentir en el futuro.

Todas las generaciones han sufrido avances tecnológico-científicos desde que aprendimos a hacer fuego e inventamos la rueda y eso nos ha ido transformando poco a poco y, en ocasiones, mucho a mucho. Ahora estamos en una de esas ocasiones del mucho a mucho. No puedo predecir, más allá, ni aproximadamente, de lo que predicen los científicos y divulgan en sus artículos, en qué nos afectará la red de infraestructura tecnológica y de pensamiento que la IA supone; pero como la mayoría de los seres, medianamente informados, me hago preguntas y éstas son:

¿El uso de la IA y sus aplicaciones cambiará la visión humana sobre la necesidad de que nos sigamos reproduciendo de la forma biológica tradicional y nos fabricarán en laboratorios?

¿Se conseguirá con la “inteligencia artificial cuántica” la inmortalidad o algo que se le asemeje?

¿Nos haremos preguntas que nos lleven a modificar las leyes o aprobar leyes nuevas que se adapten a los nuevos usos de la IA, para beneficio de la humanidad?; tales como:

  • ¿Si la empresa se beneficia de la IA en detrimento de la contratación de personal humano debería aplicarse un impuesto a ese beneficio, que siguiera suponiendo más ganancia al empresario, pero también recursos para que el gobierno de las naciones pudiera sufragar el costo de la vida a aquellos que no tuvieran trabajo (esta idea no es mía, pero me parece lógica)?
  • ¿Se legislará de manera en que la IA, llegado el caso, no suponga riesgo de una sublevación, por su parte, contra de la humanidad?
  • ¿Será perentorio legislar para la no utilización de la IA en beneficio de unos pocos y perjuicio de la mayoría?
  • ¿Será necesario prepararse, legislativa y potencialmente, para controlar a la IA si Llegase a comprender además de a entender?; es decir, a ser consciente de sí misma y de su entorno, además de usar maravillosamente la estadística en la resolución problemas.
  • ¿Tiene la IA un pensamiento demasiado sesgado dependiendo de sus programadores?; si es así (cosa que se demuestra con las respuestas, no coincidentes, a la misma pregunta hecha a diferentes IA), ¿qué se está creando?
  • ¿Crearemos mucha más dependencia de la IA que de nuestros congéneres; suplirá por tanto la IA a la necesidad de contacto humano?
  • ¿Nos dominará la IA de tal forma que lleguemos a ser tan esclavos y dependientes de ella como del propio oxigeno o de la “fuerza de gravedad” lo somos ahora?
  • ¿Nos resolverá la IA un montón de problemas existenciales y técnicos que hará que nuestra vida, aunque con algunos ajustes, sea mucho más sana y feliz?

Bueno, estas han sido unas cuantas preguntas, que seguro la mayoría nos hacemos, y las respuestas no están ni conmigo, ni con los científicos actuales, tampoco con aquellos que “gobiernan” el mundo.

En ese caso, ¿qué hacer?:

  • ¿Ir afrontando los problemas después de que se presenten o poner remedio antes de que surjan?
  • ¿Elevarnos como especie por encima del conocimiento y la técnica o ser esclavos de ellas?

Creo que todos estamos de acuerdo en que hay que prever los riesgos y dar con las soluciones antes de que los problemas surjan. También creo que coincidimos la mayoría (descontando a los sin alma, que sólo se preocupen de la ciencia y sus “avances”, además de por ellos mismos) en qué la salvación de la especie está por encima del conocimiento humano.

No obstante, y aun siendo yo una enamorada de la verdad absoluta, que va dando poco a poco el conocimiento científico, no la pondría por encima del bienestar humano; aunque defiendo los avances tecnológicos, lo hago sólo si benefician al común de los mortales y sobre todo de los mortales de mi especie.

Creo que la humanidad se enfrenta a algo que radicalmente puede acabar con su esencia; o, por el contrario, a algo que puede dar lugar al mayor de todos sus logros: aproximarse a la verdad sin separarse de la bondad.

Si la IA nos supera algún día en entendimiento y comprensión de sí y de su entorno, al menos que esa razón y esa comprensión no nos quite nuestra esencia y nos haga desparecer…

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