TRAZOS Y SEGMENTOS: EL TIEMPO

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¿Qué es el Tiempo? ¿Qué son realmente el movimiento, el espacio y la energía? ¿De qué estamos hechos todos los seres, que aquí aparentemente habitamos?

Casi con romanticismo, decimos que todo cuanto existe en este universo “conocido” está hecho de polvo de estrellas.

Creo que en esencia no somos espacio, ni movimiento; tampoco energía y no nos configura en lo más sutil el polvo de estrellas. Sostengo mi creencia en que: si el Tiempo pasa por todo cuanto existe y lo notamos de forma tangible a través del envejecimiento, el crecimiento, el desgaste y la putrefacción, ¿cómo decir que el Tiempo es una mera invención humana, un intervalo entre movimiento y movimiento, una quimera para dar sentido a ecuaciones matemáticas…?

Siempre que me paro a reflexionar sobre el Tiempo y sobre el origen esencial de todo cuanto existe, imagino que se trata de algo que es mucho más sutil, infinito y eterno que cualquier división infinita de lo que consideramos “materia”. Algo que no es movimiento, ni energía. En ese caso, ¿qué es?

Para mí, el Tiempo es el verdadero origen de todo. Es el hilo que va cosiendo la información, es el Padre de la Voluntad, es el configurador del espacio acotado y lleno de energía que se deriva del movimiento. En ese espacio acotado se forman los seres compuestos por cúmulos de información.

Si el tiempo es relativo a la velocidad (según la teoría de la relatividad especial) y por ello puede dilatarse; teniendo en cuenta que la velocidad es espacio dividido por tiempo (este tiempo escrito con minúscula porque no es el eterno), ¿por qué no considerar al espacio relativo al Tiempo? ¿Será quizás sólo el espacio el que se dilata y no el tiempo? ¿Considerar que existe un tejido espacio-temporal…; donde ambos, espacio y tiempo se afectan simultáneamente es del todo inequívoco?

Según la Teoría de la relatividad especial, se produce: “Una contracción de la longitud, no una dilatación del espacio”. Esto está confirmado experimentalmente. Aun teniendo conocimiento de ello y sin comprenderlo, ni matemática, ni física, ni experimentalmente, mi intuición, que sólo es válida para mí, me dice lo contrario y no soy capaz de imaginar al tiempo dilatándose, sino más bien al espacio. Creo que el tiempo parece modificarse con la velocidad, porque el movimiento modifica el espacio.

Sin el Tiempo (con mayúscula) nada podría existir; pero… ¿de qué está hecho el Tiempo?, ¿cómo puedo considerar que existe si se me escapa, por división en infinitas “mini unidades”, cada vez que trato de asirlo, sin llegar nunca al presente absoluto?

¿Será el tiempo hijo del movimiento y del “espacio”? Me parece que NO. Para que exista movimiento debe haber espacio y debe haber Tiempo.

¿El Tiempo puede existir sin espacio ni movimiento? Creo que SÍ, el Tiempo puede existir, aunque no haya espacio ni movimiento, porque razonablemente estos dos comenzaron después de que Él diera el pistoletazo de salida.

El Origen de la vida, El Soplo Divino, La Fuente, El Creador…; Dios es Tiempo. Intangible, eterno, incomprensible, inimaginable, inabarcable…

La información es el producto del Tiempo, Él ha ido acumulando experiencia tras experiencia, configurando cúmulos fractales que a su vez dan origen a otros hasta llenarlo todo, hasta abarcarlo todo con formas variadamente infinitas vistas desde distintas perspectivas. Es la perspectiva la que hace la diferencia, pero todo se sostiene sobre la misma esencia.

Imagino que las dimensiones son tan infinitas como las perspectivas que el Ojo del Creador va produciendo.

Cronos, en griego clásico, tiene varias etimologías; pero la que alude a su verdadera esencia es de significado abstracto.

Desde esta supuesta tercera dimensión en la que nos movemos los humanos, todo parece pesable, medible, cronometrable, abarcable o tangible; pero basta recrearse en los sueños para comprender que la realidad se nos escapa de las manos, como un puñado de arena, como el Tiempo…

Foto de Towfiqu barbhuiya en Unsplash

Siento que soy tiempo y memoria, información que acumulo en la nube de lo infinito y de lo eterno. Sin el tiempo no habría “pasado por el mundo”, ni “el mundo habría pasado por mí”.

Los seres humanos necesitamos de comienzos y de finales para saber que existimos, que hemos existido y que seguiremos existiendo. Esos comienzos y esos finales están sostenidos por el Tiempo, pertenecen a un lugar que se ubica en Él; a un espacio que Él ha configurado y a un movimiento que se produjo porque Él lo permitió. Es la magia de la existencia; todo tan aparentemente sólido, tocable, visible…pero a la vez incomprensible, inabarcable, inconmensurable.

Tiempo padre del movimiento y, por ende, del espacio que se abre a través de esos pasos que producen energía. Información que viaja en cúmulos unidos fractalmente por los hilos del hilván de Cronos, que bailan formando códigos espirales.

Sobre el Tiempo en clave humana se ha dicho mucho y algunas de esas cosas que se han dicho son:

  • El tiempo es demasiado lento para aquellos que esperan, demasiado rápido para aquellos que temen, demasiado largo para aquellos que lamentan, demasiado corto para aquellos que celebran.
  • La diferencia entre el pasado, el presente y el futuro es sólo una ilusión.
  • El tiempo es la cosa más valiosa que una persona puede gastar.

Yo siento el Tiempo de igual manera que lo expresado en esos tres pensamientos anteriores; pero, esencialmente, lo siento como poseedor y generador del número de latidos que a mi corazón le corresponden en esta vida. Los chinos de la antigüedad creían que todos nacemos con una cantidad concreta de esos latidos y que cuando se nos acaban, acaba nuestra vida…

Si de las ecuaciones físicas desaparece el tiempo tendríamos que igualar a la NADA. En ese caso también nosotros seríamos nada.

PADRE, Tiempo; Hijo, Espacio; Espíritu Santo, “movimiento o energía” (la gallina y el huevo). Tres Entes distintos y UNO sólo VERDADERO.

 

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