TRANSICIÓN, OLVIDO Y CONSTITUCIÓN

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Hay quienes opinan que los acontecimientos históricos en los que se enmarca la transición española van desde la muerte del dictador al triunfo del PSOE en 1982, otras opiniones sitúan su final con el ingreso España en la entonces Comunidad Económica Europea en 1986. Pero estos son escenarios que responden a una dinámica natural en la evolución socio política de un país. Estos acontecimientos históricos solo son por lo tanto consecuencia lógica del devenir de un país que comenzaba una nueva etapa tanto interna como a nivel internacional. La normalización de una sociedad que buscaba la integración política, social y jurídica en un marco de convivencia. Pero no hay que olvidar que se cimentó sobre el llamado Pacto del Olvido. Paul Preston, “esto superó algún motivo para la venganza, pero al mismo tiempo exigió el sacrificio del conocimiento”

 

Omar G. Encarnación, catedrática de estudios políticos del Bard College, en un artículo publicado en el THE NEW YORK TIMES en 2014 exponía:  …nada de esto quiere decir que el olvido haya sido una panacea. Más bien, España es un contrapunto importante al pensamiento dominante hoy en día, según el cual la justicia de transición es el único camino para seguir”

Ni siquiera la aprobación de la Constitución supuso un antes y un después de este periodo, no debemos obviar que omite cualquier referencia a las víctimas del franquismo y sus derechos y refrendó el Decreto-Ley 20/1977, de 18 de marzo, sobre Normas Electorales que obligó a todos los partidos que quisieran concurrir a las elecciones generales de 15 de junio de 1977 a renunciar a toda denominación expresamente republicana. Javier Pérez Royo matiza: “La Constitución fue una buena fórmula para la convivencia, pero que, como ocurre con cualquier constitución democrática, no es el marco definitivo para que la sociedad española pueda autodirigirse de manera ordenada, sino el marco que se consideró apropiado en 1978 y que puede ser modificado cuando se estime oportuno”.

Sin embargo y siguiendo con la reflexión de Preston, el final de un periodo que se caracterizó por dejar en el olvido la “justicia”, la “verdad” o la “reconciliación”, no puede situarse en un marco meramente coyuntural. El final de la transición debería corresponder con un escenario de ruptura institucional con la dictadura, con un corte del cordón umbilical y con una revisión de sus consecuencias.

Este hecho se produjo con la aprobación la Ley de Memoria Histórica por el gobierno socialista de Zapatero de 2007, que condenó oficialmente el régimen franquista como “ilegítimo” e indemnizó a las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura subsiguiente, y que posteriormente fue sustituida por la Ley de Memoria Democrática aprobada el 19 de octubre de 2022, por el gobierno socialista de Pedro Sánchez. Por lo tanto, es a partir de esta fecha cuando podríamos situar el final de la Transición. Es a partir de la promulgación de esta ley cuando se corta institucionalmente el cordón umbilical con la dictadura, aunque aún queden restos de placenta que hay que continuar eliminando.

 

1 COMENTARIO

  1. la transición se inicia entre 1957 y 1960 cuando el PCE decide abandonar cualquier referencia a la,lucha armada.
    Si desde la idea de reconciliación no hubiéramos renunciado a la idea de igualdad y paz y nos hubiéramos unido a otros pueblos con la misma idea hoy habría esperanza

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