TIEMPO AUSENTE

 

Photo by Noah Silliman on Unsplash

El día en que mi madre muera,

no habrá grandes señales

ni estará la mar en calma

ni la luna estará crecida.

 

Ni aquellos castillos del fondo

serán la Alhambra ni el  Albayzín,

pues hija de un moro no soy

sino de una cristiana cautiva.

 

Aquel día de replique

no sonarán las campanas,

no vendrán los lutos a la iglesia

a guardarle pleitesía.

 

No habrá sermones de granito

en púlpitos de piedra,

ni se oirá música con notas de sol

en pulsos de negra.

 

No habrá flores ni ataúdes

ni lecho que enterrar.

No habrá destierro al Campo Santo,

ni marcha fúnebre a desfilar.

 

No habrá una lápida con su nombre

donde irla a llorar.

 

Aquel día, el día en que mi madre muera, 

mis palabras de sangre, se helarán.

 

 

 

 

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