SUEÑAN MIS MANOS

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Sueñan mis manos con formas
que los cuerpos atesoran,
sueñan las emociones
que al recorrerlas se ahorman,
sueñan que sueñan las formas,
que en sus sueños las añoran,
sueñan con sueños imposibles
porque el mundo no sabe soñar,
esclavo de extrañas normas.

Sueñan mis manos con sueños
en los que ellas son las soñadas,
en los que las formas las llaman,
en los que las llamas arrastran,
en los que el placer que sienten ambas
son verdad y no fantasmas,
en los que el momento es la fuente,
y la necesidad esperanza,
y la sed que el sueño despierta
siempre acaba saciada.

Sueñan mis manos la espalda,
sueñan mis manos los pechos,
sueñan mis manos la cara,
sueñan mis manos el ombligo
y un camino hasta las ingles
que se abren a su llegada.

Sueñan mis manos y sueñan,
mientras la realidad las aparta.
Sueñan hoy con el tiempo,
porque también el tiempo se acaba,
y las caricias no dadas,
las caricias que se aplazan,
las caricias que se guardan,
las caricias no reclamadas,
las caricias no saciadas,
son caricias que la muerte
cercena con su guadaña.

Cuanto placer se ha perdido,
cuantas caricias se quedan
en la soledad aplacada,
cuantos momentos de dulzura
que acaban en dudas amargas,
en frustraciones justificadas,
en renuncias explicadas,
en razones que nunca son razonadas.

Nunca serán enemigas, mis manos,
de ajenos deseos, ni siquiera de su falta.
Nunca serán enemigas de libertades luchadas,
de las añoranzas más sagradas,
pero sí quisieran serlo de renuncias educadas,
de las instituciones forzadas,
de convicciones que las censuran,
de costumbres que las condenan,
de convenciones que las resignan
a una renuncia empeñada.

Sueñan mis manos una libertad que les niega
la realidad más cercana,
desde una libertad guiada,
desde una libertad enseñada,
desde una libertad amaestrada.
Sueñan mis manos con mundos
donde el momento es sentimiento,
donde el amor es complemento
y la caricia es cómplice
del sentir de las almas.

Nunca se resignarán mis manos,
aunque el silencio sea norma,
aunque el amor las acalla,
a acariciar el vacío
que a su paso dejan las formas,
a soñar con el contorno
que en la brisa las conforma,
al tacto en ausencia que no impregna,
que no sacia, que no toca,
que no pasa de palabras,
del sonido que las invoca.

Sueñan mis manos, y sueñan,
con todas las formas soñadas,
y con amor renuncian
a las caricias que no se piden,
a las caricias que no son dadas.

Sueñan mis manos caricias,
Sueñan mis labios los besos
Sueña mi lengua con recovecos
Que va encontrando en los cuerpos
Sueñan mis ojos las formas
Sueña mi boca sabores
Que en su buscar va recogiendo
E incluso llego a soñar aromas
Que el placer va descubriendo

Sueños todos que son sueños
Ensueños de soñar despierto
Ensoñaciones sin hora.
Somnolencias del silencio

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