¿Somos cívicos o sociales?

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Ser cívicos conlleva el ejercicio de una acción voluntaria como ciudadanos, llevada a cabo sin la dirección de ninguna autoridad que ejerza el poder del estado u otro similar. La competencia social requiere una comprensión de cómo las personas participan interpersonalmente.

Imagen: quizlet.com

Lord Beveridge, en su famoso informe de 1942 , dijo que:

¡El vigor y la abundancia de la acción voluntaria, emprendida por ciudadanos que no están bajo la dirección de ninguna autoridad que ejerza el poder del estado, es una de las marcas distintivas de una sociedad libre!

Considerar si un fideicomiso de desarrollo opera en el ámbito civil del estado, o en el ámbito independiente del ciudadano, es hoy en día importante. ¿Somos herramientas activas en los programas del sector público o independiente “sociedad civil”?

Si hacemos una lectura histórica podemos encontrar una lección muy importante: la regeneración de arriba hacia abajo no funciona. Las comunidades solo pueden ser verdaderamente útiles cuando han alcanzado cierto grado de independencia. Una comunidad verdaderamente empoderada tendría la capacidad de estar en desacuerdo con los «poderes», en su búsqueda de su propia visión.

La competencia cívica capacita a las personas para participar en la vida cívica, y se basa en el conocimiento de conceptos y estructuras sociales y políticas, y en el compromiso con la participación activa y participación democrática.

Se basa en el conocimiento de los conceptos: democracia, justicia, igualdad, ciudadanía y derechos civiles, incluida la forma en que se expresan en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea y declaraciones internacionales, y en cómo son aplicadas por las instituciones a nivel local, regional, nacional, europeo o internacional.

Todos los ciudadanos deberíamos tener el conocimiento de eventos contemporáneos, así como de los principales históricos, y de las tendencias a nivel nacional, europeo y mundial, además de una conciencia de los objetivos, valores y políticas que deben desarrollar los movimientos sociales y políticos. Conocimiento de la integración europea y de la UE, si es  nuestra determinación la de ser ciudadanos europeos.

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Las estructuras, los objetivos y valores principales también son esenciales, así como la conciencia de la diversidad y las identidades culturales en Europa.

Las habilidades para la competencia cívica se relacionan con la capacidad de relacionarse efectivamente con otros en el dominio público, además de poder y saber mostrar solidaridad e interés en resolver problemas que afectan a la comunidad local y más amplia. Esto implica crítica y reflexión creativa y participación constructiva en actividades comunitarias, locales o nacionales, particularmente mediante la participación en las votaciones.
El pleno respeto de los derechos humanos, incluida la igualdad, como base para la democracia, y la comprensión de las diferencias entre los sistemas de valores de los diferentes grupos religiosos o étnicos, sientan las bases para una actitud positiva.

Esto significa mostrar un sentido de pertenencia a la localidad, al país, UE y el mundo, con la voluntad de participar en la toma de decisiones democráticas a todos los niveles. También incluye demostrar un sentido de responsabilidad, así como mostrar comprensión y respeto por los valores compartidos, que son necesarios para garantizar la cohesión de la comunidad, como el respeto a los principios democráticos, siempre con un carácter constructivo.

La participación también implica actividades cívicas, apoyo a la diversidad social y la cohesión sostenible; desarrollo y disposición para respetar los valores y la privacidad de los demás.

El concepto de innovación cívica o ciudadana ha ganado relevancia en respuesta a la noción de innovación social. No es solo un simple cambio de etiqueta; es un enfoque diferente para generar innovación con impacto social. Por un lado, mientras que la innovación social está al margen de la innovación principal (comercial), la innovación cívica reconoce que la innovación es parte de nuestra idiosincrasia humana y, por lo tanto, todos los ciudadanos pueden y deben participar.

La innovación cívica desarrolla enfoques locales o enfocados, que diversifican la innovación para adaptarse a las condiciones locales, colocando a las personas en el centro de la cadena de valor: enfoques inclusivos en los que las personas trabajan activamente en diversas disciplinas (lo que se conoce como el enfoque «no disciplinario») para encontrar soluciones.

Mientras que la innovación convencional utiliza métodos de diagnóstico basados ​​en el conocimiento (expertos) para comprender los problemas, la innovación cívica desarrolla mecanismos de escucha basados ​​en la inmersión y la participación activa.

En resumen, la innovación cívica es un proceso colectivo que es parte de la naturaleza humana, basado en la capacidad de escuchar y actuar de manera no disciplinaria y enfocada. Esta innovación puede abordar problemas crónicos de manera orgánica. Por lo tanto, existen mecanismos que permiten su promoción a través de una mayor visibilidad, mayor conciencia y nuevas infraestructuras a su servicio.

La competencia social requiere una comprensión de cómo las personas participan interpersonalmente, y es esencial para comprender los códigos de conducta aceptados en diferentes sociedades y entornos. Es igualmente importante tener en cuenta conceptos básicos relacionados con los individuos, grupos, organizaciones de trabajo, igualdad de género y no discriminación, sociedad y cultura.

Comprender las dimensiones multiculturales y socioeconómicas de las sociedades europeas y cómo la identidad cultural nacional interactúa con la identidad de cada uno de nosotros también es primordial.

Las habilidades básicas de esta competencia incluyen la capacidad de comunicarse de manera constructiva en diferentes entornos, mostrar tolerancia, expresar y comprender diferentes puntos de vista, negociar con la capacidad de crear confianza y sentir empatía.

Habremos de basarnos en una actitud de colaboración, asertividad e integridad. Las personas «sociales» tienen interés en desarrollos socioeconómicos y de comunicación intercultural y valoran la diversidad y el respeto a los demás, además de estar preparados tanto para superar prejuicios como para comprometerse.

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