SOLA

Photo by Sydney Sims on Unsplash

 

No mires mi moratón,
eso, eso apenas es nada.
Esa bofetada que me deja sorda.
Eso, eso apenas es nada
El zumbido de después del tortazo escuchando sus insultos.
Eso, eso apenas es algo.

Los rituales de desprecios diarios y el sentido de culpa del
maltrato.
Eso, eso es mucho.
El miedo que paso cuando oigo sus llaves abriendo la puerta.
Eso, eso es mucho.
El horror de sentirme examinada en todo.
Eso, eso es mucho.
Mis nervios cuando llegan las visitas.
Eso, eso es mucho.

Y le digo:
¡No, no grites, que vas a despertar a los niños!
¡Por favor cariño no me pegues, por favor!
¡Perdóname por lo que sea, pero perdóname!
Silencios que gritan, pero no digo nada,
Sólo quiero desaparecer y no despertar.
Y me grita:
¡No vales nada!
¡No sirves para nada!
¡Que te calles! ¡Que estoy hablando yo!
¡Es por tu culpa!
¡Puta!
Sus puñetazos, ya apenas me duelen
Sus gritos, ya apenas los oigo,
Sus patadas, ya apenas me hieren.
Pero sus ojos de odio me siguen dando miedo.
Pero sus silencios, me siguen dando pánico.

Pero su olor me sigue dando terror.
Pero sus caricias me siguen dando espanto.

Vómito de miedo y horror.
Cada vez me odio más.
Cada vez soy más pequeña
Cada vez me siento más nada,
más nadie.
No tengo ánimos ni para morir.

Poema incluido en el libro del autor: “Nosotras»

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