SEDICIOSOS

 

 

Ya no se les puede llamar “políticos presos”, ni “presos políticos”. Son sediciosos y punto.

La sentencia. La verdad jurídica.

¿Que se constata y por que se reduce la calificación?. Me comentan quienes saben de derecho más que yo, que la sentencia hace una constatación de hechos probados donde la violencia y la rebelión son una realidad comprobada y que sin embargo en la calificación de los delitos hace un salto vertiginoso para definirlos como sedición.

 

Es evidente que la sentencia por sedición responde a una necesidad política, no jurídica: La unanimidad que impida que en un futuro el Tribunal de Estrasburgo pueda ponerle un pero, y por otro lado, parecía pretender, calmar los ánimos del secesionismo, cosa que evidentemente no iba, en ningún, caso a conseguir. La absolución era imposible en un Estado de Derecho, y si se hubiera dado tampoco habría conseguido calmar los ánimos del secesionismo. Seguramente los actos de violencia de esta semana se habrían dado igual, como victoria y constatación de su impunidad.

No es lo mismo ser sedicioso que rebelde. La rebeldía siempre ha tenido socialmente un aura positiva, que incluye valentía y justicia. En cambio la sedición tiene connotaciones muy negativas. Un regalo del Supremo para adjetivar tanto a los condenados, los huidos y las hordas que queman Barcelona. 

La verdad política.

Es momento de establecer la verdad política. Es evidente que hubo un intento de golpe de estado, de ruptura de la Constitución y de secesión de Cataluña. Es evidente que hubo violencia, efectivamente no la suficiente para conseguir los objetivos. Si hubiera sido suficiente esa violencia, los condenados y los huidos nunca habrían sido juzgados. 

Pero para establecer la verdad política es necesario que los políticos tengan nivel, empaque y valentía para actuar como tales. La realidad es que la mayoría cuida mucho de que su poltrona no peligre. Poco o nada podemos esperar de ellos.

Será la historia y los ciudadanos los que establezcamos esa verdad. 

La continuación de la sedición y de la violencia.

Arde Barcelona. La semana del 14 al 18 de octubre manadas de energúmenos ha intimidado y violentado la convivencia en Barcelona. Alguien pretendió igualarlo con los hechos de la “Semana Trágica de Barcelona” de 1909, nada que ver, aquello era la respuesta de las clases trabajadoras a la obligación de que sus hijos fueran a la guerra de Marruecos mientras los burgueses se libraban mediante el pago una importante cantidad. Como decía en mi escrito sobre la rebeldía, esta precisa de causa justa.

Hoy, viernes, volveremos a revivir la entrada de los nacionales en Barcelona como en enero de 1939. En columnas ordenadas y bloqueando la circulación llegaran por las más importantes vías de acceso a la ciudad. Y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no se lo han impedido.

Nada que ver con las marchas de los jubilados que han recorrido media España sin obstaculizar la circulación para revindicar una causa justa. Nada que ver con el tratamiento mediático entre una y otra. Las de los jubilados casi ignoradas –y su causa es justa–, mientras las del secesionismo magnificadas y ensalzadas. Hay responsabilidad mediática y no solo en los medios catalanes… 

La violencia no es cosa de infiltrados es el alma de la sedición. Como dice una amiga, se consideran el “puto pueblo elegido” y creen tener bula para todo, hasta creen tener razones para la violencia. 

Hay violencia en quemar contenedores y mobiliario urbano y ¿cuándo se bloquea de forma organizada y coordinada una comunidad? ¿No hay violencia? Hay violencia política. 

Cuando amedrantan a la ciudadanía para que no vaya a trabajar ¿Es huelga o intimidación violenta? 

La apariencia de rebeldía solo esconde al totalitarismo. La “marcha sobre Barcelona” está más cerca de Mussolini con su “Marcha sobre Roma” y las violentas manifestaciones de esta semana se parecen más a la “Noche de los Cristales Rotos” que a las luchas de Gandhi o de Martin Luther King.

La debilidad del Estado.

La ceguera de los lideres políticos de ámbito nacional, la incapacidad del Gobierno de Pedro Sánchez (y de Rajoy antes, cuando el ilegal referéndum del 2017) para preveer los acontecimientos que se le venían encima es inquietante. A estas alturas nadie se cree que todo lo tengan previsto, los hechos les sobrepasan. ¡El ejercicio del poder aísla de la realidad!

Es tiempo de estadistas ¿Dónde están?

La hora de la política. 

¿Dialogar? ¿Con quien? Para establecer un dialogo hay que tener un interlocutor que quiera dialogar y en el dialogo han de estar todas las partes. Y, sobre todo, hay que establecer el marco del dialogo. Y ese no es otro que la Constitución Española. 

Conclusión: No es posible el dialogo, ya que la parte secesionista no acepta el marco y tampoco la interlocución de la otra mitad mayoritaria de los catalanes, a los que desprecia. ¿Puede rebajarse el Estado a hablar de “tu a tu” con los secesionistas?, No. Por que no representan a todos los catalanes. Por que se ha de mantener una jerarquía institucional. 

¿Se puede establecer un dialogo interno en Cataluña? Si, siempre que previamente se reforme el sistema electoral y la representación en el Parlament sea proporcional. Si, siempre que se acepte que el limite del dialogo es la Constitución y el Estatut. Si, siempre que ese dialogo sirva para que se visibilice la realidad plural de Cataluña. Si, siempre que se pueda poner en cuestión la leyes injustas que el nacionalismo ha impuesto… inmersión lingüística, ley Aragones, obligación de rotulación en catalán, privatización sanitaria, etc.

Única opción: Derrotar al nacionalismo. De esta tormenta perfecta solo se puede salir con un Gobierno Español resolutivo y capaz, que hoy parece que no tenemos. Más temprano que tarde, habrá que poner a los mossos bajo la dirección del Ministerio del Interior –La violencia es patrimonio exclusivo del Estado de Derecho– e iniciar el proceso para un nuevo 155 más profundo que elimine todo el entramado nacionalista. 

más temprano que tarde, sin reposo.
Retornarán los libros, las canciones,
que quemaron las manos asesinas;
renacerá mi pueblo de sus ruinas
y pagarán su culpa los traidores.

Es imprescindible la recuperación de ciertas competencias que nos aseguren la igualdad de todos los ciudadanos en el estado. Educación, Sanidad, Prisiones y Justicia, al menos. 

Otra Cataluña es posible. Otra Cataluña donde la hegemonía social y política sea la de la mayoría de los catalanes, no la del nacionalismo –son minoría–.

NO, no a un dialogo que nos devuelva al pujolismo, eso es lo que deseaba Rajoy y ahora Sánchez. 

¡Malos tiempos para la democracia!

Nou Barris, Barcelona. Viernes, 18 de octubre de 2019

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