REY SÍ, REY NO

¿Se debe tener un rey o no? Esta pregunta se la llevan haciendo los españoles muchos años ¿Sirve o no sirve para algo el tener un rey hoy en día? ¿Es realmente práctico o es como tener fincas en el pueblo, heredadas de los abuelos, que traen buenos recuerdos, algunos quebraderos de cabeza y beneficios nulos?  ¿Compensa o no? Se puede analizar al igual que se analiza la reparación del coche o el servicio de Internet que se tiene contratado. ¿Todo consiste en «echar números«?

Juan Carlos I y Felipe VI

Si se observa a los países de nuestro alrededor, ni Portugal ni Francia tienen casa real, pero Marruecos e Inglaterra (frontera con España a través de Gibraltar) si. Por otro lado, de estos cuatro países limítrofes, dos están por detrás económicamente que España, Marruecos y Portugal. De ellos uno tiene rey y al otro no. Por el otro lado, Francia e Inglaterra, superan a España. En este caso el primero le cortó el cuello a su rey hace siglos y el segundo tiene una reina que porta la corona desde hace más de sesenta años.

Así las cosas, puede descartarse el hecho de que las «casas reales» son propias de países pobres o en vías de desarrollo, o de países ricos y avanzados. Conclusión: no hay relación directa entre la riqueza del país y la monarquía. Si se aportara a este dilema más casas reales y países democráticos sin reyes, tampoco se llegaría a otros resultados.

Parece ser que analizando el presente no se consigue aclarar nada; entonces, miremos hacia el pasado. Comencemos por Francia: los franceses con su revolución de 1789 a 1799 derrocaron a Luís XVI. Los portugueses destronaron a Manuel II de Portugal en 1910. En ambos casos no volvieron a tener rey. La dinastía alaui de Marruecos se fundó en el siglo XVII y hoy reina y gobierna Mohamed VI. En Inglaterra, Jorge VI fallece y hereda la Corona su hija Isabel II, que reina pero no gobierna desde 1953. España pasa por periodos monárquicos y no monárquicos. Después de Alfonso XIII vino la Segunda República, la dictadura y vuelta a la monarquía con Juan Carlos I.

Felipe VI, Juan Carlos I y Alfonso XIII

La historia tampoco da luz al dilema. Entonces, ¿qué se puede hacer para descubrir si compensa o no el tener un rey? Tal vez sea ir a lo práctico, a lo que se ha experimentado con los años. Hay que preguntarle al abuelo, que cultivó las fincas, crió a sus hijos gracias a ellas y vivió gran parte de toda la historia anterior. ¿Qué piensa el abuelo? Éste, probablemente tan anciano como Juan Carlos I, se podría haber preguntado; ¿Quién? ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? y ¿Por qué? he tenido un rey, y si, a fin de cuentas, a mí me ha servido o no.

Las respuestas:

  • ¿Quién es Felipe VI? Hijo de Juan Carlos I, rey nombrado por Franco, un dictador, para que continuara su legado. ¿Pero quién es Juan Carlos I? Una figura que encontró los medios necesarios para que la democracia tuviera un soporte en el que se apoyarse. Al menos, puertas a fuera, lucho por la democracia, por el poder del pueblo por el pueblo.
  • ¿Qué hace realmente un rey como jefe del estado? Ser la autoridad suprema del estado, vigilando por su unidad y continuidad. Primero Juan Carlos ayudó a instaurar la democracia y la defendió el día que fue más duramente atacada, el 23 de febrero de 1981. Continuó incluso cuando su vida corría peligro por ETA. Abdicó a favor de su hijo.
  • ¿Cómo lo hizo? Juan Carlos ayudó a que se facilitara a los aún ilegales partidos políticos el apoyo necesario una vez que el dictador falleció, para que fuera posible una transición pacífica hacia la democracia.
  • ¿Cuándo? Comenzó antes de ser oficialmente rey. Cuando abdicó el mando pasó a su hijo Felipe.
  • ¿Por qué? Esto es algo que nunca se sabrá realmente. Puede ser por sentido de responsabilidad, porque ese es su cometido, pero también puede ser por privilegios, dinero o poder sin más.

Antes de continuar, os voy a aclarar que soy ingeniero y tengo la mente educada en un sentido más matemático y práctico que emocional, por lo que hace que no tengo tanto en cuenta ciertos aspectos de la vida personal del rey. Lo que me importa es que me afecte económicamente o no. Y esto se repite con los demás políticos y representantes públicos.

Escandalos Vs Beneficios
Escándalos Vs Beneficios

El segundo, es la inversión y el esfuerzo que se ha hecho para llegar hasta aquí y si compensa o no seguir como estamos. Os pongo un ejemplo: en general, un alumno estudia unos catorce o quince años desde primaria hasta el final del instituto o de los módulos de formación profesional. Si continúa, necesita de cinco a ocho años para realizar los estudios universitarios, proyecto final de carrera y/o máster. La suma de todos estos años es entre diecinueve y veintitrés. Toda esta inversión es necesaria para obtener médicos, ingenieros, abogados o un arquitectos. El coste por alumno, a priori, nos daría un valor con el cual, probablemente, se pudiera comprar una vivienda (la inversión de su vida para muchas familias españolas).

«Sólo se gestiona lo que se mide», proclamaba un docente en un curso llamado «Formación para Mandos». Y, «no me traigas problemas, tráeme soluciones», así me han exigido muchos jefes en la empresa privada. Y es aquí a donde quiero llegar. ¿Compensa económicamente el rey o no compensa económicamente? ¿Nos salen las cuentas o no nos salen después de que hemos invertido millones en un proyecto enorme a largo plazo?

Tenemos, por un lado, los gastos: casa real, viajes, representación, etc. Por el otro lado están los beneficios: número de contratos para empresas españolas, promoción de España en el extranjero, etc. La estabilidad del país entra dentro de los beneficios, pero es la parte más difícil de medir. La estabilidad que aporta la autoridad que representa, el respeto que proyecta y sobre todo la ausencia de escándalos, son aspectos que se observan y miden de otra manera. Las empresas privadas miden el consenso y el buen ambiente de las mismas con parámetros como: ausencias de bajas laborables, absentismo, falta de conflictos internos, motivación, etc. Es una herramienta muy potente para valorar.

"Echar números" y ver resultados
«Echar números» y ver resultados

El balance está expuesto y la interpretación del mismo es simplemente ver si hay más beneficios o más gastos. Propongo que su majestad sea un funcionario más, pero con clausula de rescisión. En caso de que no cumpla con su cometido «económico/social» durante «X» años deberá irse. A continuación se puede optar por otro rey o decidir prescindir de sus servicios como Portugal o Francia.

Para terminar, lo que me preocupa a día de hoy, es como lidiar con una crisis económica que se presume pueda ser similar a la que hubo después de la guerra civil. Si feura así, cuando no haya que comer, nos acordaremos del abuelo y de sus fincas. También nos acordaremos de lo que desmantelados porque no nos gustaba a pesar de que funcionaba, de los gastos superfluos que no conducían a algo que a la larga te pueda llenar el estómago. Queríamos destruir una tradición anacrónica, que daba beneficios (o puede que no), pero que no estaba hecha a nuestra medida.

Conozco el caso de tres empresarios: uno tuvo que cerrar al no soportar los gastos originados por esta pandemia; otro aguanta como mejor puede asumiendo pérdidas; y por último, una empresaria que ahora trabaja más. Aprovechó la ocasión para modernizarse, para aprender y para «echar muchos números».

Hagamos que este país se gestione lo mejor posible, de lo contrario, y tal cual van las cosas, pueden volver las penurias.  

Más información:

El buen gobernante y el buen gobierno (Texto comentado de Platón: necesidad de un rey filósofo)

http://openkratia.blogspot.com/2013/07/el-buen-gobernante-y-el-buen-gobierno.html

Para qué necesito un rey.

https://www.xlsemanal.com/firmas/20200816/perez-reverte-rey-juan-carlos-i.html/amp     

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