PABLO IGLESIAS VS ERREJÓN. PRIMER ASALTO

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No hace mucho tiempo, como todos sabemos, PODEMOS criticó la disciplina de voto del PSOE con motivo de la investidura de Rajoy, considerando tal disciplina una manera de coartar la libertad, en este caso, de los diputados  socialistas.

Pero, como siempre, depende de donde venga el viento y de los motivos que lleven al partido político a obligar a acatar a sus miembros una determinada postura, de manera que lo que esta bien para unas cosas no lo están  para otras.

Es cierto que los elementos en juego no siempre son los mismos, pero nadie puede negar que obligar a acatar la orden de la cúpula del partido atenta contra la libertad de elección del individuo, de otra forma estaríamos convirtiendo en una farsa la democracia interna, principal característica para legalizar este tipo de organizaciones y acceder al correspondiente registro en el Ministerio del Interior, condición sine qua non para ejercer su actividad política.

Esta introducción previa viene a cuento de la pugna que en el momento actual existe dentro de la formación morada entre pablistas y errejonistas, no sólo en cuanto a la forma de concebir la organización interna del partido sino también en  cuanto al ejercicio de poder representativo que tienen encomendado, si bien en el último tanteo hecho entre los inscritos en el mismo, dicho sea de paso, a través de un sistema no muy ortodoxo en cuanto a la garantía de la identidad de quienes emiten su voto, parecen haber ganado por poca diferencia los primeros.

Cuestionar una opción no debería ser un motivo de confrontación, sino de debate, máxime cuanto estamos hablando de un mismo partido, pero, parece ser que los pablistas, incluidos los incondicionales de Echenique, se empeñan en querer hacer de todo esto una carrera por el liderazgo, infundiendo entre sus seguidores el temor de una división interna para mantener a su actual Secretario General como líder del partido. Dicho de otra manera, para que todos nos entendamos, cuestionar al macho alfa, para los partidarios de éste es lo mismo que dinamitar el partido, porque Podemos sin Pablo no es nada.

Ya sucedió en su momento, cuando en el acto fundacional de Vista Alegre,  el omnipotente Pablo amenazó con retirarse si no era admitida su postulación a la Secretaria General del partido, bajo la perspectiva de que él solo podría garantizar la subsistencia de PODEMOS. Desde entonces, ésta ha sido la estrategia de su guardia pretoriana, PODEMOS es Pablo Iglesias.

Sin embargo, las cosas no son así, el partido siempre ha estado fragmentado desde el inicio, a cuenta de tal pugna; habiendo dejado fuera a gente muy válida solo por el mero hecho de no estar dentro o de acuerdo con la corriente oficial marcada por Iglesias, valga como ejemplo las famosas listas plancha por él impuestas en las que votando a su cabeza votabas al resto de miembros al Consejo Ciudadano. Desde entonces, lo que pretendía ser un movimiento ciudadano se convirtió en un partido más, no dejando salir en la foto a los disidentes, y  lo que es peor, convirtiendo las asambleas ciudadanas, vendidas en su inicio como el máximo órgano de decisión y, por lo tanto, el más democrático, en un mero órgano   controlado por los Consejos Ciudadanos, donde el que no es de la cuerda, es separado o denostado, haciendo huecas las palabras del mismito secretario general  de que “hay que sumar y no dividir”.

“Sin embargo, las cosas no son así, el partido siempre ha estado fragmentado desde el inicio, a cuenta de tal pugna, habiendo dejado fuera a gente muy válida sólo por el mero hecho de no estar dentro o de acuerdo con la corriente oficial marcada por Iglesias”

En definitiva, querer cerrar la boca a Errejón, bajo la premisa de que si no lo hace esta atentando contra la propia unidad del partido, no deja de ser una falacia como la copa de un pino, porque dicha unidad nunca ha existido, lo cual debería ser interpretado como algo positivo, porque opciones diferentes no dejan de ser un ingrediente de pluralidad y democracia, pero sobre todo, porque los lideres omnipotentes están abocados a caer del pedestal. Ojalá que sea más temprano que tarde, porque Pablo no es PODEMOS, y, sobre todo por el propio futuro del Partido.

 
 
 
 

3 COMENTARIOS

  1. Como sigan en PODEMOS sin hacer piña… pero “auténticamente piña”, tenemos PP para la eternidad… como los “Diamonds are forever”…
    PODEMOS es el único partido capaz de derrotar en las urnas al partido podrido… PODEMOS se ha transformado en la esperanza justiciera de todo un pueblo, pero desde luego Iñigo Errejón, lamentablemente ese no es el camino, ni el mejor ejemplo.
    Por muchas “patas” que meta el Rajoy, cualquiera le tose en el partido podrido… Hasta el Aznar harto de que resbalen sus quejas y protestas ha tenido que hacer como Luis Miguel… darse “La media vuelta” y esfumarse.
    Esa es la unidad que necesita PODEMOS de lo contrario, a zarpazos va a quedar con su gozo en un pozo… desgajado, desmembrado y con los votos, la esperanza y la ilusión de todo un pueblo desvanecida, diluida, evaporada, disipada, cual gas noble.
    Cordura, conocimiento y sosiego, que en el rio revuelto de PODEMOS, la satisfacción, la pesca y las ganancias las recauda el partido podrido…

  2. Errejón y sus acólitos son un grano en el culo en Podemos. Todo esto que he leído es muy bonito;la realidad, como casi siempre es otra. Los inscritos hemos votado y Errejón y los anticapitalistas ha perdido: los errejonistas por un pequeño margen, pero han perdido. Lo más normal que un demócrata cuando pierde, aunque sea por la mínima, se retire y deje paso al ganador.
    Si Iglesias hubiese perdido, pues no estaría demás que hubiese dimitido como Secretario General, ya que sus ideas no convencen. Claro que en esta España nuestra no estamos acostumbrados a ver como dimiten los políticos. Por eso tachan de chantajista a Pablo Iglesias.
    Veremos como acaba todo entre el buenazo de Errejón y el radical de Iglesias. Lo que muchos ignoran es que ambos defienden las mismas políticas: solo que uno pretende un discurso reconciliador y otro es más revolucionario, pero en el fondo pretenden lo mismo.

  3. Democracia es pluralidad, debate, entendimiento, donde el trabajo en equipo debería ser el referente para la eficiencia en su labor de gestionar lo público. Pero en PODEMOS esto no es así, donde la arrogancia, el afán de protagonismo y el súper ego de Pablo Iglesias es la actitud dominante.

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