PRIMARIAS PRIMITIVAS

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No se puede pedir más, demasiado esfuerzo tienen que hacer para resultar demócratas cuando distan mucho de serlo, esto es lo que pasa con el Partido Popular, ese mismo partido que cobija en su seno personas tan retrogradas y con un nuevo presidente que se parece más a un fundamentalista que a un líder político.

Realmente el PP me importa más bien poco, al igual que el resto de partidos políticos, todos buscan la rentabilidad política de sus actuaciones, esas que dicen hacer en beneficio de los ciudadanos. Pero, si tuviese que hacer una valoración, el partido, ahora de Pablo Casado, se llevaría la palma.

Sí, demasiado esfuerzo han hecho, no sólo por celebrar unas primarias cuando lo que ha imperado en todos los años de su existencia ha sido el nombramiento a dedo por el presidente cesante, aunque muchos nos tememos que este gesto en pos de una mayor democracia interna, si es que en su seno puede hablarse de democracia cuando lo que hemos visto durante tantos años ha sido el imperio del amiguismo, del enchufismo y, lo que es peor el peloteo de los delfines y no tan delfines, y mejor no hablar de los múltiples casos de corrupción que por su número tan elevado podría decirse que se trata de un mal endémico.

Este ha sido el resultado de su tiempo en el poder, además del dejar las arcas públicas en aquellas comunidades autónomas y ayuntamientos en que han detentado el poder con obras públicas, sino innecesarias, al menos poco útiles en algunos casos en los que después de inaugurarse para lo único que sirven es para almacenar polvo y cucarachas en su interior.

Por ello, no es de sorprender que después de tal esfuerzo democrático, los compromisarios, que no los afiliados directamente, hayan votado como presidente del partido en sustitución de M. Rajoy, ese mismo que aparece en los papeles del Bárcenas y, quizá si escarbara más, en algún que otro caso de corrupción, sino por participación activa sí por permisiblidad. ¿Quién podía pensar que un partido con  una ideología tan patriarcal pudiese estar gobernado por una mujer?. Aquí no importa la preparación de los aspirantes que, obviamente la de Soraya supera con creces a la de Casado, aunque nada más haya sido por la experiencia acumulada durante los años como vicepresidenta del gobierno.

Algunos pensarán que importándome tan poco el Partido Popular estoy incurriendo en una contradicción criticando lo que no deja de ser algo que responde a la política doméstica del partido; pero la crítica no sólo va encaminada a lo que han sido unas primarias, sino el resultado de la mismas y la posibilidad de que el elegido algún día ocupase la Moncloa. Sería como tener de nuevo a un José María Aznar, peor aún si cabe, no sólo porque se haya amamantado de sus pechos sino porque las ideas que defiende podría ser más propias de VOX y de Ciudadanos.

“la crítica no sólo va encaminada a lo que han sido unas primarias, sino el resultado de la mismas y la posibilidad de que el elegido algún día ocupase la Moncloa. Sería como tener de nuevo a un José María Aznar”

Otra vez volvemos a tiempos pasados, lo ha dicho él al definir al partido que empezará a dirigir como un partido de la vida y de la familia, en su clara oposición al aborto y la eutanasia, porque no concibo ningún partido, al menos inscrito como tal en el Ministerio de Interior como demócrata que se aponga a la vida y a la familia. Ahora bien, si por vida se entiende no dejar a decisión de unos padres o de la madre, fundamentalmente, continuar con un embarazo con riesgo para su salud, no sólo física sino también mental, o para el propio feto, con peligro de nacer con alguna enfermedad congénita. Pero, sobre todo cuando esa familia y vida que defienden les importa un bledo dejándolo en multitud de casos con falta de asistencia a quien viven al lado de los contenedores de basura,  aparte de la venta de armas, esas misma que sirven para matar.

Eso sí, sin nada de respeto a los muertos. A esos muertos que todavía siguen enterrados en cunetas consecuencia de una guerra civil, a cuyos vencedores, los mismos que han mantenido al país en una dictadura durante cuarenta años, son a los únicos que apoyan. Ya lo dijo el propio Casado hablando de la guerra de los abuelos y de la “fosas de no se qué”.

Ojalá que este fundamentalismo se quede en Génova 13, porque como salga a la calle el futuro no se presenta nada halagüeño sobre todo para los que la libertad y la democracia parte del respeto y la tolerancia, incluso a las minorías, aparte del respeto real a la dignidad de la personas y de las familias cuyos derechos ellos están tan acostumbrados  a conculcar con una política de ricos y banqueros.

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