PERSISTENCIA

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No existen las personas que serán. Solo existen las personas que somos ahora. Al decir que el único tiempo real es ahora, parece que estamos diciendo que no persistimos en el tiempo, porque nuestro yo pasado y futuro no existe.

¿Qué significa que algo persista en el tiempo?

¿Qué debo pulir como profesional para maximizar mi capacidad de persistencia?

Consideremos la afirmación: Mis zapatos están sucios, necesito limpiarlos. Y consideremos la pregunta: ¿Cómo llegaron a este estado? La respuesta es que el polvo y otras partículas se han acumulado en su superficie y los han tiznado. Sus propiedades han cambiado: antes no existía esa suciedad y mugre en su superficie y podíamos afirmar que los zapatos estaban limpios. El caso es que para que unos zapatos se ensucien es necesario usarlos y es necesaria la ampliación del tiempo. Y para volver a lustrarlos hace falta agacharse y pulirlos, y es necesaria otra ampliación del tiempo.

La persistencia de la memoria y Dalí:

La visión estándar de la identidad es que cada cosa es completamente ella misma en un momento dado. Entonces, ¿cómo puede algo o alguien, o una empresa permanecer idéntica a sí misma a lo largo del tiempo, si cambian sus propiedades o sus integrantes?

En muchos sentidos, ahora tenemos propiedades diferentes a las que teníamos el año pasado. Pero si somos diferentes, ¿cómo podemos ser los mismos o estar en la misma sociedad? Parece ser que nosotros persistimos en el tiempo de una manera y las instituciones persisten de otra.

Imagen: contaduriapublica.org.mx

He oído alguna vez decir que existe un pensamiento colectivo o un egregor que nos conecta en torno a un mismo proyecto, con las personas que estuvieron antes y con las personas que vendrán después.

 A escala humana todo tiene dos puntos de vista: el aparente y el real. Vivimos en un mundo de apariencias y conocemos pocas realidades; es nuestro trabajo ir descubriendo estas con paciencia, estudio y reflexión y, por supuesto, aceptando que podemos estar equivocados en todo lo que creemos y vemos.

Para volver a lustrar unos zapatos hace falta agacharse. Púlete, trabaja, sé lealtad y piensa en el compromiso.

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