FIN DE CAMPAÑA. PABLO IGLESIAS, EL GRAN MESIAS

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Hacer crítica política sin que te masacren es una tarea imposible, pero lejos de molestarme la sensación que me producen los sujetos y sujetas que lo hacen -por aquello del lenguaje inclusivo- en la defensa incondicional de sus líderes, ronda entre condescendencia y cariño por el mérito que tienen en disfrazar la realidad. No hacerlo, sería actuar con la misma necedad con la que actúan quienes están subidos a sus púlpitos en calidad de políticos probos, frente al adversario.

Claro que, la probidad de tales políticos no es más que el fruto de su maquiavelismo, capaces de justificar cualquier tipo de actuación a sabiendas que el disfraz que le ponen dista mucho de una auténtica integridad y honradez, entre otros motivos porque lo que predican no lo practican.

En mi anterior artículo me convertí en el blanco de un desagradable comentario por el hecho de cargar mi tinta contra un político, cuyos seguidores, entre los cuales se encuentran a los que me he referido al principio, es decir, los que despiertan en mi condescendencia y cariño, no sólo por las causas indicadas, sino también por su posición política hacia la izquierda, con la cual me identifico; hasta el punto de calificarme como un beligerante que destila odio, aunque nada más lejos de la realidad, porque el odio, entre otras cosas genera aversión o sentimiento de rechazo o repugnancia hace una persona o cosa, sentimientos que no tengo.

Quién arremetió contra mi pertenece a ese grupo de artistas que, como he dicho, son capaces de disfrazar la realidad y tergiversarla dando la vuelta a la tortilla; para rematar su discurso, llamando arrogantes y poco rigurosos a quienes no les seguimos la corriente. He aquí una manifestación del carácter intolerante y totalitario de los defensores de a quien denomine sacro líder, refiriéndome al Sr. Iglesias Turrión.

Suele ser habitual en los comentarios a aquellos de mis artículos en los que hago una crítica política que,  en algunas ocasiones, me tachen de facha y, en otras, de rojo, lo cual me ha llevado al convencimiento de que no tengo que estar haciéndolo tan mal, si consideramos que el auténtico periodismo está en mostrar la verdad por muy dolorosa que en ocasiones pueda ser, mientras que lo contrario sería hacer publicidad, labor que no estoy dispuesto hacer, ni siquiera con dinero encima.

Es cierto, que en mi último artículo, tal vez  no guarde una auténtica equidistancia en mi pretensión de mostrar que los radicalismos, tanto en un sentido como en el otro, tanto de la izquierda como de la derecha,no son buenos, poniendo más énfasis en el referido político que en su homólogo en el lado contrario, lo cual obedece a un trasfondo como es el hecho que el Sr. Abascal por todos y cada uno de su poros transpira el auténtico fascismo en su máxima expresión por sus comentarios y actuaciones, sobre todo xenófobas y homófobas en pos de un patriotismo donde los marginados y los diferentes no tienen cabida, que por si mismo no es necesario comentar, ellos se califican como son, despiadados carentes de humanidad, con la casualidad que muchos de sus seguidores son los que los domingos y fiestas de guardar se comen las hostias como panes, dando migajas al pobre que ruega caridad en la puerta de sus iglesias, quizá en añoranza de aquel nacional-catolicismo que mantuvo a todo un país entre el pecado y la represión, tanto religiosa como política, durante cuarenta años, con su santa cruzada contra rojos y masones, vagos y maleantes.

Pero, aún a pesar, de entonar mi «mea culpa», quizá porque no supe poner de manifiesto mi rechazo a tales dantescas conductas, no puedo girar la vista hacia otro lado a lo que considero una izquierda también radical, cuyos seguidores defiende con el insulto y en este caso, sí con la aversión de quien se siente profundamente herido, denostando mis comentarios en la descripción de una realidad muy cierta, basada en una información suficiente y en un conocimiento directo de cómo funciona el Partido Político del Sr. Iglesias, cuya historia se remonta a unos «Vita Alegre» fundacionales donde ya se excluyo a todos aquellos que no estaban dispuestos a hacer la reverencia  a ningún líder auto impuesto en unas «listas planchas» dentro de unas primarias manipuladas. El tiempo nos ha dado la razón de tal imposición, con el abandono de aquellos cofundadores que no tardaron en entrar en discrepancia con el mesías, me refiero, a quienes tales seguidores insultaron, de la misma manera que a un servidor, calificándolos de traidores, como a Carolina Bescansa, a Luis Alegre e Iñigo Errejón, además de otros en niveles de dirección del partido como Teresa Rodríguez en Andalucía o Lola Sánchez.

Por otra parte, no es faltar a la realidad acusar de manipulador a quien insultó a los empresarios del IBEX utilizando la demagogia de vivir en grandes chalets en la Sierra Madrileña, para en poco tiempo comprarse él y su media naranja uno en Galapagar, y no porque no tenga derecho a él como cualquier honrado trabajador que amase con su esfuerzo una pequeña fortuna, sino por la manipulación de quienes se siente atraídos por el líder de Vallecas y su vestimenta  a lo progre, con un patrimonio forjado junto a Irene Montero de 1,169 millones de euros, multiplicando por seis el que tenían antes de entrar en los altos niveles de la política, eso sí con ambiciosos programas sociales que pagamos todos; o de su connivencia con radicales del independentismo catalán o del País Vasco, en este último caso herederos de ETA, con los que han pactado en varias ocasiones,  participando de un populismo de mentira y confrontación, pero sobre todo odio al contrario.

Miren Vds., sobre todo mi avispado crítico mordaz, que firma como -Jesús-, eso sí, sin añadir sus apellidos, a quien he lanzado el guante para que desmintiese mis afirmaciones, guante que no ha recogido, precisamente porque lo que digo está fundamentado y publicado en diversos medios de comunicación, esos medios a los que el Sr. Iglesias Turrión y sus seguidores, insultan y descalifican, incluso amenazan,  por no hacerles la ola y por mostrar su realidad,   como tampoco hacemos otros que no creemos en un político que continuamente miente pactando con la casta con la que prometió no pactar, o intentando ahora atraer a los jefes del IBEX con un perfil moderado como con Botín, Pallete o Pablo Isla en un intento que la patronal toma como ‘puenteo’, «presión» y «manipulación». Eso sí, dice su fiel defensor e insultante hacia mi arrogante personalidad, sin apellidos, en su línea de romper con el status quo con el que ha empezado codearse.

En todo caso, llegados a este punto, si alguien me preguntase con cuál político me quedaría de la finalizada campaña a las elecciones a la CAM del 4M, respondería que con ninguno, porque lo mismo que me pasa con la política a nivel estatal, no encuentro a nadie  que dé la talla y que me convenza que al día siguiente de las elecciones nuestra vida será mejor, sólo a papagayos que lo único que saben es arremeter contra el contrincante, vender humo, y vivir de la política, cuando lo que necesitamos es humanismo, sólo humanismo.

Todo ello, sin acritud, aunque suene a Casta, mi querido crítico Jesús. 

4 Comentarios

  1. Estimado Feliciano.

    No he entrado en contacto con la publicación pues no he sdo avisado de su existencia. Dejé mi cuenta de e-mail, pero eso no ha operado para que tuviera conocimiento de una respuesta y ha sido hoy, que he visto que hay una nueva publicación en “Plaza Abierta” en la que soy concernido y emplazado a una contestación.

    No lo haré en los términos a los que tú me conminas, pero sí quisiera decir algo sobre lo que tú te atribuyes como valor: la equidistancia. Algo que en sí mismo no es más que una manera de enfocar o abordadr una realidad polarizada entre dos extremos, que nada tienen que ver entre sí. Esa insistente y contumaz equidistancia es, a mi leal saber y entender, una perversión, pues se hace un “a priori” en el que los dos polos opuestos son: por un lado, la extrema derecha, es decir la fuerza o fuerzas que representan al fascismo o si se prefiere, la antidemocracia (Vox y en buena medida el PP de Ayuso) y por otro lado a UP representado por el partido de Iglesias e IU que son dos partidos democráticos. Esa equidistancia es un tanto retorcida interesadamente pues no son equiparables esos extremos.

    El nazi -fascismo es excluyente, no admite parangón con ninguna fuerza democrática y UP, que yo sepa, sí lo es: podrá decirse que hay o ha habido hasta ahora un hiperliderazgo encarnado en la figura de Pablo Iglesias, pero la ultraizquierda que se le atribuye es una ficción que sirve sólo a los intereses de las derechas y al Establishment económico y político para denostar a esa formación, que pone en peligro el statu quo de los privilegiados, que no quieren perder un ápice de sus privilegios, y a dicha formación política le dedican preferentemente sus dardos más envenenados. Son esos mismos medios los que anatemizan a Pablo Iglesias y sus alrededores y pontifican quienes son los unos y los otros.

    Esa es una posición que los medios de derecha, que por definición son casi todos los medios de comunicación, tanto prensa, como radio y televisión: La Razón, El Mundo, ABC, El País, Cope, Onda Cero, SER, TVE, Mediaset, A3Media, 13 TV, Libertad Digital… Y otros medios como el Confidencial, los digitales de la prensa diaria, etc. etc. se dedican día sí y día también a inventarse bulos y “noticias” que las cloacas de Estado y/o los juzgados con notable intromisión en lo que no debiera ser realmente juzgable, se prodigan y que son una innegable fuente de “noticias” para “pringar” a esta formación con toda clase de inventos, que jamás llegan a ningún sitio, pero calumnia, que algo queda. Y que a muchos ciudadanos contamina, a pesar de que tratan de aparentar un barniz de independencia ante los hechos noticiosos que les llegan (¿). Todos los días hay algo que criticar y si no, se inventa. Ahora la noticia es el insólito e inesperado neomillonarismo de la familia Iglesias y otros bulos que se vayan incorporando, cuando no el casoplón en un pueblo de medio pelo que es Galapagar de la Navata, los rollos patateros de Venezuela e Irán. Todo vale para un roto y un descosido. Los indas, Marhuendas y toda la cohorte de mercenarios del bulo y la maledicencia dedicados a perorar en las ondas hertzianas y en los medios que todos sabemos… una pesadilla infumable.

    En lo que yo tengo noticia de lo que es y representa UP, lo definiría con las 3 R:

    Republicanismo: frente al papanatismo y seguidismo de una Monarquía plagada de fiascos y corruptelas, que no creo necesario reproducir.

    Reformismo. Una posición de modificación de las muchas estructuras de escasa racionalidad que aún se dan en este país. En el aspecto económico, UP se presenta como una formula de un neokeynesianismo, con una fiscalidad más ajustada y ponderada, con alguna nacionalización de algún servicio, frente al neoliberalismo privatizador imperante tan propio de un Vox, en el que no tiene límite, o un PP, marcadamente trumpista y un PSOE, que también tira al monte, en cuanto lo dejan…

    Radicalismo (de raíz) en la formulación de la democracia que está en el constante interrogante del podemismo con respecto a la llamada “normalidad democrática”, que se incumple, pues permanentemente se ve conculcada por la fuerza de los hechos y las “alegrías” de estas derechas económicas IBEX 35, (la santa ICAR incluida) abusadoras con sus privilegios, que ni siquiera pudorosamente ocultan. Es decir, la falta de normalidad democrática en muchas de las instituciones de la sociedad y del Estado. Sería prolijo de relatar y detallar, aunque están en el ánimo de todos.

    Yo, más bien veo a UP un como un partido socialdemócrata ante el abandono de facto de este nicho político de quien aparentemente lo encarnaba hasta hace poco, pero que nunca lo llegó a ejercer: el PSOE, que ahora hace sus incursiones en el neoliberalismo.

    No veo por ninguna parte el ultraizquierdismo, que se postula para UP, si no es un modo de llamar a las cosas por otros nombres más cómodos o más acomodaticios, según lo que alguien interpreta como políticamente correcto y que tiene un cometido claro: desnaturalizar o ultrajar al rival político…

    Dónde está el ultraizquierdismo… ¿Hay alguien que predica la dictadura del proletariado? ¿Alguien está tocando a rebato a las barricadas o algo por el estilo? ¿Quién otorga y autoriza esta denominación o demonización de UP y que está, en última instancia, al servicio del Establishment?

    Nada más. Que cada cual opine lo que quiera, pero ya vale de equidistancias torticeras que sólo tratan de poner de manifiesto lo que algunos quieren hacernos ver o nos quien hacer tragar de manera truculenta. Que nadie se engañe, que ya hay mucho truhán suelto…

    Que cada palo aguante su vela.

    Sin acritud.

    Jesús Rodríguez Obregón

  2. Estimado compa, Feliciano.
    No me importa en lo absoluto. Ahora bien, no sé si las alusiones que te hago pudieran tener algún conflicto de interpretación por parte del lector. Tienes mi permiso también (si es que lo consideras) para modificar esa parte.
    Un cordial saludo.
    Jesús.

  3. PS: Me ha pasado con tu comentario último (del día 5 de mayo) lo mismo que me ocurrió la vez pasado… No me enteré a tiempo.
    Otra cosa, que la contestación a tu inicial artículo lo hice el día 4 de mayo al mediodía, antes de conocer los resultados que después se darían y que han significado un vuelco político en la Comunidad de Madrid y aún no se sabe bien el efecto que tendrán en el conjunto del Estado en las formaciones políticas concernidas… Se avecina un temporal, galerna, ciclogénesis explosiva… a saber…
    Saludos de nuevo.
    Jesús.

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