NIÑOS EMIGRANTES

1
29740
97

Hablar de los MENAS, siglas de «menores extranjeros no acompañados», irremediablemente nos lleva analizar el tema de la emigración, pero no desde la perspectiva buenista y demagógica con la que se hace pretendiendo justificar, lo que en cierto modo resulta injustificable en cuanto los efectos que se ocasiona al pais de destino donde llegan de manos de mafias y desde un total incumplimiento de la ley de extranjería, y que, en el caso de España, convierte la permisibilidad de nuestros gobernantes frente a la emigración ilegal en colaboradores necesarios de un grave perjuicio social, no sólo en cuanto a su integración, sino lo que es peor contra los derechos de los menores de edad que acojemos, no sólo por no evitar  el riesgo en el que ponen sus vidas en travesías por mar en cayucos en condicones precarias o escondidos en contenedores, o bajo el chasis de camiones de gran tonelaje. cuando atraviesan las frontera; sino lo que es peror, porque se permite la separación de sus progenitores.

 

Foto de Manoj Poosam en Unsplash

Nadie discute el estado de necesidad que puede llevar a una persona, máxime cuando se trata de un menor de edad, a exponer su vida, huyendo de una situación precaria, incluso de una muerte segura, de manera que si queremos mostrar nuestra solidaridad empatizando con dicha situación, y borrar el estigma que pesa sobre ellos y todo lo que rodea a una emigración incontrolada, hagámoslo de manera correcta, no creando un detonante social que haga explosionar la bomba de relojería en que se ha convertido el tema de los menas, en un fuguro muy lejano, mediante políiticas eficaces y de corte humanista que resuelvan el problema de fondo,  que respondan a un proyecto de integración social en nuestro pais que, de manera seria y profunda y no repartiendo entre las distintas comunidades autónomas, como si de cromos se tratase, a seres humanos que necesitan de una especial protección, no sólo porque no tienen la compañía de sus progenijtores necesarios en la educación del niño, sino porque la perspectiva para muchos de ellos es una pronta delincuencia para poder sobrevivir huyendo de centros tutelados en los que están hacinados.

De otra parte, la falacia ad hominen bajo el argumento tan esgrimido, por quienes se nos obliga a empatizar con una inmigración incontrada, de que España fue en su tiempo un país de emigrantes, refiriéndose con ello la situación precaria tras la gerra civil de 1936; se olvidan de traer a colación que quienes se vieron obligados a emigrar en aquel momento lo hicieron con todos los papeles en las manos, es decir, con permiso de trabajo y de residencia en el país de destino, y con contrato de trabajo.

Así mismo, pretender tocar la fibra sensible de los ciudadanos justificando la inmigración ilegal  cuando se trata de menores de edad, se convierte en otra falcia del mismo calibre, habida cuenta que el problema central radica en ser solidarios dentro de la ley, garantizando unas condiciones dignas de quien pretenda establecerse en nuestro país, porque además, la protección de la infancia, como de cualquier inmiegrante que llegue a nuestro pais, debe hacerse dentro de la legalidad, mediante una ley de extranjería que aborde el problema no desde el confinamiento,  poniendo parches al problema, sino desde una perspectiva de futuro a medio y largo plazo, garantizando su educación dentro de unos valores de respeto a los principios que rigen nuestra convivencia democrática, así como para su  educación personal y promoción profesional, en definitiva para su evolución personal, convirtiéndolos en activos sociales y no en una lacra.

Es necesario, además, en cuanto que estamos ante un problema a nivel global, de políticas  a nivel internacional, dentro de la Unión Europea en nuestro caso, o desde la ONU, para combatir las mafias ilegales y corregir los problemas que hacen que estos menores tengan que huír, dando soluciones a las desiguadades a nivel global entre paises ricos y paises pobres y de sobreexplotación de sus recursos naturales y humanossin excrúpulos. Éste es realmente el problema y no en darnos golpes implorando el perdón, por lo que nosotros mismos hemos fomentado y que estamos permitiendo a nuestro gobernantes, con políticas populistas de acinamiento en centros sociales de acogida impuestas.

No soporto la demagogia en un tema tan delicado como éste, sobre todo desde esa nueva izquierda que pretende dar lecciones desde un buenismo barato sin escrúpulos para ganar un puñado de votos, generando una confrontación social, en vez de un debate sosegado.

Foto de Tolga Ahmetler en Unsplash

Soluciones de carácter humanitario son las necesarias, que no lleven a trasladar los problemas del país de origen al país de destino, sino solucionarlos de raiz, porque si solamente la caridad nos lleva a dar pan, en vez las herramientas para obtener la harina con la que hacerlo,  estaremos fomentado y cronoficando una caridad precaria, un tránsito indiscriminado de seres humanos como si de ganado se tratase, en vez de fomentar unas condiciones dignas  de asistencia social y de su supervivencia en sus paises de origen aportándo las herramientos para su progreso social y económico.

 

1 COMENTARIO

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí