NI CERRAR FILAS, NI ECHAR MÁS LEÑA AL FUEGO

Camina la política española por la pendiente del frentismo. Nadie, salvo honrosas excepciones, se salva; nadie pierde oportunidad para echar leña al fuego. Si el miércoles Cayetana Álvarez de Toledo no perdió oportunidad para acusar a Pablo Iglesias Turrión de hijo de terrorista –demostrando su estrecho marco mental, que ha servido para echar mierda en las redes sociales y en la arena nacional–, Pablo, por su parte, no desperdició el jueves la oportunidad de llamar golpistas a los de Vox. Parece adueñarse de nuestro parlamento un tono barriobajero, insultante y guerra-civilista. La cuarentena nos recluyó a todos y parecía que nos volveríamos más reflexivos; pero ha sido abrir la espita de la fase 1 en Madrid y Barcelona, y soltarse los amarres de lo civilizado.

En la calle parece todo el mundo loco por hacer deporte: nadie sabe de dónde salen tantas bicis y corredores, nunca había visto tanta gente a las 9 de la tarde por las calles; aunque si es para bien, bienvenido sea. Este podría, incluso, ser un buen síntoma de la “nueva normalidad”. (Por cierto: el meme “nueva normalidad” recuerda mucho lo de la “normalización de la lengua”; es decir, ingeniería social─.

En el Congreso, lo del deporte se lo toman por el lado agresivo. No digo yo que a la derecha ─la españolista y la catalanista─ no le vaya la marcha de la confrontación directa a la búsqueda de réditos electorales; no, lo afirmo. Pero sería de agradecer un tono más dialogante desde el Gobierno. No necesariamente con el tono paterno-admonitorio de Don Pedro Sánchez, no; pero sí tal vez conteniendo la demagogia y chulería de Don Pablo Iglesias al recordar a Don Iván Espinosa de los Monteros que “cierre la puerta al salir”. Se agradecen las disculpas de Don Patxi López.

La guinda del pastel la pone Nissan Barcelona al anunciar el cierre de su tres fabricas: Zona Franca, Montcada i Reixac y Sant Andreu de la Barca. Tres mil (3.000) trabajadores directos al paro y otros 20.000 indirectos. Y el Gobierno en otras cosas y la Generalitat y/o sus acólitos preparando la re-escalada independentista… Tal parece que socios de uno de los hijos de Pujol asesoraran a las multinacionales que quieren cerrar sus negocios en Cataluña.

Otra guinda apenas apuntada en las noticias: el Gobierno cederá a País Vasco y Navarra la competencia sobre el nuevo “Ingreso Mínimo Vital”. Este hecho marca la línea de trabajo que apunta el Gobierno de coalición PSOE-UP: la cesión y concesión continuadas de las políticas de cohesión social propias de un Estado de Derecho al nacionalismo rampante.

Todo apunta a que tras la pandemia seguiremos con la normalidad no resuelta de España como Estado Social y de Derecho. Un Estado fuerte con un Gobierno débil que, además, no cree en España. En las dos crisis más importantes –155 y COVID19–, el Estado ha aguantado teniendo dos gobiernos timoratos, incapaces de mantener su autoridad constitucional y flaqueando siempre ante las autonomías más belicosas, la vasca y la catalana.

Y ya puestos, otra concesión. Me llegan biografías ─wiki dixit─ del coronel Pérez de los Cobos, que, supongo yo, ya conocía el Gobierno de Pedro Sánchez cuando tomó posesión, no digo cuando pactó con Pablo, en la anterior ─dos años ya─… Vamos, que, si era un facha, ¿por qué le puso como máximo responsable de la Guardia Civil en Madrid? (Fue asesor de Pérez Rubalcaba). Más parece que era una deuda con ERC por el 155 de 2017/18, por lo que lo del informe del 8M es una oportunidad y una excusa para saldarla.

Me parece terrible el frentismo que se está instalando en la sociedad española: O conmigo o contra mí. Hoy criticar al Gobierno es de fachas y defenderlo de terroristas/chavistas/totalitarios. Y de comunistas, ¡claro! Nada más terrible para esta derechona, de visceralidad anticomunista ─aunque poca política comunista vea yo en el Gobierno─. La incapacidad del Gobierno para gestionar el estado de alarma viene de su propia debilidad (su conceptualización de España no casa con la de un Estado-nación fuerte) y de su dependencia (parlamentaria) y tradicionales complejos ante los nacionalismos periféricos.

Es evidente que la derecha no podía aceptar una salida del estado de alarma colaborando con el Gobierno ─no podían ceder el relato al Pedro Sánchez─, por lo que su estrategia ha sido una ofensiva de acoso contra el supuesto “totalitarismo” del Gobierno. Totalitarismo más que discutible ya que se ha mostrado más que condescendiente con los nacionalismos vasco y catalán, tras haberle negado estos últimos el pan y la sal, y los votos.

Por otro lado, el PP que gobierna en Madrid y en Galicia está situándose en posiciones cercanas a las de los nacionalistas antedichos. Los disparos en la línea de flotación de la autoridad del Gobierno le llegaron de todas las derechas autonómicas, todas.

Pero no es menos cierto que en la lucha por imponer un relato la coalición gubernamental (PSOE-UP) llama a rebato, a cerrar filas frente al “facherío”. La crítica es herejía.

Pero cerrar filas ¿para qué?

¿Acaso se plantea el Gobierno PSOE-UP retornar a control y propiedad pública todos los hospitales y centros privatizados en las Autonomías de Madrid y Cataluña?

¿Se plantea recuperar la competencia de Sanidad para la Administración Central, de forma que asegure la igualdad de todos los españoles ante la enfermedad y su derecho constitucional a la salud?

La partición de la caja única de la Seguridad Social con la cesión de su gestión al País Vasco previsto para 2021, unida a la cesión de la gestión del Ingreso Mínimo Vital prevista para octubre, apuntan a un proceso no ya de descentralización sino de confederalización del Estado, en una clara dejación de funciones por parte del ejecutivo.

Esta izquierda desnortada y confinada ha renunciado a la lucha por la igualdad y se ha instalado en la senda de satisfacción de derechos gregarios, de identidad, sean estos de tipo étnico o de género. Solo falta la petición de UP de la libertad para los sediciosos Jordis. Preocupante la posición de Amnistía Internacional en un tema que no tiene nada que ver con sus principios ¿Quién mueve sus hilos?

La lucha por la igualdad de la mujer y por la emancipación de las clases trabajadores se restringe a la pertenencia o no a un supuesto agravio de identidad subjetivo.

Se necesita el estado de alarma para salir de la pandemia, pero de ahí a defender acríticamente todo lo que haga el Gobierno actual hay un abismo.

Por supuesto bienvenido el Ingreso Mínimo Vital… ¡estaban tardando!

 

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