MATRIOSKA

 

 

Hay momentos en que lo invisible se nos muestra y tomando cuerpo en seres vivos traslada sus paisajes a los objetos inanimados que nos rodean. Entonces le llamamos miedo a la desorientación que su vista nos produce, y en el éxtasis de nuestra percepción sentimos pánico.

Matrioska
Composición by plazabierta.com

 

 

Llamamos más allá a todo lo que solamente está apartado de nuestra visión más inmediata sin reparar en que mucho más allá se encuentra lo recóndito de las almas que nos rodean y ocupan un cuerpo, abismadas en sus propios universos interiores.  Y olvidamos, pretendemos olvidar, que el más allá lo llevamos dentro y solo el uso inadecuado de unos ojos que no saben más que mirar hacia afuera nos priva de visitar los universos infinitos que transcurren entre el universal vacío de nuestro cuerpo.

 

Hay momentos en los que somos incapaces de ver los visible, lo inmediato, lo cotidiano y perdidos en grandezas que nos sobrepasan buscamos en nuestro exterior, desesperados, en vez de zambullirnos en nuestras entrañas. Nada hay fuera de nosotros que no podamos encontrar en nuestro interior, ni nada podremos encontrar sin buscarnos lo suficiente.

 

Hay momentos en que lo invisible se nos ofrece en un intento desesperado por llamar nuestra atención, y la riqueza de lo inesperado se ofrece a unos ojos ciegos de realidades inventadas, miopes de verdades que nuca pasaron de mentiras, inoperantes de tanto mirar a un sol que por más brillante que sea no alcanza a iluminar nuestras galaxias.

 

Hay momentos en que el sublime conocimiento de lo que somos, la asombrosa capacidad de saber dónde estamos, la efímera inteligencia de conocer lo inalcanzable, parece hacerse evidente, y pasado el momento, inadvertido en su falta de búsqueda, volvemos a quedar ignorantes de lo único que en verdad nos interesa.

 

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