LOS ADLÁTERES DE MI VIAJE ESTIVAL

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Música y literatura, verano y tiempo, Liszt y Petrarca. ¿Es un poco marciano indagar en la música para los sonetos 47, 104 y 123 de Petrarca, compuesta en sus años de peregrinaje por Liszt?

Imagen: https://annakarlova.art.blog

El Soneto 47, “Pace non trovo e non ho da far guerra”, respira alegría y el tema principal es conducido con la mano derecha sobre unos arpegios de la izquierda.

Laura y el poeta (autor anónimo): fresco de la casa de Francesco Petrarca en Arquà Petrarca, Padua

El Soneto 104, “Benedetto sia ‘l giorno, e ‘l mese, e l’anno”, pinta un cuadro elegíaco, en el que alternan momentos de exultación con otros de tristeza, acabando en suave melancolía.

El Soneto 123, “L’vidi in terra angelici costumi), describe un ensueño contemplativo; la melodía principal nos presenta la tristeza con algunos momentos de paisajes tempestuosos en las notas más agudas. Finalmente, acaba con el triunfo del misticismo y del desprendimiento de todo bien terrenal.

Página 1 de la partitura manuscrita por Liszt del poema 103

Fueron compuestos primero para voz y piano: “Tres sonetos de Petrarca” Op. 269, existiendo versiones que se numeran separadamente: los Tre Sonetti del Petrarca, fueron reescritos hasta un total de cuatro versiones (dos vocales, S.270 / 1 y S.270 / 2, y dos pianísticas, S .158 y S.161) de las que generalmente se conoce sólo la versión pianística, que fue integrada a la colección Anne de Pèlerinage, es decir, la S.161).

Csárdás macabre: de la serie de 1982 de 16 episodios de la Televisión Húngara sobre Liszt:

Petrarca establece el paradigma de la trayectoria espiritual: alma contemplativa –alma reflexiva- alma sabia

Localiza el amor en lo más hondo de su interior, y prepara al alma para que suba desde el mundo de las pasiones, a través del conflicto entre deseo, razón y reflexiones interiores, hasta la cumbre de la inteligencia suprema, al igual que la trayectoria ascensorial de la belleza platónica: la belleza físico material – la virtuoso espiritual – la ideal

Para Petrarca, el amor consiste en el deseo de belleza. Durante el proceso de búsqueda, delibera sobre ella. La sabiduría no tiene necesidad de títulos. Como premio, no aumenta el conocimiento, ni depara la elocuencia, ni estropea la tranquilidad.

Petrarca exalta la autoconciencia, autoconocimiento y autocorrección del juicio razonable –moral, a través de dos personajes que son, en realidad, dos máscaras del mismo comediante, que se desdobla para autoanalizarse mejor: el primero representa al “yo exterior” y el segundo el “yo interior” o alter ego.

La poesía de Petrarca, a diferencia de los estilizados poemas de amor cortés, es una síntesis estilística original de emociones intensas, personales y muchas veces conflictivas.

Laura incorona Petrarca (Firenze, Biblioteca Medicea Laurenziana)

Liszt, en sus años de peregrinaje, busca el énfasis en la belleza del sonido y la brillantez de la interpretación. Las líneas melódicas presentan numerosos tonos no armónicos y efectos coloristas ocasionales, casi pinta palabras en líneas cromáticas descendentes.

Extrema su sensibilidad sobre el texto original de Petrarca, capturando bellamente la atmósfera y el sentimiento de las palabras del poeta, pero sin tomar sus señales directamente del texto. Más bien, reflejan la propia respuesta de Liszt a la poesía.

El piano parece burbujear una energía fluida ilimitada, con colores deslumbrantes y lujuriosos en la paleta del teclado.

Imagen: https://notesfromapianist.wordpress.com

Pero: ¿Con qué rasgo diferencial contribuye Liszt a los versos de Petrarca?

Con una marcada estética romántica: la visión del significado romántico de la figura de Petrarca en la partitura de Liszt, se refleja a través de su relación con la ideología del momento sobre la música, la poesía y las otras artes de la época.

Le decía a la condesa Marie d’Agoult: «Lamento de no poder encontrar esta cita de Petrarca en italiano: “quien piensa es vencido por quien ama”. (Liszt y de Agoult, 2001: 654).

La elección de Italia era plenamente simbólica para los viajeros románticos, simbolizaba el reencuentro con el pasado artístico, con una connotación de refugio para los solitarios e incomprendidos creadores románticos -el «paraíso de exiliados», según el poeta Shelley.

Era el momento de creer en la atemporalidad de las ideas y en la comunicación casi mística del artista con la naturaleza, la historia y el arte. Franz Liszt decidió embarcarse en esta experiencia y realizó su particular «peregrinaje» por sus parajes, ruinas y museos.

Existe un factor clave para los músicos románticos y particularmente en la relación Liszt – Petrarca: la idealización filosófica y poética en la música. El virtuosismo por el que había despuntado la carrera musical de Liszt quedaba «vacuo», superficial y mecánico según la nueva sensibilidad. El prodigioso pianista -que se encontró de lleno dentro de los más selectos círculos de escritores, poetas y todo tipo de intelectuales- tuvo que hacer un cambio radical en la manera de enfocar su carrera, para pasar a ser reconocido como un verdadero artista. Un hecho es que tuvo que estudiar tanto obras musicales como literarias, filosóficas y poéticas.

Imagen: https://notasaconciertosafa.blogspot.com/2008_12_01_archive.html

En el romanticismo, la poesía no sólo era un género literario, sino que era un concepto casi filosófico, y en relación la música ocupó un lugar fundamental. El vínculo entre música y texto poético se enfocó de una manera más íntima y con un rol más aglutinador por parte de la música.

Y es así como se pueden escuchar los “Tre Sonetti del Petrarc”, como si fueran un verdadero comentario musical romántico de los poemas y del «mito» de Petrarca y Laura.

Liszt remite a la experiencia del artista romántico cuando llega a la contemplación del hecho poético.

Pero: ¿Cómo era este sonido para un romántico?

En la partitura de Liszt, el rasgo fundamental es el sonido que identifica a la angelical Laura; pero hay otro rasgo más: el arpegiado.

Texto y música juntos suman poderosamente conceptos -en la partitura: la garra y el diminuendo; y en el poema: la dulzura simbólica de los valores y virtudes de Laura en el viento- que en la época podían sugerir una referencia al arpa eólica, cuyo sonido se proce con el viento, sin ninguna intervención humana (era además era un símbolo que identificaba el alma del poeta).

Pero no sólo interviene el gesto arpegiado sino también la resonancia, un efecto propio del piano que ha motivado la asociación de su sonido con el de la naturaleza. (Chion, 1993: 308) El diminuendo junto con la armonía enriquecida por las apoyaturas potencian la asociación sonora con el arpa eólica. Por otra parte, el poema refuerza la relación conceptual: el viento lleno de dulzura, el sentimiento que está en el aire y que une naturaleza y divinidad (un sonido que llega al cielo).

Petrarca, el padre del Renacimiento, y Liszt, el mayor genio del piano de todos los tiempos

La figura de Laura, no pasa nada inadvertida para Liszt, como donna angelicata petrarquesca, a partir de su relación con una figura muy afín, Beatriz de Dante.

Petrarca manifestó que el hecho de que su amor a Laura no se materializara le hizo bien: era un tipo de amor diferente, «ideal», que le condujo a la virtud.

(…) para expresar el sentimiento que intenté inspirar con la escritura musical de estos sonetos, necesitaría un cantante poeta, enamorado de un ideal de amor … Liszt, 1880, Carta a Giuseppe Ferrazzi (Cit. En Harwell, 2006: 38).

Lo que Petrarca buscaba era la áurea poética y Liszt hacer poesía para piano. Al musicarlo, Liszt quería personificarse como un verdadero poeta del piano.

En palabras del maestro Ambrosini, en su tesis doctoral: -Anton Rubinstein, uno de los discípulos predilectos de Liszt, declaró: «No pongamos a nadie en parangón con Liszt, ni como músico ni como pianista ni, menos aún, como hombre, porque Liszt es más que todo esto. ¡Liszt es una idea!».

Franz Liszt Sonata in B minor & late works

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