LIBROS DE LUJO

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Desde “El Sutra del diamante”, estampado en China en mayo de 868, hasta el siglo XVIII, prácticamente no hubo comercialización de libros. Eran un lujo y para pocos.

El Sutra del diamante, comienza con la famosa frase «Así he oído» (एवं मया श्रुतम्, evaṃ mayā śrutam)

Pero la organización del comercio avanzó gradualmente hacia su forma moderna. Las funciones clave de la edición, la selección del material a imprimir y la asunción del riesgo financiero de su producción, se trasladaron del impresor al librero y de éste al editor; el autor, comenzó a tenerse en cuenta. La alfabetización creció constantemente y el comercio de libros se expandió, tanto dentro como fuera de las fronteras nacionales.

En la actualidad, editar es el negocio de crear libros y venderlos a los lectores. Y, sin embargo, por alguna razón se supone que no debemos hablar de esto último. De vez en cuando, los medios sacan a relucir las ventas de libros — normalmente para proclamar, una vez más, la muerte de algún género como la novela, o para hacer amplias generalizaciones sobre la capacidad de atención de las diferentes generaciones. Pero, aun así, los datos que nos dan son casi completamente inútiles para cualquier persona interesada en la literatura.

Esta falta de conocimiento genera mucha confusión, ¿Qué se vende realmente? Existen cuatro «contabilidades» diferentes que se combinan con frecuencia:

1) El número de ejemplares del libro que imprime una editorial.

2) El número de copias que envía la distribuidora a tiendas u otros mercados como bibliotecas.

3) El número de ejemplares que se han vendido a los lectores en las librerías.

4) El número que los proveedores de datos para la industria editorial de libros recopilan en los puntos de venta de libros.

Llibreria Documenta, Barcelona

Todos estos números pueden ser muy diferentes. No es nada raro que un editor, imprima 1000 copias, su distribuidor deje en depósito 600 a librerías/otros mercados, de las cuales, 200 se venden realmente a los clientes. Mientras tanto, los datos de las empresas o instituciones que realizan “mediciones” muestran 400 ventas. ¡Y ni siquiera nos hemos metido en los libros electrónicos todavía!

Para una pequeña editorial, o para una que comience su andadura como la nuestra Éditorial Plaza Abierta-, es un lujo publicar Libros que no solo interesen a lectores voraces sino también a los llamados de «culto» o a los «reposados» (personas que solo pueden leer una novela al año).

Podría decirse que el atractivo de un libro es su capacidad para llegar a una variada gama de lectores. Algunos libros rompen sus propias burbujas y, generalmente de boca en boca, se convierten en ese libro que no puedes evitar: todos hablan de él en las cenas, los extraños lo leen en el tren. Si te llevas un libro de vacaciones este año, podría ser este libro. Debido a que atrae a la audiencia más amplia, los expertos generalmente esperan que estos títulos que son un lujo para las editoriales tengan un mejor desempeño comercial.

Pero, ¿qué les da a estos libros un atractivo tan amplio?

El atractivo cruzado: abordan temas elevados y universales sin dejar de ser temática y estilísticamente accesibles para el público en general. Los interesados lo buscan en Amazon, los lectores lo compran en las librerías.

 

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