LAURA MERIDIANA Y LOS ÁNGELES CUSTODIOS

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El pasado lunes, 26 de abril, era el tercer día consecutivo que el movimiento vecinal Meridiana Sin Cortes (MSC) impedía, mediante una argucia legal ─adelantándose en la comunicación de manifestación a los secesionistas de “Meridiana Resisteix” y a la poderosa “ANC”─, los cortes que habitualmente realizan los aludidos.

Los que cortan no son muchos, una media de 15, pero, eso sí: si Meridiana Sin Cortes convoca cualquier concentración, ese día vienen a reforzarlos.

La realidad es que ese lunes no eran muchos más, unos 30. Pero estaban cabreados ─tres días sin poder hacer lo que les dé la gana desde el 14 de octubre de 2019 y protegidos por Mossos y Guardia Urbana─.

En estos días los Mossos les impedían acceder a la calzada y cortar la calle, la Guardia Urbana pudo destinar a otras labores a la mayoría de los efectivos que habitualmente ha de destinar a proteger su “derecho” a manifestarse.

La Meridiana fluía con normalidad… la entrada y salida de Barcelona abierta, sin los atascos diarios, en las horas de regreso a casa de los trabajadores, en Bac de Roda, Espronceda, Arnaldo de Oms, Plaza Virrey Amat, Dublín, Onze de Setembre, La Sagrera, etc., que desaparecieron gracias a que unos 10 coches con el logo de MSC y un megáfono recorrían la Meridiana garantizando el derecho de los vecinos de Barcelona a moverse libremente.

Y allí estaba Laura Borràs, hada madrina de los ángeles custodios, “luchadores” por la libertad… la libertad de fastidiar al resto de sus conciudadanos. No la vi, ni interés, pero por las fotos supongo que consoló a todos porque “el malvado Estado español a través de sus servicios secretos les impedía ejercer sus derechos nacionales”. ─La verdad es que ese Estado tiene muy abandonados a sus ciudadanos de estos barrios…─

Laurita siempre ha sentido una especial predilección por los de Meridiana Resisteix, supongo que para ella son como la llama siempre encendida en el “monumento al soldado desconocido”, esa llamita que siempre puede ayudar a prender un incendio.

El problema gordo es que ahora doña Laura es presidenta del Parlamento de Cataluña y se supone que en su posición institucional debería mantener cierta neutralidad en los conflictos sociales. Su visita el lunes para dar apoyo a los más de 400 cortes en Meridiana la invalidan para ejercer la presidencia de la institución que representa, en el ámbito autonómico, la voluntad de todos los catalanes. Debería dimitir, pero ya sabemos que al nacional-secesionismo la democracia le importa un bledo y que tan solo hace un uso espurio de ella. Su objetivo es acabar con el Estado de Derecho (el español, claro) para instaurar una republiqueta bananera. ─Mayor anti-republicanismo es inconcebible─.

En defensa del derecho de manifestación y de la libertad de expresión.

Es patético observar las caras de esos “cortadores de trafico” que, imbuidos de un espíritu pseudo-revolucionario, reaccionaban ofendidos porque desde el coche les cantábamos las cuarenta: totalitarios, intolerantes, neo-fascistas, supremacistas, neo-feudales, intransigentes… No entendían nada, tampoco cuando les decíamos que creemos que el derecho a manifestarse es sagrado pero que eso no les da derecho a cortar durante un año y medio la Avenida Meridiana, que entendemos que pueden manifestarse sin problemas en la amplia plaza que hay delante de la estación de Cercanías de RENFE.

No acabo de entender que se sientan reprimidos cuando llevan más de 400 cortes protegidos por los Mossos y la Guardia Urbana. Ni siquiera ellos cortan, lo hace la Guardia Urbana, y una vez está cortada entonces se colocan en medio de la calzada a expresar libremente sus reivindicaciones.

Es gordo que digan que no tienen libertad de expresión y que aquí se mete a la gente a la cárcel por ejercerla. Ellos lo hacen continuamente y nadie les encierra.

En democracia cualquier idea, a priori, es libre de ser expresada, siempre que tal idea no aliente al delito. Creo que están en su derecho de reivindicar la independencia de Cataluña aunque tal cosa sea imposible legalmente, aparte de inaceptable desde un punto de vista democrático y de izquierdas; también están en su derecho a solicitar la amnistía de los políticos en prisión por delitos de sedición, petición que evidentemente no comparto (no es aceptable que los que pretendieron destruir el Estado pasen página sin pagar sus culpas). Más grave es que se oigan en sus manifestaciones vivas a ETA y a Terra Lliure y no pase nada.

Las responsabilidades políticas

Los cortes en la Meridiana se estuvieron realizando mucho tiempo sin la perceptiva comunicación, con el paraguas de Mossos y Guardia Urbana, y solo tras denunciarse públicamente procedieron a realizar la correspondiente instancia. Los informes que semanalmente presenta la Guardia Urbana y los de los Mossos instan a que finalice el permiso a cortar la Meridiana. El Ayuntamiento de Barcelona también lo ha solicitado.

Ha habido causas más justas, socialmente aceptadas, en las que no se ha permitido los cortes y los Mossos han sido contundentes (en exceso) a la hora de evitarlos.

Es evidente que lo que anima a mantener los cortes en Meridana es problema político, es la voluntad del nacional-secesionismo instalado en la Generalitat por mantener su pulso contra el Estado, una moneda de cambio, una amenaza continua, una espada de Damocles sobre los trabajadores de los distritos obreros de Barcelona, poco proclives al secesionismo.

El Govern que nos viene.

Malos tiempos nos vienen, pues es más que seguro que JxCat y ERC acabarán formando gobierno. Puede que mareen la perdiz mientras tanto, ya que poco les preocupa el bienestar de los catalanes ─se entiende que los catalanes somos todos, el 36% de independentistas y el resto─; ellos, centrándose en revitalizar su procés, ya tienen bastante… Que se haya incrementado el paro, la deslocalización de empresas, que hayan hundido a la PYMES y autónomos con una política errática e insuficiente de ayudas, no parece preocuparles en exceso… Siguen encerrados con un solo juguete: Cataluña.

Hoy será el último día de nuestras manifestaciones de vehículos que han garantizado una Meridiana abierta a la circulación y libre de imposiciones. Barcelona es una ciudad abierta y cosmopolita, o al menos eso queremos los que en ella vivimos. Nosotros, los de Meridiana Sin Cortes, hemos hecho nuestro trabajo: demostrar que se puede conjugar el derecho de manifestación sin cortar cada día la Meridiana. Es el turno de las administraciones, municipal, autonómica y, también, estatal para resolverlo. Dejar hacer no es la solución.

 

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