LA VERDADERA CARA DE VOX


 

Es una auténtica pena, además que una vergüenza,  que un partido de ultraderecha como Vox haya obenido 12 escaños en el parlamento andaluz y, más pena aún y más vergüenza  que los hayan obtenido con un mensaje negativo aceptado por sus electores, en el que su principal elemento son las fobias contra avances democráticos por los que durante cuarenta años hemos estado luchando, por los que, durante la dictadura que ahora ellos niegan que lo fuera, murieron y derramaron su sangre héroes anónimos, demócratas, mujeres y hombres libres  que no dudaron en dar la cara contra ese fascismo que ahora retorna de nuevo de manos de estos impresentables fascistas que se han disfrazado de partido político.

Su xenofobia contra quienes buscan en nuestro país su supervivencia, la homofia contra quienes manifiestan en uso de su libertad sexual su amor y deseo por personas del mismo sexo, pretendiendo derogar la ley que permite el matrimonio homosexual;  defensa de una defensa por unidad territorial del país donde no existan Comunidades Autónoma, pero que no dudan en formar parte del parlamento de una de ellas; su rechazo más absoluto a la Unión Europea y otros organismos supranacionales que han dado un lugar a España en sus relaciones internacionales, incluso comerciales,  que antes no tenía, despertando viejos conflictos que parecía ya teníamos superados, como la memoria histórica que lo único que persigue es reafirmar la libertad democrática de nuestro país y saldar viejas deudas y cerrar heridas, de las que quizá su antepasados sean responsables; su lucha contra el feminismo relegando de nuevo a la mujer a un segundo plano, volviendo al viejo concepto de “la pata quebrá y atada a la cama”, amén de negar su derecho al aborto; la utilización de signos o sentimientos patrios de épocas pasadas; han conseguido aglutinar dentro de sus filas a esos franquistas que  no han superado la muerte del dictador que tanto veneran, protagonizando procesiones de camisas azules al Valle de los Caídos.

Resulta incomprensible que una organización de esta índole haya sido admitida en el registro de Partidos Políticos del Ministerio de Interior, como un partido democrático, utilizando unos estatutos que en apariencia lo son, a modo de cortina  de humo que tapa su auténtica cara que, se me antoja de la misma forma y color que aquella Fuerza Nueva, que azotaba, en el sentido literal de la palabra, a quienes no comulgaban con sus ideas fascistas y retrogradas.

Así ha sido el recorrido de estos camisas azules con boina roja, de ese partido de nostálgicos franquistas liderado por Blas Piñar, pasando a continuación al Partido Popular que los cobijó y todavía sigue cobijando a algunos en su seno, agrupándose finalmente los insatisfechos de éste último y más radicales en el  pseudo partido del que estamos hablando.

Pero, si bien han engañado con su disfraz de partido a insensatos votantes, lo que no es permisible es que continúen con este disfraz sin que el resto de partidos no asuman la iniciativa de promover su ilegalización, una vez que han dado su verdadera cara  hasta el punto de decir públicamente que “si quieres franquismo vota Vox”

A esos votantes, hombres y mujeres insatisfechos que se han dejado engañar por los colores de la bandera rojigualda, como ellos dicen, que se ponen pulseras de los mismos colores, intentando apropiarse de una insignia que lo es de todos los españoles y, que en algunos casos la han enarbolado con el “aguilucho” en su centro, con voces de “Gibraltar Español”, “España, una, grande y libre”, “fuera rojos, maricones y postitutas”, esas mismas a las que ellos acuden en su calidad de “machitos” pero que les molestan en la calle; “fuera inmigrantes”, esos mismos que los empresarios que votan a esta derecha fastoide no dudan en cogerlos aún sin  papeles,  con un sueldo mísero porque así son mayores sus beneficios; decidles que su irresponsabilidad les convierte en tan indeseables como a las personas que han votado, no porque se me antoje atribuirles este calificativo sino porque es la mejor forma de definir a todo aquel que actúa en contra de los derechos humanos, que dividen la sociedad a base de la confrontación y el odio contra quienes no son o piensan como ellos, aunque luego se santigüen en las iglesias, comulguen con ostias como panes, se den golpes en el pecho, para beneplácito también de algunos alzacuellos y disfrazados de color púrpura con olor a naftalina que todavía cantan el “cara al sol” y que utilizan a Dios para azotar a una sociedad lasa en sus valores, cuando ellos son los primeros que carecen de ellos al abrazar a esta gentuza.

Ahora, queda por ver la verdadera cara del PP y de C´s, ya que, a muchos, no nos extrañaría que llegasen a pactos de gobernabilidad con estos fascistas recalcitrantes para hacerse con el poder en una Andalucia engañada y maltratada, tanto por rojos como por azules, como el resto del país; de ahí la subida de este partido de ultraderecha que se ha sabido vender como redentores de la patria, cuando ellos mismos son sus enemigos, donde los señoritos andaluces de gomina en el pelo y la ignorancia, además de la falta de madurez democrático de algunos de sus ciudadanos, han sido la principal causa para que la ultraderecha empiece a acampar a sus ancha en España, al igual que en otros países de la vieja Europa.

1 Comentario

  1. Lo que comentas en tu articulo es cierto, aunque muy matizable. No obstante tendríamos que pensar todos y reflexionar, tanto electores como elegibles, que ha ocurrido para que un partido de estas características, primero siga o esté legalizado y segundo lugar que mensajes y que políticas llevan los demás elegibles

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