LA VARA DE MEDIR

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LA VARA DE MEDIR
Uso astronómico de la vara de Jacob

Buscando referencias a las unidades de longitud antiguas, hube de remontarme a los egipcios, unos 5.000 años atrás. Este es el origen de este estudio sobre la regla de 24 pulgadas.

Uso astronómico de la vara de Jacob

Mi curiosidad por entender cómo el ser humano llega a conocer lo que le rodea, ya sea producto de la naturaleza o de su propia creación, me llevó a recorrer el camino de la Epistemología (teoría del conocimiento que se ocupa de las circunstancias históricas, psicológicas y sociológicas que llevan a la obtención del conocimiento).

En el albor de los tiempos, las medidas eran de naturaleza antropomórfica, es decir, tenían relación con medidas corporales. Existía una unidad fundamental, el codo y subunidades relacionadas con él. 1 codo sagrado = 18 dedos. El dedo= 1”pp (pulgada piramidal) = 2,543 cm. La pulgada es, aproximadamente, la medida desde el nudillo superior en el pulgar hasta la punta del mismo.

James R. Skinner (abogado, francmasón y cabalista), en su obra “Claves del misterio hebreo-egipcio en el origen de las medidas” de 1.875, descubre la fuente de las medidas que originan la pulgada británica y su relación con el antiguo codo, con el que se construyó la gran pirámide de Egipto y el templo de Salomón. Además, opina que la posesión y el uso de los valores numéricos de estas medidas, establece un misterio llamado entre los hebreos kabbala.

El origen antiquísimo y probablemente divino, su uso exotérico y aplicación practica lo descifra gracias a la razón integral del diámetro a la circunferencia de círculo, (hallada por Parker). Esta clave, en una forma modificada sirve como base para cálculos astronómicos y modela un sistema de ciencia exacta, geométrica, numerológica y astronómica, que fundada en estas relaciones, se usó para la construcción, siendo en parte el contenido del lenguaje que se halla oculto en la letra del texto hebreo de la Biblia.

No sabemos si los judíos tomaron su codo y medidas sagradas de los egipcios (Moisés fue iniciado por sus Sacerdotes), o las adquirieron en la India. En todo caso, parece ser que las transmitieron a los primeros cristianos.

Que el sistema arcaico esotérico haya o no originado la pulgada inglesa puede parecer de poca importancia para quienes, también, recorremos el camino de la metafísica (esa rama de la filosofía que estudia la naturaleza, estructura, componentes y principios fundamentales de la realidad; nociones fundamentales con las que entendemos el mundo, como: ser, entidad, existencia, objeto, propiedad, relación, causalidad, tiempo y espacio), ya que la pulgada ha sido utilizada en muchos países con diferentes equivalencias, dependiendo de la longitud de la falange que quisiera tener el gobernante de turno, para que sus súbditos lo estimaran como alguien muy grande.

Antigua ilustración de una vara de Jacob y su calibración

Cuando se introdujo el Sistema Métrico Decimal en el siglo XIX se abandonó, salvo en los de la zona de influencia anglosajona.

En todo caso, como dijo Leibniz: “solo conocemos una parte muy pequeña de la eternidad”. He tenido muchas dificultades a la hora de concluir datos sobre la regla de 24 pulgadas como herramienta. Pero parece ser que aparece entre los aparejos de los constructores del siglo XVII (en pleno barroco).

Pero es así, peregrinando a través de la historia, la ciencia y la mitología, buscando los orígenes, presencias alquímicas y estudiando y decodificando las claves de la piedra filosofal, como encontramos los signos y arreos de los constructores, elementos de especial relevancia.

La palabra regla proviene del latín regula, y ésta de regere: dirigir, regir. Con la regla se mide la obra: sus trazados geométricos previos pero también su transposición espacial a las medidas de la misma. Simboliza la rectitud de la obra en todos sus aspectos, y, también, la norma o ley por la que se rige. Así que no es sólo una herramienta, también es el reglamento en el que está recogido la transmisión recta y regular del oficio, tanto en su aspecto material como en el espiritual.

Dividida en veinticuatro pulgadas representa las horas del día, una medida temporal. En el Tratado del arquitecto Philibert de l’Orme, publicado en 1567, se menciona una regla plomada, término que recogen también algunos manuscritos ingleses (plumb rule), y que relaciona esas dos herramientas, ambas axiales, expresando rectitud; pero, en este caso, una rectitud en la vertical, que es lo que señala la plomada. Por eso, a esa plomada-regla-reglamento se la puede relacionar con la Tradición, la transmisión vertical, recta y regular, de lo suprahumano a lo humano.

Philibert de l’Orme fue un arquitecto francés, uno de los grandes maestros del Renacimiento en su país.

Más sobre la Escuela Francesa: http://digibitacora.blogspot.com/2013/11/la-escuela-francesa.html

La regla de 24 pulgadas, mide distancias entre dos puntos, pero también le permite controlar la verticalidad y horizontalidad. Indica entonces, el significado de la ética y la temperancia (moderación, templanza), pues atañe al orden en la vida cotidiana, y a la noción de lo que es correcto y no lo es, que entronca con nuestra libertad, esa capacidad de la conciencia para pensar y obrar según la propia voluntad, porque no podríamos ser libres si solo pudiéramos actuar de forma correcta…

El marco real espiritual, entonces, abarca tiempo y espacio. Porque, tal vez, nunca existiera otra alquimia que no fuera la espiritual. Lo que llaman laboratorio, o lugar concreto donde se realizan las transmutaciones, es un único espacio, donde se mantiene un constante diálogo.

El fin que persigue la alquimia, podría decirse también que el arte de la transmutación, tiene como fin último obtener la perfección. La vida es nuestra obra alquímica por excelencia: llevar a nuestro ser humano a su pureza original. La alquimia reúne lo que la química separa; es un trabajo parecido al del orfebre…, mientras la química sucede, la alquimia se construye.

La regla es un patrón constructivo y un instrumento manual que mide las cosas del espacio pero vinculadas al tiempo, como modelo lineal del ciclo diario, por tanto circular. Así que no  sugiere la cuadratura del círculo (la imposibilidad de algo), sino una representación simultánea de lo sucesivo, apropiada para interpretarse en sentido vertical u horizontal.

Leonardo da Vinci tuvo una visión del hombre como centro del Universo al quedar inscrito en un círculo y un cuadrado. Realiza un estudio anatómico buscando la proporcionalidad del cuerpo, un canon clásico o ideal de belleza, manteniendo el equilibrio entre lo material y espiritual, representados por el cuadrado dentro del círculo y la sobreexposición del hombre dentro de la dualidad. Esta figura conecta con la estrella de cinco puntas, que en algunas culturas antiguas representaría a Sirio (estrella binaria, muy conocida desde la antigüedad) o para Pitágoras hubiere tenido un significado hermético, como emblema de la perfección.

Las cinco puntas de la estrella representan los cuatro elementos constitutivos del mundo (Fuego, Tierra, Aire y Agua), equilibrados por el quinto (Éter o Quintaesencia). El hombre que aparece en el interior de dicha estrella sería un ser puro, el “Ser de Luz”. Su forma surge de la suma del tres masculino, y el dos, cifra femenina evocadora del principio de dualidad. Estos valores simbolizan la esencia del ser humano dentro del Universo, representado por el círculo. De este modo, se genera una unión íntima entre cuadrado y círculo, dos figuras geométricas en las cuales las proporciones humanas son perfectamente inscribibles.

El Hombre de Vitrubio de Leonardo Da Vinci y la Geometría

Al medir, nominamos y moderamos proveyendo de una realidad propia a lo medido, pero dentro de un mundo: nuestra alma. Asignamos un nombre, rescatamos la cualidad y la función dentro de lo indefinido, reglamentándolo con un número, que determina también la unidad constante, jerárquica y no confusa, entre la medida y lo medido, pues como recuerda Coomaraswamy: “La cantidad no es lo que es medido, sino al contrario, aquello por lo que las cosas son medidas; y podría decirse que la medida es en relación al número, en sentido inversamente analógico, lo que la manifestación con respecto a su principio esencial”.

Guénon  señala que la regla conlleva la noción de ritmo, pues si se divide entre dos, obtenemos dos de 12 pulgadas cada una, de las cuales, 12 se corresponderían con el ciclo ascendente del día y doce con el ciclo descendente, por extensión día y noche, inspiración y expiración, etc.

En otro orden, la  relación entre  las 24 pulgadas y  las  24  horas  parece simple,  pero  cuando examinamos  qué es  lo  que  esta  dividido  en  24  partes,  la  explicación  es mas compleja.

El tiempo ha sido motivo de profundas reflexiones a lo largo  de  la  historia  de  la  humanidad. Para un filósofo, el tiempo es  una cantidad no percibida, de la misma manera que el espacio, concepciones mentales sin el objetivo de existencia. En la Matemática de los tiempos modernos, tiempo  y  espacio  son  dos  caras  de  la  misma moneda.

Podemos comprender cada uno por separado, pero no podemos usar  uno  sin  el  otro.  Cada  cosa ocupa  el espacio  por  cierta  cantidad  de tiempo y cada material que  existe por cierta cantidad de tiempo ocupa espacio.

Nosotros pasamos por el tiempo en forma continua en una sola dirección desde el nacimiento hasta la muerte. Por ello, al interpretar filosóficamente la regla de 24 pulgadas, lo que en realidad estaríamos haciendo es establecer la historia del tiempo. Así los cambios de posición del Sol desde oriente hacia occidente es una representación simbólica del tiempo.

El ascenso por la escalera de Jacob es otra representación gráfica del tiempo, además de ser el emblema de las virtudes y de las cualidades espirituales del alma, estos siete escalones se corresponden a los siete planetas, e indica el progreso -o elevación progresiva- del hombre en sucesivos estados de conciencia, desde lo material a lo divino.

Los siete peldaños de la escalera se consideran, respectivamente, formados de plomo, cobre, hierro, estaño, amalgamas, plata y oro correspondiendo a los siete planetas que dominan sobre estos metales y a las virtudes de la Prudencia, Templanza, Fortaleza, Justicia, Fe, Esperanza y Caridad, otra representación gráfica del tiempo. Los Solsticios  y Equinoccios,  también  representan  el  tiempo cósmico e  indican la  relación  de  nuestro planeta  respecto al sol  en  el sistema solar. Esto indica que el tiempo es motivo de reflexión y que las diversas interpretaciones constituyen parte de la cultura del hombre.

El tiempo es la duración de las cosas sometidas a cambio, por lo que permite medir su variación. De aquí, que posibilita ordenar los sucesos en secuencias, estableciendo un pasado, un presente y un futuro; expresando el orden de mutación de los fenómenos.

Aunque percibimos el tiempo como algo lineal, es algo mucho más complejo que eso

Las curiosas maneras en las que nuestra mente nos engaña sobre el paso del tiempo: https://www.bbc.com/mundo/vert-fut-50887709

Tiempo es  el material usado durante nuestra vida. Los minutos son las únicas piedras  utilizadas para construirnos.  Cada trabajo en nostros mismos,  o  en  la  ayuda  a nuestros  semejantes,  nuestra construcción tiene que ser hecha en base al tiempo que tengamos. Por eso, si no tenemos tiempo nada puede ser hecho o concebido.

La física actual se plantea además que el tiempo puede estar formado por partículas elementales que, al igual que los objetos materiales, percibimos como algo continuo a nivel de la vida cotidiana.

Para Einstein la distinción entre pasado, presente y futuro es sólo una ilusión. Esta afirmación choca con el sentido común que nos indica que el tiempo es tan real como la materia y el espacio.

El debate iniciado por Platón se prolonga todavía, y seguimos viviendo en el tiempo sin saber exactamente lo que es el tiempo.

Entre los filósofos, la gran idea de Galileo fue decir: «muy bien, veamos qué diablos se puede medir aquí». Y efectivamente, el espacio puede empezar a ser capturado de una manera que a nadie se le escapa: con una regla. Capturar el tiempo ha sido un poco más complicado. En la antigüedad las medidas de tiempo estaban basadas en la periodicidad de algunos fenómenos naturales: el día y la noche, las estaciones, las fases lunares y en general fenómenos de tipo astronómico. Pero independientemente de lo preciso que fuera el reloj de Galileo, en eso consistirá básicamente la física, en ir inventando métodos indirectos de estudiar los fenómenos naturales.

La máquina del tiempo de Da Vinci

El ser humano es presencia para sí (conciencia) y posesión de si (libertad). Entonces, el horizonte de su vida trasciende el tiempo y el espacio. En este sentido el hombre es trascendencia, por lo cual experimenta que su existencia no está acabada, sino que tiene una tarea por realizar. En esta tarea radica su plena felicidad: en el desarrollo y desenvolvimiento de todas sus facultades, que tienen como meta final nada más ni nada menos que su salvación en confrontación con el Absoluto.

.- Nuestra capacidad de preguntar revela que estamos sujetos al tiempo, pero que mientras, lo trascendemos.

.- El hombre vive el tiempo como algo que fragmenta su existencia y lo distancia de si mismo, pero a la vez como un presente en el que integra su trayectoria histórica.

.- El hombre vive el  espacio como algo que lo circunscribe a un lugar,  mientras que desde su interior se relaciona con todo.

.- Por su capacidad de trascendencia, el hombre recoge su pasado y adelanta el futuro en el presente de su conciencia y de su libertad.

.- Para ser presencia para si mismo y posesión de si mismo,  el ser humano transforma su situación temporal en historia.

La extensión del mundo humano tiene un carácter preciso. La tierra no se piensa como un plano homogéneo. Por el contrario, parece concebirse como una superficie explayada entre dos polos que coinciden con los puntos por los que sol aparece y desaparece. Y es que si existe un eje que estructura el espacio, condiciona la percepción de los fenómenos que ocurren en él y determina el ordenamiento de los seres que lo habitan, es aquel formado por el levante y el poniente. De oriente a occidente se desplazan el sol, la luna y las constelaciones que marcan los ritmos temporales, así como los vientos y las tormentas que anuncian las estaciones.

Debido al movimiento que anima el cosmos, al mundo humano lo caracteriza la falta de estabilidad.

Protágoras: El Hombre es la medida de todas las cosas

La forma en que el ser humano organice su contexto espacio-temporal será una expresión directa de sus necesidades emocionales, sociales, habitacionales y geográficas. Por tanto, está vinculado directamente con las relaciones del sujeto con sus semejantes y con su medio; además, refleja las relaciones de poder en todos los ámbitos en que se mueve el ser humano.

Al respecto, Michel Foucault apunta que en la organización espacial (por lo tanto también temporal) de todo grupo social se trasluce su historia, ya que es allí en donde se vislumbran sus específicas relaciones de poder.

De igual modo que el espacio impide que todo suceda en el mismo sitio, el tiempo impide que todo suceda a la vez.

Es muy común oír hablar que el tiempo fluye, pero ¿fluye a través de qué? ¿A qué velocidad fluye?

Entonces, todo lo que es real es, simplemente un punto infinitesimal que se sitúa entre el pasado y el futuro, que conocemos como presente. Como el tiempo nunca se detiene, podemos determinar que la cantidad que define a esta rodaja infinitamente fina es cero. Así, el tiempo es real, pero nada más lo es.

La idea de que el tiempo es un modo de decir que una cosa sigue a otra como resultado de esta otra, parece que es la clave de la verdadera naturaleza del tiempo.

El tiempo pensado puede mirarse desde una visión unidireccional o desde la multiplicidad de perspectivas que ofrece el paradigma de la complejidad. Para la Complejidad el tiempo es una metáfora del entrelazamiento dinámico y dialógico, del macrocosmos y el microcosmos, es la manifestación del instante de la mirada sobre el Ser y el Universo. Cabe reflexionar sobre el tiempo y su devenir, sobre el futuro pensado desde y por la Ciencia Social, como una necesidad urgente que movilice el sueño de nuevas Utopías.

El tiempo Lineal y el tiempo circular

El cambio de mentalidad que introduce el tiempo lineal integra la esperanza en la cultura de la especie e indica que el mundo cambia continuamente y hay que perfeccionarlo.

Esta noción del tiempo como base del progreso añade una dimensión social al debate de la Antigüedad sobre elementos cíclicos. El denominador común es la descripción del tiempo como algo continuo, ilimitado, en una sola dirección y dimensión, homogéneo y fluyendo siempre del mismo modo.

Newton profundiza en esta descripción y establece el tiempo como algo absoluto y matemático que transcurre uniformemente. Introduce la medición matemática del tiempo con ayuda de relojes. Para Newton el tiempo es una unidad de medida. Incluso considera que la historia cósmica está ya escrita ya que podemos saber en qué momento ocurrirá el próximo eclipse.

Desde el punto de vista filosófico, las ideas de Demócrito, subyacen en las teorías newtonianas de espacio absoluto y de tiempo absoluto. Mientras que las ideas de Leibniz, en donde el espacio, el tiempo y los objetos están relacionados entre sí, están presentes en la Teoría de la Relatividad de Einstein, quien provoca una nueva y significativa ruptura en la concepción del tiempo en la primer a mitad del Siglo XX con la teoría de la relatividad, que establece la unión del tiempo con el espacio: el tiempo es la cuarta dimensión de la realidad. Los objetos no solo tienen longitud, altura y profundidad, sino que además están inmersos en un proceso temporal que tiene importancia como las otras tres dimensiones físicas.

La gran trascendencia de la aportación de Einstein radica en la unificación que realiza de conceptos básicos aplicados a la realidad: no sólo se estableció que la materia es simultáneamente onda y partícula, sino que el tiempo y el espacio son también facetas diferentes de un todo que es llamado espacio-tiempo.

La relatividad de Einstein trajo el nuevo concepto del espacio-tiempo, demostrando que ambas magnitudes no son más que dos caras de una misma moneda. Según esta nueva teoría de Einstein cada punto del espacio pasa a poseer un tiempo personal, desapareciendo el concepto de tiempo absoluto. Con estas ideas, Einstein llegó a la lógica conclusión de que el tiempo no fluye, y por tanto el pasado, presente y futuro no existen como tal, volviendo a un concepto tan antiguo como el tiempo imaginario en el que creía Platón.

 

 

 

 

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