LA PALABRA

 

¡Buenos días!

¿Qué es lo primero que se pone en marcha justo antes de abrir los ojos?

¡Exacto, es la mente!

A no ser que te hayas acostado tardísimo viendo un capítulo más, tengas insomnio, o nenes que no te dejan dormir, lo más normal es que tu mente comience su ciclo diario ya a tope de energía, formando el discurso que te va a acompañar a lo largo del día.

 

El discurso con el que te despiertes, es el que va a marcar la emoción que te va a acompañar. Y dependiendo del tono del mismo, tendrás un buen o un mal día.

¿Por qué es así? Sencillamente porque ese discurso provocará una actitud en ti que determinará que te fijes en unas cosas o en otras, y eso bucleará en tu mente de nuevo, alimentando ese discurso. ¡Trampa terrible!

Aunque muy fácil de sortear, si entiendes su importancia.

Hay que recordar que la mente solo sabe anticipar en función de lo vivido. Es decir, que intentará que vivas una y otra vez lo mismo, sencillamente porque es algo que ya conoce y puede controlar. Aunque sea un asco. 

Entendiendo esto, es sencillo cambiar el discurso, dado que si nos fijamos bien, veremos que hay un montón de cosas buenas en nuestra vida, e infinitas buenas que están por venir.

Así que… ya que la mente funciona de esta manera… ¿Porque no pruebas a darte un discurso a futuro sobre toooodas las cosas que pueden salir bien? Ya sé que es más fácil pensar en negativo, pero…

Cuesta lo mismo hacerlo en positivo, y podrás comprobar el poder del discurso interno. De ahí lo de “sé positivo!”. 

Dirás que es un autoengaño, pero… ¿Pensar en negativo no es lo mismo? Y de esta manera, te generas un buen día sin darte cuenta. 

En el camino de la verdad el primer y más duro obstáculo, es que el primer mentiroso que te encuentras..

… Eres tú!

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