LA INCOHERENCIA DE LOS COHERENTES

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Existen posiciones que por su inmovilismo hacen plantearme su justificación desde la coherencia como actitud vital. De manera que, si la coherencia significa la relación lógica entre dos cosas o entre las partes o elementos de algo de modo que no se produce contradicción ni oposición entre ellas, ¿cómo puede justificarse como coherentes  posiciones ideológicas que entran en colisión con la propia esencia vital que, en si misma es  o debería sería ser la evolución, entendida como el cambio o transformación gradual de algo, como un estado, una circunstancia, una situación, unas ideas, etc.?

Es por ello, como ya he tenido la ocasión de manifestar en otras ocasiones, que soy más amigo de las ideas que de las ideologías, no sólo porque éstas alinean sino porque, fundamentalmente, no estoy dispuesto a vivir de acuerdo con los estereotipos que llevan implícitos su aceptación y transmisión por el rebaño de los borregos que dicen ser coherentes con ellas.

No estoy afirmando que no tengamos que ser coherentes, sino que nuestra coherencia tiene que ser evolutiva y sincera, ya que, como dijo Ralph Waldo Emerson, escritor, filósofo y poeta estadounidense y líder del movimiento del trascendentalismo a principios del siglo XIX: la necia coherencia es el duende de las mentes pequeñas.

De manera que, sólo acepto la coherencia como exigencia de no actuar en contra de nuestros pensamientos y principios, no los que otros tratan de imponer, ya que, un pensamiento contradictorio nos genera una parálisis en la acción, de ahí que crea que en la mayoría de los casos existe una sobrevaloración del concepto en su uso como predicado para justificar nuestra dignidad y reputación, cuando no deja de ser una mera declaración de buenas intenciones. No olvidemos como dijo San Agustín: “El infierno está empedrado de buenas intenciones” y, el infierno está en esta vida, como el cielo también.

La verdadera coherencia significar actuar con nuestros principios, como conjunto de parámetros éticos de carácter universal, dirigidos a orientar la vida en sociedad, no como nomas impuestas sino autoimpuestas para lograr nuestro crecimiento personal y, por su repercusión, el social.

Sólo entiendo la coherencia como forma de empastar los contrarios, empastar los crisoles que tenemos como seres humanos dentro de nosotros mismos, empastar la multitud que hay dentro de nosotros, en un sentido evolutivo.

 

 

 

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