LA BASURA DE PAOLO VASILE

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Buscando entre un grupo de amigos el porqué del éxito de un programa televisivo como el “Sálvame” de  telecinco, uno de ellos dio en el blanco fundamentándolo en el traslado a la televisión de  los mentideros que antes existían en los pueblos, y que todavía algunos conservan, casi siempre ubicados en el lugar donde mozas y menos mozas lavaban la ropa sucia por ser el único lugar donde existía agua corriente;

claro. que el objeto de la colada no sólo eran sólo las prendas del ajuar doméstico, sino los chismes, los dimes y diretes, y alguna que otra actitud más o menos indecorosa desde la perspectiva de la doble moral y la falsa ética impuesta por las más maduras del lugar. Lugares que, en definitiva, servían y sirven para despellejar a todo bicho viviente, sobre todo a las hijas del pueblo que ese día hacían novillos por tener, quizá, el alma y la ropa más limpia que muchas de las  autoproclamadas juezas populares, que entre golpe y golpe de la ropa enjabonada contra la piedra o tabla de lavar iban dictando sentencias condenatorias,  basadas en la mayoría de los casos en dimes y diretes.

Claro que, no es lo mismo que la señora María, y no me refiero a la Patiño, cotillee sobre las daily news del pueblecito, que cuando lo hace alguien que, también, autoproclamado periodista, sin contrastar la noticia, basa su verdad en los soplos de sus fuentes o confidentes a sueldo, que por desconocidos, debido al secreto profesional, el resto de los mortales los tenemos que creer como si sus chivatazos fuesen dogmas de fe.

Pero, la cosa se complica aún más cuando quien dirige el programa es el primero en incitar a sus colaboradores metiendo toda la cizaña habida y por haber,  incluso los dedos en la boca si es menester, para  fomentar aún más su incontinencia verbal dentro de esa predisposición a la crítica sin límites ny sin escrúpulos, cual alcahuetas de mesa camilla.

Periodistas convertidos en famosillos, algunos por vender su vida y sus miserias una y otra vez, personajes de papel cuche por haber coqueteado con la droga o soportar sobre su testa cuernos de diferentes tamaños, son el jurado popular que,  careciendo de principios e incluso sin saber hablar y estar delante de una cámara, se atreven a juzgar arrancando sin piedad la piel a tiras a sus entrevistados mediante  juicios sumarísimos , convertidos  en jueces y verdugos, y sin importarles, lo más mínimo, con tal de subir las ausencias de la Cadena, tirar por tierra su carrera, su fama y lo que es peor con su imagen pública, cuando quizá ellos son los que más tienen que callar por un pasado que no puede servir  de ejemplo para nadie, y que aveces enarbolan como maestros de la vida, atreviéndose a dar consejos a los teleespectadores, poniéndose de ejemplo de superación.

“Periodistas convertidos en famosillos, algunos por vender su vida y sus miserias una y otra vez, personajes de papel cuche por haber coqueteado con la droga o soportar sobre su testa cuernos de diferentes tamaños, son el jurado popular “

Pseudo periodistas que,  aún habiendo pasado algunos de ellos por la escuela de periodismo, distan mucho por su comportamiento de ser unos auténticos profesionales de la noticia. Pero de todos es conocido que  el pueblo quiere carnaza y las cadenas de televisión audiencia a cualquier precio, dando lo mismo la verdad que la mentira, o las medias verdades o verdades manipuladas, y que mejor que la crucifixión  o la lapidación pública para hacerlo, con saña y a costa de juicios  de valor y sin respeto alguno al honor y sobre todo a la esfera más íntima del entrevistado, aunque, aveces,   ambos participen de las mismas ganancias, porque una cosas es dar una noticia y otra la masacre moral y el insulto.

Pero, por las mañanas las cosas no son muy distintas, con patriotas de papel y salva patrias  que se dedican a dar lecciones de moralidad  a modo de denuncia social descafeinada, d0nde su presentadora de moral acomodaticia es la primera que debería callar por sus extraños juegos al poner su dinero en sociedades de inversión variable situadas en el extranjero.

Sin embargo, estos profesionales del circo televisivo son  aplaudidos, vitoreados, hasta subir el calor de los platós, con un público ávido de sangre  al igual que lo fue en acontecimientos históricos del pasado donde la guillotina y la horca ponían a cien la adrenalina de ese pueblo deseoso, no tanto de justicia, sino del morbo del espectáculo sangriento  en las plazas públicas, con cabezas separadas de sus cuerpos o lenguas moradas e hinchadas saliendo de la boca  por la asfixia de quien había caído por la trampilla del patíbulo. Porque en esto se ha convertido TELECINCO, en un patíbulo a cuyos verdugos lo único que les importa es  subir en el ranking televisivo  pisando a quien haga falta.

Programas soeces, como muchos de los que esta cadena expone sin rubor, donde los colaboradores, siempre los mismos, van pasando de plató en plató, como si de un cortijo se tratase, y cuya entrada a nuevos personajes extraña vez lo es por su meritos, sino por su miserias vendidas en un reality Show, o en el mercadeo de parejas donde los hombres y las mujeres, y viceversa, se convierten en objetos de su cuerpo, pero no de su inteligencia y otras actitudes más nobles que conviertan a sus participantes en personas más dignas y no en un trofeo de caza.

Señor Vasile, siga usted moviendo basura que otros nos encargaremos de hacer cultura.
https://www.youtube.com/watch?v=koG4CYZSbBA
 

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