HOY, AHORA, CONTIGO

 

La muerte es solo un instante, un umbral, una esperanza. No se puede hacer del miedo el tamiz de todas las vivencias, no se puede ser feliz con la permanente presencia del mañana incierto. Hay que enfrentarse al instante sin secuelas, a la vivencia con la inconsciencia de quien no ha tenido ni tendrá otras vivencias, al momento con la insaciable sed de quien apura hasta el fondo el recipiente de lo cotidiano. Sin tiempo para pensar, sin necesidad de anticipar, sin ánimo de comparar ni recordar aquello que por ya sido, por porvenir incierto, pueda manchar irremediablemente lo único cierto, hoy, ahora, contigo.

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