HAY UN ZÁNGANO EN MI OFICINA

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Elegido por el Departamento de Recursos Humanos o por la gerencia, en esencia, el trabajo del “zángano” es muy parecido al de la abeja, en la colmena simbólica de la empresa.

El trabajo en cualquier negocio con más de una persona debería ser cooperativo: saber por qué se labora y tener metas claramente definidas. En una colmena, estás demasiado ocupado, estás atrapado en la misión y no tienes tiempo para discutir.

Cuando el equipo opera como una unidad cohesiva, sin mucha jerarquía y capas, es más fácil que cada individuo se sintonice con la mentalidad de la colmena. Es absolutamente asombroso trabajar en un equipo que comparte información entre sí, fluye en las tareas y se felicita mutuamente.

Las abejas reinas se desarrollan a partir de un capital y seleccionan a las abejas obreras. Para crecer y, por lo tanto, poder producir, han de retener un mayor número de abejas obreras competentes y trabajadoras, en beneficio de su colmena.

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La colmena donde se trabaja correctamente es un lugar muy ocupado, de hecho, … el trabajo es la mayor virtud de cada abeja … con la excepción de los zánganos.

Los zánganos son más grandes que las obreras, sin embargo, no hacen absolutamente nada para promover el bienestar de la colmena. No recolectan néctar, no hacen miel ni cera. No tapan cada celda de miel que se ha almacenado, ni la ventilan para secar la cera. Tampoco realizan tareas de limpieza para el bien común de su fraternidad, ni educan a las abejas más jóvenes sobre cómo realizar el trabajo.

No hace falta decir que los zánganos no se preocupan por tener suficiente miel almacenada para compartir durante el largo invierno. Si las abejas obreras nos los alimentaran, morirían de hambre.

La empresa no necesita ninguno de ellos para que funcione correctamente, pero a veces, se cuela alguno, reduciendo las habilidades de toda la colmena. Los miembros trabajadores tienen que intentar cuidar y alimentar a estos miembros inactivos sin recibir nada a cambio.

En el mundo de las abejas, su número se cuenta internamente y cuando exceden su utilidad, las abejas reinas los arrastran a la puerta principal de la colmena donde perecen.

La vida está llena de alegorías y las empresas de compañeros de trabajo que parecen pasar por la oficina para interpretar un papel.

“Así se formó el hombre para la vida social y activa, la parte más noble de la obra de la Humanidad; y el que se humille tanto como para no esforzarse por aumentar el acervo común de conocimiento y comprensión, puede considerarse un zángano en la colmena de la naturaleza, un miembro inútil de la sociedad e indigno de nuestra protección como camaradas». Paráfrasis a Carl H. Claudy, El libro del maestro, 1946.

Si el zángano se sale con la suya entiende que su comportamiento es aceptable. Los compañeros de trabajo  se desmoralizan porque trabajan duro mientras ven que el empleado inactivo no lo hace. Dejando a un lado el profesionalismo, somos seres humanos y la situación molesta, sobre todo si el zángano no es un incompetente.

¿Cómo lidiar con esto?

El comportamiento del empleado inactivo es, en última instancia, responsabilidad del gerente o del equipo directivo.

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3 Comentarios

  1. ¿Y qué ocurre cuando el directivo es un zángano? Hay espacios laborales en los que se da esa situación. Me ha gustado mucho la comparativa con la colmena, ¡un abrazo!

  2. Bueno, ¿hablas de directivo- dueño empresa o el madamás encima tuya?
    El primero, haya él , sus juguetes son. El segundo…., muleta y ¡al toro!

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