FEBRERO (Parte 2ª)

 

Foto proporcionada por el autor

 

La Casa de Gustavo era chiquita, él vivía solo desde hacía unos meses que se había separado de su mujer que era sueca. Llevaba muchos años viviendo en Estocolmo y sabía hablar perfectamente sueco, y noruego de otra novia que tuvo cuando vivió en un pueblo cerca de Oslo, que al parecer era otra ciudad de otro país vecino.

Invierno Estocolmo: Imagen de Macla en Pixabay

Ya más tranquilos y sin tanta ropa encima, que me agobiaba mucho, me empezó a contar que iba a ser de mí durante un tiempo.

-Mira, primero vas a vivir en una residencia en Estocolmo.

Yo en un golpe de valentía, le pregunté.

-¿Pero Estocolmo es un barrio o un pueblo grande?

Gustavo se rio con un gesto casi paternal…

-No te preocupes poco a poco iras aprendiéndolo todo, Estocolmo es la capital de Suecia, es una ciudad con muchas islas, unas diecisiete y están unidas por puentes, creo que son unos cincuenta y siete, es una ciudad muy bonita, la llaman la Venecia del norte.

-Es que yo no sé qué es la Venecia. ¡Dios mío! si es que yo no había salido nunca de mi valle y no sé na de na del mundo.

-Tranquilo Antonio Carlos Sopeña, porque a partir de ahoramismo te llamas Antonio Carlos Sopeña y eres de Quito, Ecuador

Me decía Gustavo mientras me entregaba un pasaporte nuevo y una documentación.

-Gustavo ¿crees que volveré a ver al que le llamaban Comandante y su equipo?, aunque sea solo para darles las gracias

-De ellos de ellos piensa que no han existido, como si solo existieron en un sueño. No, no creo que los vuelvas a ver, ellos son así.

Aparecen y desaparecen. Bueno como te iba contando, lo primero apréndete tu nuevo nombre. Después estarás en una Residencia que hay en Estocolmo para los exiliados como tú y como fui yo también. Donde vivirás con gente de casi todas las partes del mundo que también han estado amenazadas de muerte, son gente al principio muy calladas pero muy buena gente. En esa Residencia tendrás tu habitación, te darán ropa y lo necesario para vivir y una pequeña cantidad de dinero para tus cosas personales. Lo más importante es que no puedes llamar a
Colombia durante por lo menos un año.

-Eso no me importa nada, no tengo ya a nadie en el Valle

-Y cuando ya sepas hablar sueco bien y tengas trabajo, pues te buscaras una casa y a vivir tu vida

-Pero si yo no sé apenas ni escribir bien

-No te preocupes, te enseñaran, de momento hay recursos para los exiliados aunque no creo que duren mucho, están empezando a acoger cada vez menos gente por exigencia de la Unión Europea. Y recuerda que siempre sabrán que eres extranjero, somos morenos del sol y de pelo, con caras indígenas como dicen ellos, que algunos son bastante racistas. Pero ya verás, este es un buen país para vivir si te acostumbras al frío. ¡Antonio Carlos Sopeña! Recuerda… ¡Antonio Carlos Sopeña!

Estábamos preparando una misión en casa de una amiga conocida nuestra que nos daba apoyo logístico en Colombia, aunque es algo facha pero buena gente, cuando nos enteramos de la matanza del Valle, en la Corredera de Santoespiritu, donde habían masacrado y aserrados a toda la aldea, niños, mujeres, hombres, a todos, por no colaborar con los Paramilitares en zona Narco. El hermano de esta amiga nuestra trabajaba en el servicio de información del gobierno facha de Colombia, pero de vez en cuando, quieren dar cierta imagen y dar toques de atención sobre todo a los Narcos. Nos llamó a casa de su hermana pues sabía que estábamos allí, ¡ja ja, claro, era del servicio de información!, y nos contó que no habían matado a todos, que se había salvado un líder campesino y que estaría escondido por el Valle, que
ellos nos podían poner un policía de la Guardia Nacional de su confianza y si podíamos ir a intentar encontrarle antes que los narcos le hallaran y se le cargaran.

De la Asociación inexistente estábamos Marta, Salcedo, Celso Damián que quiso apuntarse a la misión, y yo. Celso Damián se dedicaba a monitor de deporte y artes marciales desde que dejó el ejército, fue francotirador. Hay que ver la cantidad de ex francotiradores atormentados que hay en todos los ejércitos, unos terminan locos y
otros con sentido de culpa, se meten en organizaciones humanitarias.

-Celso ¿estás seguro que quieres venir?, casi seguro va a haber tiroteo y es en zona de los paramilitares

-Tú búscame una buena arma, con buena mirilla y lo demás déjamelo a mí

Todos estuvimos de acuerdo en intentarlo, esa misma tarde llegó el policía de la Guardia Nacional, ex oficial militar de servicios especiales que se puso a nuestras órdenes. Yo como siempre, haciendo amigos le dije.

-¿No sé si sabes quiénes somos? Nunca me gustaron ni los policías y menos los de los servicios especiales colombianos

-Lo sé mi Comandante, pero puede confiar en mí, además conozco muy bien esa zona, fue zona preferente de mi comando durante varios años. Ahora hago servicios para una organización de la ONU dentro de Colombia

Se notaba que había sido informado muy bien de quiénes éramos. El prejuicioso fui yo, él jamás nos falló.

A la mañana siguiente ya nos estaban esperando dos carros todoterreno civiles y el material que habíamos pedido, incluso algún arma más.

Solo eran unas doce horas de viaje, cuando llegamos al Valle ya era de noche, pero aun así el oficial que nos acompañaba propuso que siguiéramos andando por unas veredas que conocía para que a la amanecida estuviéramos en la zona donde él podía hacer preguntas para dar con nuestro líder campesino, que se negó de ser de las fuerzas de autodefensas controladas por los paramilitares.

En febrero ya empezaba a terminarse la temporada seca y aparecían pequeñas tormentas pasajeras y más en la zona del Valle. De noche en zona Para no es lo más indicado para dar un paseo, pero aun así confiamos en el oficial, todos íbamos con nuestro equipo. Eran veredas muy escarpadas y arboladas, marchábamos sin luz y haciendo el menor ruido posible. Cuando llegamos a la cima de una de las colinas hicimos una parada para recuperar líquidos, tomar galletas energéticas sin dejar
rastro de los envueltos y descansar de la paliza de las subidas, medio dormimos un rato y la luz apareció mucho antes que el sol. Cuando nos levantamos no estaba el oficial, que resulta que nos había abandonado, según dijo Salcedo que era el que estaba haciendo la última guardia, hacia una hora. Recogimos y le esperamos, al poco tiempo a pareció sudoroso y algo agotado.

-Comandante, ya sabemos dónde se encuentra. Le han retenido y está junto a tres narcos rivales por la parte baja de las colinas de Nubesviejas en un antiguo caserío de crianza de caballos. Los tenemos a menos de una hora

-¿Quieres descansar un poco mientras preparamos la ofensiva, el asalto y la huida?

El oficial se descalzó durante un rato mientras nos explicaba cómo era el caserío y donde creía él que estaría la vigilancia ya fueran Narcos o Paramilitares, él creía que casi seguro serian Paras y serían unos diez.

-Comandante con uno que tuviera tiempo de avisar por el radio la tendremos gonorrea (muy jodida), y donde estamos seguro que ya hay algún puesto de miradores. Lo mejor será esperar a la noche, y atacar todos a la de una. Quizá le maten antes pero no podemos arriesgarnos, seguro nos verían.

Continuará…..

 

© DEL LIBRO DEL MISMO AUTOR

 «TEXTOS URGENTES DE CUENTAUTOR DE GUARDIA»

OBRA DE ANTOLÍN PULIDO

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