FANTASÍA, BELLEZA Y MISTERIO DE LOS NÚMEROS. CURIOSIDADES Y ARCANOS DEL NÚMERO 9

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► «Todo lo que a partir de la naturaleza primigenia de las cosas se ha constituido, parece formado en razón de los números».

―  BOECIO. Institutio Arithmética (Fundamentos de Aritmética). Universidad de León. León, 2002, pág. 27.

―  Boecio (477−524) fue un filósofo, poeta, matemático y estadista romano, autor de la famosa obra “De la consolación de la filosofía” y de tratados sobre distintas disciplinas científicas relacionadas con la música, la aritmética y la astronomía. Como representante del neoplatonismo, aunque con ciertas inclinaciones hacia el estoicismo, se erigió en uno de los fundadores de la filosofía cristiana de Occidente.

► «Dondequiera que haya un número está la belleza».

― Felix KLEIN (1849-1925). Matemático alemán de gran trascendencia teórica, histórica y metodológica.

► «Los números enteros son obra del buen Dios. Todo lo demás [en Matemáticas] es obra del hombre».

― Leopold KRONECKER (1823-1891). Matemático alemán. Estaba especialmente interesado en Filosofía. Estudió a Descartes, Leibniz, Kant, Spinoza y Hegel.

Para algunas personas, los números no son sólo cifras que expresan un valor cuantitativo; poseen, además, desde la más remota antigüedad, un significado cualitativo y un contenido simbólico, que ha perdurado a lo largo de diversas tradiciones, tanto en Oriente como en Occidente: la Cábala, el Tarot o la Astrología, por una parte, y la Biblia, las Catedrales y otras construcciones sagradas, por otra. A todo este conocimiento se han referido desde filósofos y matemáticos como Pitágoras y Platón, hasta la más moderna Psicología humanista.

Como último número de una sola cifra, el NUEVE  (9) representa el umbral en la transición a un nuevo nivel, a un ámbito más elevado de conciencia, por eso ha jugado, en todo el mundo, un papel primordial en los “Ritos de iniciación”: son NUEVE (9) las horas, los días, las noches, las semanas, los meses o años previos a una iniciación. Quizá sean los NUEVE  (9) meses de gestación que permanecemos en el vientre de nuestra madre, madurando hasta que estamos preparados para venir a este mundo, el modelo en el que se han basado estos ritos.

Según C. G. Jung (1875–1961) ―médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, figura clave en la etapa inicial del psicoanálisis y posteriormente, fundador de la escuela de psicología analítica―, en los mitos y en los cuentos, cualquier tesoro tarda NUEVE (9) unidades de tiempo en salir a la superficie. Si en la última unidad no es descubierto, vuelve a enterrarse de nuevo y el juego vuelve a empezar.

En los casos de iniciación que todavía hoy tienen lugar en Occidente, el NUEVE (9) se sigue conservando como valor simbólico. Por ejemplo en los Rosacruces existen NUEVE (9) grados de consagración y en las ordenes católicas (al menos en Franciscanos y Benedictinos) el NUEVE (9) simboliza espacios de tiempo de meditación, en el ejercicio de los votos para el compromiso definitivo.

Dante describe, en la “Divina Comedia”, NUEVE (9) coros de ángeles, en un cielo dispuesto en NUEVE  (9) peldaños, sobre las ocho esferas de los siete planetas (conocidos entonces), y del cielo de las estrellas permanentes se eleva una novena esfera, representada por un cielo cristalino que carece de estrellas.

El NUEVE (9) también aparece, en el Evangelio de San Mateo, en el sermón de la montaña, ya que NUEVE (9) son las bienaventuranzas con las que Jesucristo nos muestra la conducta ejemplar.

En el Nuevo Testamento, NUEVE (9) aparece como símbolo de transición. Jesús muere en la novena hora y es crucificado mediante tres por tres (3×3=9), es decir, NUEVE (9) golpes en la cruz, que son recordados, hoy en día, en las NUEVE  (9) campanadas que suenan en muchas iglesias.

En el Eneagrama, que algunos también encuentran útil, como camino de superación personal, se refleja de nuevo la simbología del NUEVE  (9), el número de la meditación y la reflexión, como indicador de la vía correcta, un proceso de transformación que consta de NUEVE  (9) peldaños a seguir, antes de dar el siguiente paso.

En el mundo griego, NUEVE  (9) son las musas que inspiran la creatividad en la Música, la Danza, el Canto, la Poesía, la Comedia, la Tragedia, la Historiografía, la Filosofía y la Astronomía.

Los primeros cristianos mantenían que había 9 órdenes de ángeles, lo que significaba que había 9 jerarquías celestiales que forman la escala de evolución que va de Dios al hombre, y así están numeradas por Dante en la “Divina Comedia”.

En el Islam, el Ramadán tiene lugar en el noveno mes del año, y según el Corán, Alá tiene 99 nombres.

Para el Peregrino de la Ruta Jacobea hacia Compostela es una concha de Santiago la que le indica el camino hacia la meta (hacia su interioridad espiritual). En general esta concha viene representada con NUEVE  (9) curvaturas solidarias que se funden en un centro desde el que se cuelga la concha al cuello del peregrino.

En las oraciones cristianas se suele decir «amén» (así sea) al final de una bendición o de una oración. Al sumar los valores numéricos de cada una de las letras de esta palabra en griego, resulta:

  • a=1, m=40, e=8, n=50; 1 + 40 + 8 + 50 = 99,

es decir, de nuevo aparece el símbolo del NUEVE (9), y además, dos veces.

El NUEVE (9) puede ser representado por los tres triángulos que simbolizan los triples aspectos del hombre: cuerpo – alma – espíritu. Esto indica que el 9 es un número de universalidad, de una conciencia amplia que todo lo abarca.

La carta NUEVE  (IX) del Tarot corresponde al ERMITAÑO, el arquetipo de anciano sabio que simboliza el recogimiento y la discreción, pero que no se debe interpretar como la carta del solitario inexperto y antisocial. La discreción y experiencia del Ermitaño le permite mezclarse con la gente, aunque eso sí, conservando la fidelidad en sí mismo. Esta es la idea que nos brinda el significado del número NUEVE  (9); puede mezclarse con cualquier otro número, pero siempre «va a mantener su integridad y fidelidad así mismo»: es decir, se puede multiplicar por NUEVE  (9) (≈ mezclar), pero el resultado de la suma horizontal será siempre NUEVE  (9):

  • 4 x 9 = 36, 3+6 = 9; 7 x 9 = 63, 3+6 = 9; 13 x 9 = 117, 1+1+7= 9.

Es más, el NUEVE (9), como el anciano sabio, puede desaparecer de cualquier grupo de números sin dejar rastro. Todo número dividido por NUEVE  (9) nos da un resto que resulta ser igual a la suma horizontal del número inicial:

  • 431=9∙47+8, 4+3+1=8;
  • 574=9∙63+7, 5+7+4=16, 1+6=7;
  • 735=9∙81+6, 7+3+5=15, 1+5=6;
  • ……………………………………

El anciano sabio simboliza también una fuerza que ayuda a los demás a trascender un umbral, es decir, a iniciar algo nuevo, pero conservando la autenticidad. Algo así «hace» el número NUEVE (9): ayuda a otros números a alcanzar la siguiente frontera decimal, sin manipularlos ni transformarlos. En efecto, a cualquier número que se le sume NUEVE (9), la suma horizontal del resultado es idéntica a la suma horizontal del número inicial:

  • 5+9=14, 1+4=5;
  • 34+9=43; 3+4=7, 4+3=7;
  • 107+9=116, 1+0+7=8, 1+1+6=8.
  • ……………………………………

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