ESPAÑA: EL REINO DE LOS SINVERGÜENZAS

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En España no gobierna un partido: gobierna una red clientelar con sede en La Moncloa. No legisla un Parlamento: legisla una comparsa de leales expertos en aplaudir antes de pensar. Y no vota un pueblo: vota una masa hipnotizada por propaganda, sostenida por subsidios y anestesiada por miedo. Que a nadie le tiemble la voz: lo que hay en Moncloa no es un gobierno, es un régimen que ha dejado de disimular. Y lo que queda enfrente no es una oposición: es un eco que balbucea excusas sin convicción ni coraje.

Imagen aportada por autora del Texto

Pedro Sánchez no lidera: sobrevive. A golpe de decreto, de mentira y de chantaje. Lo hace gracias a una cuadrilla de socios golpistas, filoetarras, vividores del agravio y aprendices de tirano con Twitter. Ha vendido la justicia por un puñado de votos, la Constitución por una investidura, y el alma del país por su permanencia. Y todo con esa expresión de busto institucional que no se inmuta ni aunque le chorree la mugre por la chaqueta.

Y es que la corrupción en el PSOE no es una excepción: es su método de funcionamiento. Desde los GAL hasta los ERE, del Tito Berni al caso Koldo, pasando ahora por la caída silenciosa de Santos Cerdán, convertido de mano derecha en daño colateral. No hay etapa sin su escándalo. No hay legislatura sin su cloaca. Y ahora, Sánchez reaparece y entona un perdón que no convence ni al apuntador. Qué manera de reírse de nosotros.

La oposición, mientras tanto, compite a ver quién decepciona más. El PP se ha convertido en una fábrica de declaraciones tibias y silencios rentables. Habla como si tuviera miedo de parecer de derechas, como si nombrar la corrupción fuese una descortesía institucional. Feijóo es el político ideal para una democracia terminal: correcto, educado y absolutamente irrelevante. Y Vox, atrapado en su propio griterío, confunde oposición con espectáculo y se pierde entre cruzadas culturales que no mueven ni una baldosa del sistema.

En los medios, la situación es directamente patética. El periodismo en España ha pasado de ser el cuarto poder a convertirse en el felpudo del poder. Las redacciones se han llenado de burócratas con columna, los tertulianos se reciclan como publicistas ideológicos, y los informativos parecen partes de guerra redactados en el gabinete de presidencia. Cuando el gobierno te financia, la verdad se convierte en un lujo. Y la mentira, en un negocio.

El pueblo, mientras tanto, calla, traga y paga. El español medio sobrevive entre facturas impagables, alquileres imposibles, sueldos de miseria y listas de espera eternas. La educación se ha convertido en un experimento ideológico. La justicia, en un juguete roto. Y la soberanía nacional, en una ficha más de intercambio para que el presidente de turno prolongue su mandato entre aplaudidores de saldo.

No estamos ante una crisis política. Estamos ante una demolición meticulosa del Estado de Derecho. Lo que se pretende destruir es la idea misma de España como nación, como proyecto común, como comunidad de ciudadanos libres. Y lo peor no es que lo estén haciendo. Lo peor es que lo están haciendo a la vista de todos, con los aplausos de una parte del país y el silencio cobarde del resto.

Este no es un artículo de opinión. Es un epitafio. Porque si no despertamos pronto, este país dejará de ser un lugar donde vivir y se convertirá en un lugar del que huir. Y cuando miremos atrás, ya no quedará patria, ni historia, ni orgullo. Solo ruina, silencio… y cómplices. Muchos.

Porque el poder ya no responde al ciudadano: se protege de él. Porque la política ya no se hace para servir: se hace para durar. Y porque España, si no despierta de verdad, se convertirá en una democracia decorativa: con urnas, pero sin voz.

 

 

3 COMENTARIOS

  1. Bravo !!!

    Todas las voces que en estos momentos se alcen, todas las conciencias que salgan del letargo, son pocas para prevenir lo que ojalá podamos parar…

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  2. La mujer de Pedro Sánchez
    El Hermano de Pedro Sánchez
    El Fiscal General de Pedro Sánchez
    El nº 2 de Pedro Sánchez
    El nº 3 de Pedro Sánchez
    El Asesor de Pedro Sánchez
    ……
    Todo apunta a que la culpa es de Franco

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