ENTREVISTA A CAROLINA SAAVEDRA SOBRE SU NUEVO LIBRO «LA CASA DEL ACANTILADO DONDE CRECIO UN MAGNOLIO»

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Después de dos años de tener el placer de entrevistar a Carolina Saavedra, volvemos a tenerla aquí, en Plaza Abierta, tras la publicación de su nuevo libro La casa del acantilado donde creció un magnolio.

Un título precioso y sugerente, por cierto, y antes de preguntarte por él, quiero que me cuentes cómo van esos Cuentos de Ulises mudo, sirenas varadas y otros mares, que tuvimos la suerte de leer hace ya tiempo.

Ulises sigue su travesía, más cerca de Ítaca, quizá, pero todavía es pronto para volver a casa a encerrarse.

A ver, yo creo que el hecho de sacar un libro nuevo no entierra a los anteriores, al revés, los acompaña. Queda Ulises para rato, igual que espero que todavía haya gente interesada en leer los libros escritos con anterioridad.

Ahora sí, entremos en la casa… ¿Por qué el título?

Hay una casa, un acantilado y un magnolio y a la vez más cosas, las que cada uno quiera y también ninguna. Es un lugar que cada uno puede decorar y habitar como quiera.

Yo elegí el magnolio porque me gusta el árbol y la palabra, además de dar nombre al lugar donde hice mi primera presentación: El patio del magnolio de la biblioteca Iván de Vargas. Además, creo que no es fácil que un magnolio crezca en un acantilado al lado del mar. Siempre me han atraído las dificultades.

Cuéntale al lector qué va a encontrar entre sus páginas.

Bueno, pues yo creo que un lugar donde estar. Eso ya lo dije el día que lo presenté en Madrid, para mí es lo que significa, el lugar donde escapo cuando lo real me resulta agotador y aburrido. Siempre he tenido esa tendencia a la huida y quizás, entre estas páginas es donde más me he encontrado y mejor me he sentido.

Un formato distinto a los anteriores, otro estilo narrativo, diferente género literario. Ha sido un giro de tuerca completo ¿Cómo ha surgido esto?

Sinceramente, no lo sé. Empecé a anotar frases que me hacían sentir bien y me trasladaban a un lugar mágico. Los protagonistas lo hicieron todo, especialmente la voz femenina, que es la arquitecto y la decoradora de ese hogar. Después vino la idea de ilustrarlo, sin grandes pretensiones, una imagen por cada vivencia, que se aproximara a lo que sentía al escribirlo.

Respecto al género literario, no tengo ni idea de cómo definirlo, no es narrativa ni poesía, quizá no haya que etiquetarlo, simplemente leerlo y recibirlo con los sentidos en lugar de con el intelecto.

¿Los dibujos los has hecho tú?

Ha sido un trabajo compartido con un amigo, Jesús Medina, que esto de dibujar se le da mejor que a mí. Sería divertido conocer si los lectores saben cuales son de cada uno.

Me ha encantado la experiencia de dibujar, ha sido una experiencia muy agradable y muy evasiva también.

A mí, me parece que es un libro precioso, de verdad, y que tiene tu seña de identidad desde la primera a la última página: el erotismo, la sensualidad, el desgarro y a la vez la ternura, la melancolía… ¿Eres consciente de eso o es una percepción mía?

La verdad es que analizo poco lo que hago. A veces escribo y me gusta o, por el contrario, no y lo meto en un cajón. Pero debes tener razón en lo que dices porque no eres la primera persona que me lo comenta, que es el libro en el que más se reconoce mi voz.

Es curioso, porque creo que es el más imaginado también, al fin y al cabo, lo que imagino y sueño es mío, muy mío.

Tu quinto libro… Antes fueron dos novelas: Eva de paso, Cuando Nevers invadió Hiroshima. Ese diccionario poético tan sensacional, Palabras para no borrarte, y tus relatos Cuentos de Ulises mudo, sirenas varadas y otros mares ¿Qué será lo próximo?

Bueno, de momento vamos a disfrutar de esta casa. Ahora es cuando se está empezando a vender y a leer. Las críticas que me van llegando son positivas, aunque es verdad que el mercado está complicado. Yo tengo la suerte de tener una buena editorial detrás que ha apostado por mí, tanto en este libro como en el anterior, Bohodón Ediciones. Me apoya con la promoción, además de ir todos los años a las ferias del libro más importantes, pero no son buenos tiempos para la lírica ni para la prosa. No obstante, a mí lo que me gusta es soñar y escribirlo, ahora le toca el turno a una novela.

Además de los cuentos que publicas todos los meses en nuestra revista digital Plaza Abierta… ¿Quieres que finalicemos contándonos dónde se puede conseguir La casa del acantilado donde creció un magnolio?

Claro. Se puede encontrar yo creo que, en todas las librerías por encargo, en Amazon, en la página de la editorial Bohodón Ediciones, también. Nadie podrá decir que no lo ha leído por no encontrarlo.

Carolina, nos despedimos aquí. Muchísimas gracias por compartir este rato con nosotros.

Carolina Saavedra

Ya sabéis en Navidad, regalad La casa del acantilado donde creció un magnolio. e

 

 

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