EL TESTAMENTO

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“Los testamentos se abren de piernas con una pasmosa facilidad, sólo motivada por el movimiento uniformemente desquiciado de una manada de hambrientos herederos; naturaleza muerta con olor a cobre que, por lo general, sobrevuela cláusulas y párrafos buscando entre ellos la excusa perfecta para incrementar con una falsa piedad, el peculio propio de las traiciones.”

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