
¿Alguno de nosotros nunca ha tenido la suerte de disfrutar del pueblo en verano? De sus fiestas. Su gente. Su piscina. Su río. Y un etcétera muy largo. Es algo que necesitamos. Algo que, de una manera o de otra, nos marca y nos invita a volver.

Entonces, ¿por qué cuando ellos nos necesitan se les da como reapuesta la indiferencia? ¿Dónde estaba el politicucho de turno que siempre sale el primero en la foto? ¿Dónde están todos los recursos y subvenciones de las que tanto alardean a diario?.
Alardean, aunque para mí sólo son graznidos de una urraca.
Para mi propia suerte, soy uno de los afortunados que ha sido atrapado por un pueblo. Un lugar que, cada día que pasa, siento más como un segundo hogar. Un lugar pequeño de tamaño, pero enorme de vida.
Un lugar para volver.
Ayer y hoy, he tenido la inmensa desgracia de verlo arder. De ver como la impotencia de sus habitantes acaba en lágrimas. De como una vida, donde el color que predomina es el verde, se torna negro.
También he visto solidaridad, apoyo, humildad y, con perdón, una entrepierna como el caballo de Espartero. Cómo unos vecinos, de todas las edades, se echaban al monte para protegerlo. ¿Sabéis a quién no vi a nuestro lado? Al politicucho.
No digo nada nuevo. Esto ha ocurrido en un millar de ocasiones. Esas veces que vemos por la televisión la noticia de un pueblo evacuado. De un monte negro. O de una ciudad anegada de agua.
Ellos no saben nada.
Nunca lo entenderán si no suben a luchar. No por ti, sino por el que tienes a tu lado y detrás tuyo.
Y yo me pregunto. ¿Dónde están los 120,55 millones de euros que se han aprobado como ayuda de emergencia no hace ni un mes? Añadidos a los 417 que ya había, claro.
Ridículo.
¿Os lo resumo? Dos camiones de bomberos y un bulldozer, que no eran capaces de subir por los caminos. Esos caminos que existen porque han sido creados por los mismos que los usan a diario. Esos caminos que si son arreglados o, mantenidos por ellos, recibirán como premio una cuantiosa receta de hasta 3000 euros. Ya ni hablemos de limpiar el monte.
¿Estáis de coña?
Ah si, se me olvidaba. Y tres helicópteros.
¿Para cuánto? Ya van más de 50 kilómetros cuadrados calcinados. Y aún, en el momento de escribir esto, el fuego sigue robando el verde al monte.
Sólo los de “abajo” vemos el fuego.
Os pido perdón, necesitaba desahogarme.
Y nombrar al pueblo que me acogio: Vegas de Matute.
Y al que acogió a todo aquel que necesitó ayuda en estos días difíciles: Zarzuela del Monte.
Ahora más que nunca, (y demostrado otra vez) sólo el pueblo salvará al pueblo.





