Los storyboards o guiones gráficos son la primera toma de contacto con la historia visual. Podríamos definirlos como una secuencia de imágenes que se desarrollan durante el proceso de preproducción de un proyecto audiovisual. Permiten ver los planos que se van a plasmar en un rodaje, se indican las pautas a seguir, el tipo de óptica a emplear o el movimiento de cámara en esa escena. Ayudan también a la identificación de problemas antes de rodar y se pueden utilizar para trazar el ritmo y el tiempo de la historia.

Existen una gran variedad de herramientas para crearlos: desde el lápiz y papel tradicional hasta el software de dibujo digital más sofisticado o la fotografía y el video.

Uno de los primeros cineastas en usar guiones gráficos fue el ilusionista y cineasta francés Marie Georges Jean Méliès, gran pionero de los efectos especiales en el cine, aunque sería el animador y escritor Webb Smith quien desarrollaría el proceso de storyboarding en Disney Studios durante la década de los años 30 y a quien se le suele atribuir la innovación del concepto de guion gráfico para la animación. En vez de usar descripciones palabra por palabra, Joyn Webb Smith comenzó a dibujar bocetos de la escena, colocando notas al margen, y pegándolos en un tablón. Esto le permitió reorganizar los elementos para mejorar la fluidez de la narrativa posteriormente y ver cómo se desarrollaba la escena en un menor espacio de tiempo. Se dice que su primer uso fue para la película Los tres cerditos, aunque hay diversas historias en torno a los storyboards.
A Joe Johnston, quien creo las primeras ilustraciones y storyboards para Star Wars, se le considera como uno de los mejores artistas de storyboards. Posteriormente se convertiría en director de cine, con títulos como Jumanji, Jurassic Park III o Captain America: The First Avenger.
Juanfran López es un director nacido en Granada, creador de la productora Amatista Productions, que escribe los guiones de sus proyectos y además diseña sus storyboards. Hasta la fecha ha dirigido siete largometrajes, entre los que se encuentran Bruma de otoños grises (2017), La isla de Fa (2020), seleccionada en el Monkey Film Festival en la India y nominada a mejor película y a mejor dirección en el Festival de Hospitalet o La lágrima de Géminis (2021) que obtuvo nominaciones a mejor película, mejor guion y mejor actriz de reparto en el Festival Internacional de Granada.

Su último proyecto audiovisual ha sido Party no Party, un cortometraje que surgió después del estreno de una sus películas, donde hablando con tres actrices, las ideas empezaron a fluir: «Una de las ideas sobre la que estuvimos hablando fue la escribir una comedia en la que unas amigas iban a una fiesta de disfraces. Al poco tiempo empezamos a darle forma al guion y comencé a hacer las pruebas de ensayo de posibles personajes emblemáticos para el tema de los disfraces: Amy Winehouse, Raffaella Carrà, Cleopatra e incluso Sandy, de la película Grease». Nos comenta Juanfran, quien, una vez terminado el guion, comenzó a desarrollar el storyboard de la historia.

El tiempo de desarrollo de un storyboard suele ser variable, depende de la complejidad del proyecto. Un storyboard para un rodaje en exteriores generalmente será más laborioso que uno en interiores, pues suele contener más elementos, aunque pueden darse interiores complejos o con muchos extras, lo que aumentará el tiempo de elaboración. Un rodaje con escenas de acción también será más laborioso, pues habrá que ir desglosando más cantidad de movimientos escena por escena y plano por plano, para generar las situaciones que se van a dar durante la película. «Un buen storyboard facilita la labor al cámara, al director de fotografía y también puede ayudar a los actores y actrices a visualizar. En el caso de Party no party había planos en lo que entraban y salían muchos personajes que se encontraban en la fiesta. Eran planos largos, y al no grabarse el cortometraje de manera lineal, el storyboard ayudó al equipo a visualizarlos y tenerlos más claros», especifica Juanfran.

Party no Party ha sido el quinto cortometraje del director granadino y combina humor, música y narrativa. Está protagonizado por Mariló Mena (la cauta), Ana Ibañez (la líder), Merxe Céspedes (la dinámica) y Vida Mengual (la anfitriona), además de los personajes de Antonio Nekuman (el atrevido) y Daniel Bengoechea (el truhan). En 2025 fue seleccionado para The Crooklyn Comedy Film Festival en Nueva York.






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