EL OPORTUNISMO DE UNA MOCIÓN DE CENSURA Y EL RAQUITISMO POLÍTICO

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congreso y corrupción
Si hay algo que demuestra lo que es la política es el oportunismo, es decir, acomodarse a las circunstancias para obtener provecho, subordinando, incluso, sus propios principios, del cual no se libra nadie, absolutamente ninguno de los partidos que tienen representación en el Congreso de los Diputados, tanto de los que han hecho posible que la moción de censura haya prosperado como de los que no y, como no, también el partido vencido por ésta.

 

Han sido muchas las caretas que se han visto durante el debate de la moción, muchas caretas quitadas. También han sido muchas las amenazas de que el país iría a pique con un gobierno de izquierdas cuando lo que ha sucedido ha sido lo contrario, con una inesperable subida de la bolsa, quizá porque los inversores consideraban necesario un cambio en la política que limpiase la porquería dejada tras de sí por el Partido Popular, cuyo hedor ya se hacía insoportable. Quizá, porque el inmovilismo de Rajoy ante los graves problemas que sufre el país, entre ellos el de Cataluña, parecía de nuevo enquistarse tras el nombramiento de Quim Torra como presidente de la Generalitat, prolongándose en el tiempo una situación que a todas luces necesita una solución por el bien de todos y que amenaza con un efecto contagio a otras Comunidades Autónomas con sentimientos independentistas.

Son oportunistas los socialistas porque han elegido como socios de la moción de censura a partidos o formaciones políticas consideradas anti-constitucionalistas, cuando no hace mucho habían manifestado su apoyo a la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española en Cataluña. Son oportunistas los independentistas que han apoyado la moción de censura porque esperan, como no, sacar tajada de ello, aún a pesar de que a quién apoyan no comparta las mismas ideas separatistas. Son oportunistas los nacionalistas que hace unos días apoyaron los presupuestos de Rajoy. Son oportunistas los de PODEMOS que, igualmente, han criticado al PSOE por considerarlo igual de casta que al PP. Y de Ciudadanos mejor no hablar, porque si alguien se lleva la palma de oro del oportunismo es Rivera, no en relación a esta moción, sino por el tiempo que lleva apoyando al PP, haciendo ver a sus simpatizantes y afiliados que dicho apoyo está sustentando en una causa de estado que no es otra que la propia estabilidad del país, cuidándose mucho de no dar la apariencia de subyugación por sus críticas mordaces a la corrupción, pero no haciendo nada por combatirla.

No obstante, era más que necesario que Rajoy y su equipo de gobierno se marchasen para su casa, igual que poner en evidencia a ese Albert Rivera situado más a la derecha que el propio PP. La situación política y económica de España es tan precaria y volátil que necesitaba de un cambio urgente; pero, quizá el inmovilismo de Rajoy no llegue a ser muy diferente que el de Pedro Sánchez, no porque no esté dispuesto a trabajar por el bien de España, sino porque los que le han apoyado no le dejen mucha posibilidad de maniobra mirando solamente por sus intereses territoriales, eso si mareando la perdiz con acuerdos inalcanzables que les permita seguir prolongando en el tiempo una situación que les permita seguir viviendo holgadamente de la política y de un delirio que, salvo por una reforma constitucional, no tiene ningún sustento legal.

«… era más que necesario que Rajoy y su equipo de gobierno se marchasen para su casa, igual que poner en evidencia a ese Albert Rivera situado más a la derecha que el propio PP. «

En todo caso empieza una nueva etapa que algunos verán como propicia para un cambio real en España, lo que necesita que, al menos, todos los que participen en este proceso de cambio real y efectivo tengan alturas de miras, comportándose como políticos de talla y no como raquíticos mentales y pueblerinos totalitaristas. Otros verán que la etapa que se inicia gobernada por la izquierda llevará al país al más absoluto caos, porque los rojos muertos de hambre sólo quieren robar a los ricos para dárselo a los pobres.

Ha llegado la hora de que los que han propiciado esta nueva etapa con la citada moción, demuestren que realmente lo que les importa somos los ciudadanos, nuestro bienestar, nuestro desarrollo integral como personas, el de todos, no el de unos pocos. Entonces, podremos decir que hemos salido de la crisis y que los valores democráticos han vuelto a circular no sólo por las venas de nuestros representantes, sino también por las de los ciudadanos y ciudadanas en general. Así alcanzaremos realmente el progreso que buscamos.

Esperemos que, realmente Pedro Sánchez esté a la altura que nos ha prometido estar, y que no es el charlatán vendedor de humo que a muchos nos pareció inicialmente. Esperemos que no venda su alma al diablo y realmente gobierne con la humildad que ha prometido. Esperemos que quienes le han apoyado no lo hayan hecho por oportunismo sino por una auténtica democracia, por un cambio radical, donde se respire limpieza y honradez, solidaridad, prosperidad; pero, sobre todo, un deseo grande por hacer un país en el que todos quepamos.

 

«Esperemos que quienes le han apoyado no lo hayan hecho por oportunismo sino por una auténtica democracia, por un cambio radical, donde se respire limpieza y honradez, solidaridad, prosperidad; pero, sobre todo, un deseo grande por hacer un país en el que todos quepamos.»

Por último, si el fin era solamente echar a Rajoy, volveremos al mismo raquitismo político y mental del PP, y eso no lo arreglará una nueva convocatoria de elecciones, porque el resultado volverá a ser un parlamento más o menos fragmentado que el actual, con más votos arriba o abajo de los distintos partidos, pero siempre con el mismo peso del bipartidismo imperante en este país; por lo que se impone una nueva política de consenso y no de ideologías trasnochadas y manipuladas.

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