EL DELIRANTE PERDÓN DE LOS ASESINOS

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Fin De ETA
Ayer, los criminales de Euskadi Ta Askatasuna (en español, País Vasco y Libertad; ETA, mediante una carta ha anunciado su disolución definitiva, y como siempre ha pasado con sus comunicados, de una bajeza moral que la única respuesta que debe tener por parte de los demócratas, es decirles en voz alta que se dejen de artificios políticos para poner de manifiesto lo que ya era una realidad gracias al esfuerzo, fundamentalmente, de las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado, no sólo por la lucha antiterrorista bajo diferentes gobiernos del Estado que han conseguido su desmantelamiento, aparte del sacrificio de muchos de sus integrantes que, junto a otras víctimas civiles y militares alcanzan casi el millar, fruto de sus más de 2.472 atentados, 197 de ellos con víctimas mortales, todavía sin esclarecer.

 

Bajeza moral, pero también el delirio de quienes dan por terminada su lucha por la independencia del País Vasco, como actos heroicos ante la falta de respuesta del Estado español a sus reivindicaciones, con un perdón a las víctimas que resulta insuficiente ante la magnitud y gravedad de sus actos terroristas.

¿Cómo se puede llegar a perdonar a quien ha matado bajo la justificación de ser ejecuciones necesarias para conseguir sus objetivos ?, como alguno de sus miembros han manifestado, entre ellos Josu Zabarte, conocido como el “Carnicero de Mondragón”, quien después de cumplir una condena de treinta años manifestó no arrepentirse, indicando en una entrevista publicada por el Diario El Mundo el 21 de octubre de 2014, a la pregunta ¿Qué distingue a una persona que ha matado a 17 personas de un asesino en serie?, lo siguiente:

«Yo no he asesinado a nadie, yo he ejecutado. Matar para mí es: nos enfrentamos a hostias y éste cae y muere; ahí, yo no quería ni tenía intención. Asesinar es cuando tú buscas lucro personal. Y cuando ejecutas es cuando lejos de obtener un lucro personal, encima, vas a tener que pagar con la cárcel o con lo que sea. Por tanto, yo no he asesinado a nadie. Y un asesino en serie será algún psicópata

Hasta el propio Otegui, dentro de la lucha pseudo política por la independencia del País Vasco, manifestó que»Condenar la violencia es bajarse los pantalones«, pantalones que ha tenido que bajarse ante el final de la dicha banda, un final que si tiene que haber vencedores esos  han sido los demócratas, todos los que creemos que la vía política y del dialogo es la única forma posible para solucionar conflictos de identidad territorial.

Quizá no sea  el momento para plantear si el Estado español a través de sus diferentes gobierno y los gobiernos del País Vasco hicieron todo lo posible por terminar con estos psicópatas, asesinos sin escrúpulos, ante la instrumentalización que en determinados momentos todos hemos observado de la lucha antiterroristas con el único fin de sacarle la máxima rentabilidad política; además que nunca se hace todo lo posible cuando de lo que se trata es de salvar vidas, en aquellos momentos la de cualquier persona que pudiera encontrarse casualmente en el escenario de sus actos.

Es el momento de recordar a todas y cada una de las víctimas, tanto de las que han perdido la vida y de los que todavía arrastran las secuelas tanto físicas como psicológicas, no sólo como víctimas directas, sino también sus familiares, consecuencia de la ignominia de esta Banda Terrorista que nunca debió de existir, ni siquiera durante el régimen franquista que algunos de la extrema izquierda justificaron como instrumento para terminar con el dictador, olvidándose que quien terminó con éste fueron los años y su insuficiencia cardiaca.

«Es el momento de recordar a todas y cada una de las víctimas, tanto de las que han perdido la vida y de los que todavía arrastran las secuelas tanto físicas como psicológicas, no sólo como víctimas directas, sino también sus familiares, consecuencia de la ignominia de esta Banda Terrorista

 
 

ETA ya no existe, su disolución hace tiempo ha terminado con una carta innecesaria, como innecesario también es el acto por el que este fin de semana quieren teatralizar este abandono de las armas para seguir con la lucha política, posiblemente con la misma anulación de nuestra Constitución que en otros territorios del Estado están haciendo para defender un derecho inexistente a la autodeterminación, como así propugna la propia Declaración Universal de los Derechos Humanos, al formar parte de un país legítimamente democrático cuya Norma Suprema consagra la indisoluble unidad de España.

Todos debemos aprender de nuestra historia, y la necesidad de que el Estado de respuesta a las peticiones, históricas o no,  de sus diferentes territorios, bajo la premisa de que el dialogo es la única via que tiene que tener cabida en cualquier tipo de lucha política o reivindicación social. La violencia sólo genera violencia, y la represión la respuesta necesaria de un pueblo que lucha por su libertad y por sus derechos.

Los demócratas hemos vencido, pero las víctimas aún a su pesar y sin quererlo son los verdaderos héroes, y por ello, son los únicos que merecen ser recordados en este momento, recordando sólo a sus verdugos y asesinos para exigir al Estado el cumplimiento íntegro de sus penas, sin ningún tipo de ventaja penitenciaria, porque aunque en algunos casos si  haya existido dicha petición de perdón, no es suficiente para pagar la masacre cometida. Zuzeneko demokrazia. Viva la democracia.

 

COMUNICADO DE ETA.
ETA, organización socialista revolucionaria vasca de liberación nacional, quiere reconocer mediante esta declaración el daño que ha causado en el transcurso de su trayectoria armada, así como mostrar su compromiso con la superación definitiva de las consecuencias del conflicto y con la no repetición.
En estas décadas se ha padecido mucho en nuestro pueblo: muertos, heridos, torturados, secuestrados o personas que se han visto obligadas a huir al extranjero. Un sufrimiento desmedido. ETA reconoce la responsabilidad directa que ha adquirido en ese dolor, y desea manifestar que nada de todo ello debió producirse jamás o que no debió prolongarse tanto en el tiempo, pues hace ya mucho que este conflicto político e histórico debía contar con una solución democrática justa. De hecho, el sufrimiento imperaba antes de que naciera ETA, y ha continuado después de que ETA haya abandonado la lucha armada. Las generaciones posteriores al bombardeo de Gernika heredamos aquella violencia y aquel lamento, y nos corresponde a nosotros y nosotras que las generaciones venideras recojan otro futuro.
Somos conscientes de que en este largo periodo de lucha armada hemos provocado mucho dolor, incluidos muchos daños que no tienen solución. Queremos mostrar respeto a los muertos, los heridos y las víctimas que han causado las acciones de ETA, en la medida que han resultado damnificados por el conflicto. Lo sentimos de veras.
A consecuencia de errores o de decisiones erróneas, ETA ha provocado también víctimas que no tenían una participación directa en el conflicto, tanto en Euskal Herria como fuera de ella. Sabemos que, obligados por las necesidades de todo tipo de la lucha armada, nuestra actuación ha perjudicado a ciudadanos y ciudadanas sin responsabilidad alguna. También hemos provocado graves daños que no tienen vuelta atrás. A estas personas y a sus familiares les pedimos perdón. Estas palabras no solucionarán lo sucedido, ni mitigarán tanto dolor. Lo decimos con respeto, sin querer provocar de nuevo aflicción alguna.
Entendemos que muchos consideren y expresen que nuestra actuación ha sido inaceptable e injusta, y lo respetamos, pues a nadie se le puede forzar a decir lo que no piensa o siente. Para otros muchos también han sido totalmente injustas, pese a utilizar el disfraz de la ley, las acciones de las fuerzas del Estado y de las fuerzas autonomistas que han actuado conjuntamente, y tampoco esos ciudadanos y ciudadanas merecen ser humillados. De lo contrario, deberíamos interpretar que ha existido un daño justo que merece aplauso. ETA, en cambio, tiene otra posición: ojalá nada de eso hubiese ocurrido, ojalá la libertad y la paz hubiesen echado raíces en Euskal Herria hace mucho tiempo.
Nadie puede cambiar el pasado, pero una de las cosas más perjudiciales que se podría hacer ahora sería intentar desfigurarlo o ocultar determinados episodios. Reconozcamos todos la responsabilidad contraída y el daño causado. Pese a no tener ni el mismo punto de vista ni los mismos sentimientos, todos deberíamos reconocer, con respeto, el sufrimiento padecido por los demás. Eso es lo que quiere expresar ETA.
Precisamente de cara al futuro, la reconciliación es una de las tareas a llevar a cabo en Euskal Herria, algo que en su medida se está produciendo con honestidad entre la ciudadanía. Es un ejercicio necesario para conocer la verdad de modo constructivo, cerrar heridas y construir garantías para que ese sufrimiento no vuelva a suceder. Dando una solución democrática al conflicto político se podrá construir la paz y lograr la libertad en Euskal Herria. Para apagar definitivamente las llamas de Gernika.
Euskal Herria, 8 de abril de 2018″.

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