EL ARTE DEL INCONSCIENTE. PARTE II

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Cómo ya hablamos en el artículo anterior (“El arte del inconsciente I”) nuestro aparato psíquico esta formado por tres niveles bien diferenciados.

Juan Alió. Mooney. 2022

El consciente que es la parte de nuestra psique que recoge la información exterior precisa y que puede ser utilizada posteriormente. El nivel inconsciente que es donde termina la información no útil pero también la que consideramos perturbadora, oscura, negativa o molesta para nuestro YO. Por último, el nivel preconsciente es un estado intermedio entre los dos anteriores y almacena información a la que podemos acceder con un cierto esfuerzo mental o de manera automática.

También comentábamos que el arte puede ser una forma de que nuestro inconsciente salga a la luz de una forma completamente involuntaria, tal como ocurre con los sueños.

A continuación vamos a ver algunos de los principales autores plásticos, sobre todo pintores, en los cuales, sus obras son una muestra directa de su propio inconsciente.

 

Los Disparates de Goya (1746-1828) son una serie de 22 grabados realizados por Goya entre 1815 y 1822. Los que muestran de forma más determinante el inconsciente de Goya son las que reflejan situaciones oníricas relacionadas con la violencia y el sexo. Algunos de estos grabados presentan imágenes oscuras, de aspecto grotesco y con una clara falta de lógica y de una  estructura mental que podríamos considerar como sana o cuerda.

Goya. Disparate nº 5

En el Disparate nº 5 se muestra un animal volador con apariencia mitológica en cuya grupa cabalgan un hombre y una mujer. Toda la obra es de  apariencia oscura y con una clara alegoría al desenfreno sexual.

La obra de Esao Andrew (1978) es una clara exposición de la confusión onírica del inconsciente, donde se ven reflejados sentimientos insondables, inquietudes y anhelos.

Esao Andrew. Untitled

En esta obra (no titulada) se muestra como una figura pseudohumana que camina por un suelo nuboso portando un objeto pesado al que se le caen frutas y verduras. Todo ello en un cielo plagado de pájaros negros.

Cuando accedemos a nuestro inconsciente con este tipo de pinturas, lo hacemos a la zona más oscura y reprimida del mismo. En esta obra los cuatro elementos emergidos del inconsciente del autor son el plumaje externo de la figura, el suelo nuboso, la caída de las frutas y verduras y los pájaros negros.

Gran parte de la obra de Salvador Dalí (1904-1989) es surrealista y onírica, reflejando de una manera muy directa el inconsciente del autor. Por ejemplo, cuando aparecen imágenes de cavidades y ventanas en la figura humana.

Dalí. La Jirafa en llamas. (1937)

En “La jirafa en llamas” (1937) podemos observar las dos figuras humanas con multitud de cavidades (en este caso cajones) por todo el cuerpo, fundamentalmente en la pierna y pecho de una de las figuras y en la espalda de la figura más alejada.

La obra, en este caso pictórica, no deja de ser un diálogo constante entre el consciente del autor (su YO más evidente) y su inconsciente el cual se refleja en las pinceladas, los colores y las formas. De este diálogo y tensión constante emerge al exterior el inconsciente más primitivo.

¿Qué es lo que hace que el artista pinte una cosa y no otra? Precisamente la respuesta a esta pregunta es la quería descubrir  Gustav Klimt (1862-1918) el llamado maestro de los dorados. Descubrir esa fuerza que de alguna manera le llevaba a pintar siempre motivos similares o parecidos con los mismos colores y formas. Klimt estaba profundamente interesado en el tema del inconsciente. Es decir, estaba interesado en la psicología de su propio arte y se preguntaba constantemente por su obsesión con el uso del oro en sus obras.

Klimt. El beso. (1907)

En su nivel consciente Klimt era un obsesionado por la sexualidad femenina. Con toda probabilidad la figura femenina invadía también su inconsciente, así como el tema de  la fecundación. En sus obras es frecuente ver figuras rectangulares que representan a los espermatozoides y circulares que representan a los óvulos.

Una de las artistas más transparentes en reflejar el inconsciente es Remedios Varo (1908-1963). En su pintura las emociones se encumbren y se enmascaran sobre el lienzo, no dejando ningún espacio vacío de contenido. En sus obras nos encontramos con viajes interiores recurrentes que expresan un temor a la fragilidad psíquica y que se subsanan por medio de transportes etéreos.

Remedios Varo. Las hojas muertas. (1956)

Su obra “Las hojas muertas” (1956) representa una idea inconsciente de liberación, tal vez, por sentir la necesidad de liberarse de su vida anterior a su llegada a Méjico. La mujer está enredando un hilo, que puede representar el hilo de la vida, a una figura que se está transformando en la ausencia de todo, es decir, en nada.

Jackson Pollock (1912-1956) hablaba de que su pintura era su propio inconsciente y su forma de realizar la obra (Action Painting) en lo que destaca es la propia experiencia de pintar y la ausencia de ideas preconcebidas. Un inconsciente aflorando en el preciso instante de pintar.

Pollock. Convergence (1952)

Pollock decía que su obra tenía vida por sí misma y que el solo la dejaba brotar. Psicoanalíticamente, lo que hacía el propio artista era dejar desarrollar libremente una pulsión que en el caso de Pollock no era sino la sublimación del arte.

Una de mis últimas series, desarrollada en 2021 y 2022 es la que he denominado SOCIOPATÍA. Mi idea consciente era expresar una sociedad, la actual, gravemente enferma y decidí utilizar una técnica de transferencia renovada con óleo y acrílico sobre lienzo.

La idea preconcebida estaba clara, sin embargo, el desarrollo de la misma fue totalmente espontaneo. Dejé completamente libre mi mente sin pretenderlo, de forma involuntaria. Fue después, cuando completé la serie de diez obras, cuando me di cuenta que todo el resultado era fruto de mi propio inconsciente, tal vez, del lado más oscuro del mismo.

Juan Alió. Mooney. 2022

En mi obra MOONEY, desde un punto de vista externo, de representación artística pura, vemos que  tiene un fondo homogéneo con colores cálidos pero con tendencia a la oscuridad. Es la  representación de un muro de mármol pulido y brillante. Lo que sería un mármol de un lujo extravagante. Los colores de este muro son cálidos y homogéneos para que el espectador tenga una sensación armónica. Sensación de armonía y equilibrio completamente pasajera y circunstancial, ya que está interrumpida abruptamente con los carteles transferidos a propio lienzo. Cómo no se trata de collages, la ruptura del equilibrio es innata a la propia obra. Es decir, el desequilibrio de las transferencias está íntimamente ligado tanto al muro de mármol como al propio lienzo.

La forma y distribución de las transferencias parece, en una visión superficial, anárquica, sin orden, sin un patrón que resulte aparentemente estético en su finalidad. Sin embargo, este desorden es solo aparente, ya que, lo que realmente pretende transmitir es lo atractivo y el encanto que tiene el propio desorden, el desequilibrio, el caos.  Es un reflejo directo de mi inconsciente.

 

1 COMENTARIO

  1. ¡Qué gusto da ver cómo hay profesionales de nuestro medio que tienen inquietudes artísticas e intelectuales!
    Estimado Juan: mi más profunda y estimulante felicitación por tus aportaciones originales al mundo del conocimiento. Me siento orgulloso de figurar entre las personas que hemos compartido la docencia durante muchos años. Te animo e invito a seguir este camino para bien y orgullo de nuestro colectivo profesional.

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