DOLOR Y SUFRIMIENTO

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Siempre que me enfrento a la complicada labor de comunicarme con los demás, trato de mantener un equilibrio entre el corazón y la razón, tarea que no es fácil, pero no por ello un reto en alcanzar la meta que persigue la comunicación,  que no es otra cosa que los demás perciban el mensaje, corriendo el riesgo que por el contenido de éste te juzguen y encasillen, algo que cada vez tengo más asumido, aunque lo que  persigo y sería deseable, es la empatía entre el emisor y el receptor, sobre todo cuando te enfrentas a algo tan subjetivo como es el tema del dolor y el sufrimiento. 

Puede parecer  que en algún momento frivolice, pero no es más que una salida a mi propio sufrimiento,  una manera de restarle importancia, no desde una postura estoica, sino todo lo contrario, porque por mi debilidad no quiero sucumbir a ese sentimiento que en ocasiones me ha llevado a las llamas de infierno… y de qué manera.

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Así que, la primera afirmación que desde mi experiencia hago es que, el dolor es algo natural mientras que el sufrimiento es algo creado, una reacción subjetiva frente aquel, por lo tanto, de algún modo controlable ante esa señal de alarma que nos dice que algo va mal y que tenemos que hacer algo para volver a equilibrar la balanza de la salud, tanto física como mental, ya que el dolor puede deberse a una enfermedad de nuestro cuerpo, pero también de nuestro alma; en definitiva, el dolor como sensación molesta nos puede ayudar al diagnóstico final, bien por nosotros mismos o bien con ayuda de algún tipo de especialista, para solucionarlo o bien aliviarlo.

Consecuencia de la citada señal de alarma o frente a ella se encuentra la postura qué podemos adoptar, siendo lo normal caer en un sentimiento de angustia, pena o tristeza, más o menos intensa que influye en nuestro ánimo, lo que nos lleva a considerar que el sufrimiento tiene un carácter ruidoso en su manifestación hacia el exterior, además de mental, que se traduce en reacciones muy diversas, casi siempre cargadas de mensajes negativos o perjudiciales cuyas consecuencia finales pueden ser muy adversas ya que nos puede llevar al agotamiento mental, emocional y finalmente a una depresión que lo empeore todo.

Como apunté al inicio, no trato de frivolizar si digo que el dolor existe pero el sufrimiento se puede evitar y, sino, al menos controlar adoptando una posición lo más positiva posible. Sería poner en marcha ese refrán que dice: “a mal tiempo buena cara”, referida a la idea de la conformidad o temple frente a la adversidad, lo que no es más que mantener una buena disposición a no desanimarse ni desmoralizarse cuando las cosas se tornan difíciles o confusas.

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No es fácil mantener una postura positiva frente al dolor, pero no nos queda otra más que aceptarlo, buscar una solución al mismo o la manera de mitigarlo, influyendo  mucho nuestra actitud positiva, ya que las opciones no son otras que, o bien desesperarnos o al contrario estimular nuestro ánimo; dicho de otra manera andar sobre chinchetas o sobre una confortable alfombra. Hay quienes prefieran hurgar en el dolor, mover las chinchetas de un lugar a otro creyendo que ahí esta la solución, cuando la solución tal vez esté en manos de un especialista, en terapias adecuadas, en intentar tener ocupada la mente en cosas que nos distancien de ese dolor, incluso en último caso, abandonarnos a la placentera sensación de la esperanza en una solución y seguir viviendo… lo mejor posible.

Disculpad los pacientes sufridores, pero todos  somos miembros del mismo club, si bien es cierto que, como en casi todo, hay categorías, sin intentar dar lecciones, pues tonto sería si pretendiese ser el mejor socio para llevarme el premio del sufrimiento. Sólo decir que la actitud positiva frente al dolor ayuda… y mucho.

 

2 COMENTARIOS

  1. Gracias por este muy interesante artículo. El dolor es una parte inseparable del ser y forma parte de nuestra esencia física y psíquica, lo cual nos hace humanos y únicos en la creación. El sufrimiento es lo que nos diferencia de otros seres vivos que también tienen un sistema nervioso central, que sufren en cuerpo pero no en alma. El sufrimiento se originó desde que el hombre probó del Árbol de la Ciencia, del bien y del mal, para hacernos grandes y dominar la materia. Todo tiene un precio….
    un abrazo,

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